| 11/11/2015 6:00:00 AM

La inquietante expansión de la deuda empresarial en China

Temiendo el fortalecimiento del dólar y con nuevos cambios en la regulación del mercado, en China ha habido recientemente un fuerte aumento en la colocación de títulos de deuda empresarial. ¿Estamos presenciando el desarrollo de una nueva burbuja?

La mayoría de las economías emergentes, incluyendo a China, construyeron fundamentales sólidos como superávit en el balance de cuenta corriente, reducciones en el apalancamiento y acumulación de reservas internacionales desde el año 2000. Lo anterior les permitió aliviar los efectos de la crisis global del 2008, sin embargo en la actualidad estos fundamentales se han deteriorado.

Con el fortalecimiento del dólar los niveles de endeudamiento externo han aumentado y en el caso de la economía china si bien se mantiene un balance en cuenta corriente robusto fruto de una favorable balanza comercial, la desaceleración económica y la volatilidad en el mercado de acciones han levantado preocupaciones en el gobierno chino.

Frente a un panorama de desaceleración económica global, el plan del gobierno le apuesta a la transformación de China hacia una economía donde el consumo interno sea el principal motor del crecimiento. En consecuencia, han promovido medidas para incentivar el desarrollo empresarial con deuda local, suavizando la regulación y permitiendo que las empresas aumenten su liquidez vía emisión de bonos corporativos con menos trámites y requisitos.

La nueva regulación permite que las empresas obtengan financiación, sin necesidad de estar listadas en el mercado de acciones y con menos restricciones, respaldadas por el gobierno chino y por ende con un menor costo. Incluso exime a las firmas con calificación AAA de cualquier revisión regulatoria a la hora de emitir nuevos títulos de deuda local. Los anteriores incentivos, sumados al pobre desempeño del mercado de acciones chino han generado que los agentes trasladen su capital hacia un mercado en teoría más seguro.

En este sentido, se ha registrado un aumento tanto en los flujos con destino al mercado de renta fija, como a las emisiones de títulos de deuda corporativa, especialmente por parte de las compañías de bienes raíces. En efecto, en el tercer trimestre del año, la emisión de bonos de compañías chinas ha aumentado un 45% frente al mismo periodo del año pasado. Además, las emisiones hasta octubre ascienden a un total de RMB $6.9 billones, casi US$1 billón o monto 16,6% superior a la emisión que se registró en todo el 2014.

Sin embargo diferentes analistas han manifestado su preocupación ante el vertiginoso aumento en el apalancamiento chino. La deuda total como porcentaje del PIB en la actualidad se sitúa alrededor del 250% de los cuales un 160% corresponde a deuda corporativa la cual viene creciendo a tasas superiores a 20% año a año.

Adicionalmente, la intervención y el respaldo gubernamental han generado un efecto totalmente contra intuitivo en términos económicos. Cuando la economía se enfría los inversionistas demandan mayores retornos en los bonos empresariales pues suele suceder un aumento en las primas de riesgo en el mercado de deuda. Sin embargo, en China se está presentando el fenómeno opuesto. El diferencial entre los bonos soberanos y los corporativos o empresariales se ha reducido y registran su nivel más bajo desde hace ocho años.

Similarmente, el volumen negociado de repos de bonos soberanos alcanzó el máximo histórico de RMB $155,8 billones en el tercer trimestre lo cual representó un aumento de 13% frente a las cifras del trimestre anterior y del 81% frente al mismo periodo del año anterior. Lo anterior podría verse como un síntoma de que los bonos corporativos están siendo adquiridos a través de operaciones de apalancamiento, lo que en la reciente historia de mercados muchas veces ocurre para soportar la sobreinversión y consecuente irracional valorización de un activo o mercado. Dicho aparcamiento a su vez, permite hacerlo sin recursos estables o flujos adicionales.

Esta inquietante evolución en la deuda corporativa ha llevado a varios analistas a alertar que este podría ser el principio del desarrollo de una burbuja. Lo anterior puede representar una potencial amenaza al futuro de la economía global ya que la asignación sin supervisión de préstamos a empresas con poca capacidad de pago puede generar un importante número de futuros impagos por los que deberá responder la administración china. Los recursos que se destinen para este fin sin duda pondrían en aprietos a la segunda economía más grande, afectando por esa razón significativamente el crecimiento y la demanda mundial.



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