| 12/5/2010 4:30:00 PM

La cumbre del clima de Cancún entra en su etapa decisiva con muchas dudas

Las negociaciones de la ONU y los 194 países que asisten a la Cumbre sobre Cambio Climático en Cancún entran esta semana en su etapa definitiva con el telón de fondo de los temores de que se repita el fiasco de la conferencia de Copenhague del año pasado.

Los ministros de Medio Ambiente han empezado a llegar en las últimas horas a esta ciudad mexicana para ponerse al frente de sus delegaciones en esta fase decisiva de este foro de Naciones Unidas, que se inauguró el pasado 29 de noviembre y concluirá el próximo 10 de diciembre.

Además, una veintena de jefes de Estado y de Gobierno, en su mayor parte iberoamericanos, asistirán junto al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a la sesión de apertura de la fase alto nivel de la cumbre que tendrá lugar el próximo martes.

Lejos de las ambiciones de hace un año en Copenhague, cuando se esperaba pactar un recorte global de emisiones, el organismo mundial se conformaría en esta ocasión con alcanzar un acuerdo de mínimos que permita encauzar las negociaciones de cara a la próxima cumbre de Sudáfrica en 2011.

Pese a estas modestas aspiraciones y después de una semana de negociaciones, todavía permanecen las dudas sobre si se podrán superar las diferencias entre los negociadores en asuntos como la deforestación, la transferencia de tecnología o el llamado "fondo verde" para financiar la adaptación de los países en desarrollo al calentamiento global.

Los países desarrollados acordaron aportar 100.000 millones de dólares anuales al fondo a partir de 2020 en la cumbre de Copenhague, sin que se detallara de dónde saldrían y cómo se distribuirían.

De todos modos, la secretaría de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC) aseguró hoy que confía en alcanzar un "resultado fuerte" tras la elaboración de los primeros dos documentos de trabajo.

Los documentos preliminares contienen "decisiones sobre el apoyo continuo y reforzado a los países en desarrollo en materia de adaptación y mitigación, incluyendo proyectos concretos de transferencia de tecnología", explicó en un comunicado.

Entre las decisiones se destaca "la de ampliar el mandato del grupo experto para los países menos adelantados (LDC, por su sigla en inglés) y extender su mandato a un periodo quinquenal", el más largo para un grupo de sus características hasta ahora.

Al mismo tiempo, cualquier avance en estos frentes se ve amenazado por la creciente disputa acerca de la establecimiento de un segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kioto (PK).

El grupo del G77, que incluye a unos 130 países no alineados y a China, señaló el sábado que el segundo periodo del Protocolo de Kioto, que vence en 2012, es "una piedra angular para un resultado positivo en Cancún".

En contraste, Japón se ha negado en redondo a aceptar la ampliación del Protocolo de Kioto, que obliga exclusivamente a los países ricos a reducir sus emisiones, menos a Estados Unidos que se negó a ratificarlo en 2001.

Los negociadores japoneses consideran injusto que algunos países industriales acepten metas de reducciones vinculantes que afectan a su competitividad, mientras que los grandes contaminadores como EE.UU. y China se limitan a establecer recortes voluntarios.

El riesgo de que Cancún se salde con otro fracaso se suma a las cada vez más alarmantes predicciones de los expertos sobre el aumento de la temperatura media del planeta.

La Organización Mundial de Meteorología (OMM) advirtió el pasado dos de diciembre de que la década de 2001 a 2010 "ha marcado un nuevo récord" como la más caliente en la historia del mundo.

Su secretario general, Michel Jarraud, aseguró en una conferencia de prensa en Cancún que 2010 "casi seguro", a la espera de resultados definitivos de diciembre, podría haber sido el año más cálido en la historia de la humanidad.

En la actual década que está a punto de terminar la temperatura ha sido 0,46 grados centígrados superior a la del promedio de 1961-1990, y 0,03 grados mayor a la de la década 2000-2009, según la OMM.

Ante esta situación, organizaciones ecologistas como Greenpeace han criticado que los documentos que se debaten en la cumbre edulcoren el compromiso de limitar a dos grados el aumento de la temperatura de la Tierra alcanzado en Copenhague.

Según señalaron, los textos ya no afirman que es necesario quedar "muy" por debajo de ese aumento de la temperatura del planeta, por lo que expresaron su preocupación de que los países finalmente acepten quedar por debajo de un grado y medio.

 

EFE


¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?