| 9/19/2011 2:00:00 PM

La crisis educativa para los latinos en EE.UU. empieza en preescolar

Los hispanos tienen tres veces más posibilidades que sus pares blancos de quedarse a mitad de camino, sin conseguir su título de secundaria en Estados Unidos.

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BBC

Cynthia dejó la escuela a mitad de la secundaria porque no podía leer en inglés y empezó a reprobar exámenes, uno tras otro. Ana Gabriela tiene diez años y también abandonó: su madre no pudo ocuparse de llevarla porque tenía que mantener sola a una familia de cinco. A Pedro, sus padres no saben si anotarlo cuando cumpla cuatro porque nadie les ha explicado para qué sirve el preescolar.

Los tres son parte del grupo demográfico de mayor crecimiento y el de peor desempeño en el sistema educativo de Estados Unidos: jóvenes latinos, protagonistas involuntarios de una crisis que cobra forma en las aulas pero promete trasladarse a la economía.

Con una población que se expande más rápido que la de los blancos, los hispanos representan el 23% de los estadounidenses menor de 17 años y son más de 12 millones en las escuelas. Pero, según las estadísticas oficiales, tienen tres veces más posibilidades que sus pares blancos de quedarse a mitad de camino, sin conseguir su título de secundaria.

Ningún estado representa mejor que Nuevo México esta brecha educacional: ubicado en la frontera, es el único en el país donde la población hispana es el mayor grupo étnico, y los alumnos latinos superan a los demás por casi el doble. Tiene, también, una tasa de deserción cercana al 50%.

Allí viven Cynthia, Ana Gabriela y Pedro. En el poblado de Cerro Misión, cerca de la ciudad de Albuquerque, no hay casas de cemento y cimientos: sólo viviendas móviles, las "trailas", como las llaman los habitantes hispanos de la zona, una de las más pobres de la región.

Los hispanos tienen tres veces más posibilidades que sus pares blancos de abandonar la escuela.

Reyna García, llegada desde México hace 6 años, ocupa una de ellas con sus tres niñas.

"Es difícil mandarlas a la escuela, a mí me toca todo sola… Trabajaba limpiando cuartos (de hotel) pero me descansaron desde diciembre hasta acá y es muy difícil encontrar trabajo. Cuando uno tiene hijos de aquí le dan mucha ayuda, pero a mí no", dice la mujer a BBC Mundo.

Ella, como muchos otros, ha elegido quedarse porque "de todos modos es mejor aquí que en mi país". Aunque quedarse implique soportar el calor seco del desierto, sin agua corriente y sin más protección que una cerca de alambre para mantener a raya a los pandilleros del barrio.

Adiós al libro

En Cerro Misión no hay casas de cemento y cimientos, sólo viviendas móviles, las "trailas".

Los expertos en educación señalan que la ecuación es tan simple como alarmante: basta sumar la pobreza en que vive una gran parte de las familias latinas -incluso hispanos de segunda y tercera generación- y la falta de integración a través del idioma y otras pautas culturales, para obtener como resultado las altas tasas de deserción escolar.

"Los hispanos tienen muchas dificultades en ‘navegar’ el sistema y lograr que sus chicos se inserten y saquen beneficios. Algunos tienen que desvivirse por llevar comida a la mesa cada día, ¿cómo van a estar pendientes de cosas de la escuela?", señala Mike Ogas, director de un instituto en Los Lunas, muy cerca del Cerro.

Así, las estadísticas: más del 57% de los estudiantes de Nuevo México no alcanzó los niveles establecidos oficialmente para mostrar avances de aprendizaje (medido mediante el "Adequate Yearly Progress", AYP) en los últimos años.

Catalina Trujillo, nacida en Nuevo México de padres mexicanos, lo logró para su hija Juanita. Pero sabe que es una de pocas.

"Me llevó una lucha constante con maestros y directores. Querían ponerla en el aula de educación especial y nosotros sabíamos que ella no tenía que ir allí. Muchas veces estuvo por rendirse, pero nosotros la empujamos", dice.

Jesús García no corrió igual suerte: expulsado de la escuela por presunta participación en una pandilla, a los 18 años no tiene empleo ni título ni miras de conseguirlo.

"Es malo, yo quería terminar pero ahora no tengo muchas oportunidades. Igual tengo muchos amigos que dejaron (la escuela) por estar en pandillas y drogas. Cuando voy a buscar trabajo no me dan, ni en McDonald’s me dan", asegura.

Desde temprano

Los hispanos de Nuevo México tienen una tasa de deserción cercana al 50%.

Para paliar la crisis de escolarización, los expertos que trabajan con comunidades hispanas intentan crear conciencia sobre una receta que está al alcance de la mano: el preescolar.

Según el Departamento de Educación estadounidense, las familias latinas son las menos proclives, entre todos los grupos étnicos, a anotar a sus hijos en programas de educación temprana. Así, a la edad de tres años los niños hispanos tienen un 50% más de probabilidades de tener "habilidades de vocabulario expresivas limitadas", en comparación con los no hispanos.

"Muchos padres no quieren que a sus hijos se les enseñe español, creen que van a ser más exitosos si se les enseña en inglés. Por eso creemos en la intervención temprana: para cuidar la transición de una lengua a otra", señala la educadora Teresa Ogas, quien trabaja en un programa de apoyo escolar donde el 75% de los beneficiarios son de origen latino.

El gobierno de Barack Obama, en el documento "Mejorando la educación para la comunidad latina" de abril pasado, reconoció la crisis educativa y dio la voz de alerta: los estudiantes hispanos, dijeron, resultarán clave para alcanzar la meta autoimpuesta de convertirse en el país con el mayor porcentaje de graduados del mundo antes de 2020.

Sin embargo, las administraciones estatales tienen bajo su órbita la implementación de políticas educativas y no todas coinciden en qué camino seguir.

En Nuevo México, el gobierno demócrata que terminó en 2010 había establecido un comité especial para asesorar sobre educación hispana, pero luego, tras la llegada al poder de la republicana Susana Martínez, la estrategia ha cambiado:

"Mi intención es que nos concentremos en el 25% de la clase que muestra peor desempeño, independientemente del grupo racial al que pertenezca. No podemos focalizarnos en los niños hispanos a expensas de los estadounidenses (blancos)", afirmó la gobernadora a BBC Mundo.

Los resultados de las políticas de educación los verá esta generación de alumnos cuando le toque pasar a la vida económicamente activa. Lo que está en juego, alertan muchos, es el futuro económico de un país entero, en el que los hispanos –graduados o no- tendrán cada vez más importancia.

 

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