La competitividad: una obsesión

| 10/26/2001 12:00:00 AM

La competitividad: una obsesión

"Hemos venido trabajando en lo que yo llamo una cruzada nacional hacia la competitividad. Saldremos adelante en una economía globalizada", Richard Moss, ministro de Comercio, Industrialización y Pesca de Ecuador.

Dinero habló con Richard Moss, el ministro de Comercio Exterior Industrialización y Pesca de Ecuador, sobre la estrategia comercial del país después del 11 de septiembre, sobre los pilares que sustentan la actividad productiva ecuatoriana y sobre las relaciones comerciales con Colombia. Aquí están sus respuestas.



¿Cómo ha afectado a Ecuador comercialmente la dolarización?



Es un hecho que la dolarización ha sido una camisa de fuerza para el país, porque simplemente ya no hay cómo recurrir a una política monetaria para que con una junta o con una movida se faciliten y arreglen los temas de nuestros costos. En ese sentido, ha sido una camisa de fuerza. Pero a cambio de esto, hemos recibido cierta estabilidad económica en los macros.



¿Cree que fue una medida acertada?



Algunos quizás dudan de si fue acertada o piensan que podría haber otros caminos... Sin embargo, en el momento en el que estas medidas fueron tomadas, no había más opciones inmediatas. Entre dolarización o seguir con el sucre, creo que hoy tendríamos que estar preguntándonos qué habría pasado si hubiéramos seguido con el sucre y qué tipo de economía y realidad estaríamos viviendo. En ese sentido, la estabilidad que ha brindado la dolarización ha sido positiva.



¿Cuál es la agenda de la política industrial en una economía dolarizada?



En los últimos meses, desde cuando arrancó el Consejo Nacional de Competitividad, hemos venido trabajando en lo que yo llamo una cruzada nacional hacia la competitividad. Hay temas específicos y coyunturales, como la simplificación de trámites, el "drawback", para facilitar la devolución del IVA para el exportador. La flexibilización del mercado de servicio aeronáutico para carga fletes aéreos y la agilización del proceso de registro sanitario, para que este deje de ser un monopolio rígido del Estado, que es una barrera para cualquier inversionista local o extranjero.

Pretendemos resolver temas coyunturales y simultáneamente llevar a la sociedad y a la economía en general a tomar conciencia de que lo único que nos ayudará a salir adelante es un enfoque de ser más competitivos en un economía globalizada.



¿Cómo está manejando el déficit de la balanza comercial?



Exportando más. Si bien hay presiones para armar todo tipo de barreras, la prioridad es apoyar las estructuras de producción nacional y, al mismo tiempo, fomentar la integración, una de nuestras salidas inmediatas. Si bien hay presiones para ir aislándose como país y enfocándose netamente en la producción local, esa no es una salida de largo plazo para nosotros. Creo que hay que ir fomentando y acelerando la integración de la Comunidad Andina para ir entrando al otro gran mercado, que es MERCOSUR, y para hacer realidad la visión del Alca.



El temor es que una avalancha de importaciones ponga en peligro la industria local. ¿Cómo evitarlo?



Eso lo estamos revisando detenidamente. Antes de entrar en un proteccionismo, vamos a fortalecer los incentivos a la exportación. Sobre todo, se necesita capital de trabajo para las empresas que exportan; parece muy básico, pero es clave. Otro programa que veo con mucho interés es el de los nuevos emprendedores, sobre todo aquellos que tengan una base tecnológica fuerte.



¿Tienen alguna política de creación de empresas?



Vamos a anunciarla justamente con el apoyo de la Incubadora de Empresas de Antioquia. Estuvimos visitándolos, nos encantó el modelo y ellos también ven la necesidad de no limitarse solo a un esfuerzo netamente colombiano y de tratar de expandirse un poco más y formar una red. Así mismo, estamos simplificando el proceso de creación de empresa hoy cuenta 17 trámites , y buscando fondos de capital de riesgo para que no dependan del endeudamiento bancario, porque en una economía que acaba de salir de una crisis, el esquema clásico de financiamiento no es accesible para proyectos que nacen.



Este es uno de los sectores a los que le van a apostar. ¿Cuáles son los otros?



Están las apuestas tradicionales de la economía ecuatoriana: agroindustria, turismo, minería, tecnología y educación. Esos son los principales para atraer inversión y para fomentar como industria. Este mes, vamos a lanzar un plan nacional de inversiones con la Corpei (Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones). La idea es que este plan, la agenda de competitividad y el plan nacional de promoción de exportaciones vayan entrelazados. Eso les da robustez, porque para sustentar una dolarización se necesitan exportaciones, para exportar necesitamos competitividad y para la competitividad ayuda tener un buen plan de inversión. Esta es la visión, los tres pilares que sustentan el país y el sector productivo nacional.



El 38% de las exportaciones de Ecuador van hacia Estados Unidos. Después de los ataques del 11 de septiembre y de la recesión mundial que ya se siente, ¿cuál va a ser el plan "B" de su país?



Van a venir cambios muy profundos en el mundo, pero el reto ecuatoriano sigue siendo el de ampliar la canasta de productos exportables, ampliar nuestros mercados y generar más valor agregado. Nuestro Plan Nacional de Promoción de Exportaciones a 10 años es suficientemente robusto para que, con los cambios actuales, siga siendo válido. Este tiene como objetivos contribuir al crecimiento sostenible, diversificar las exportaciones no petroleras, generar una cultura exportadora, producir bienes y servicios de mayor valor agregado, incrementar la productividad y el universo de exportadores, involucrando un mayor porcentaje de la población productiva, mediante información y capacitación para convertirla en exportadores.

Sobre el tema estadounidense, creo que este mercado seguirá siendo importante. Además, seguimos en el proceso hacia el ALCA y, junto con los países de la comunidad andina, continuamos haciendo "lobby" para el Atpa. Este último será muy importante para nosotros, ya que la inclusión del atún y los textiles en el acuerdo ayudará a compensar las caídas de ciertos productos.

Asimismo, quiero completar la cruz ecuatoriana de comercio exterior: norte, sur y este son mercados relativamente conocidos. Nos falta el oeste, el Asia. Vamos a impulsar la penetración de ese mercado desde Manta y su nuevo aeropuerto, que será uno de los mejores del país y tal vez de la zona. Vamos a explorar la posibilidad de enviar producto fresco desde ese puerto hacia Asia.

Por otra parte, creo que Ecuador, Colombia, Venezuela, Bolivia y Perú debemos enfocarnos en nuestro mercado natural y cercano que es la comunidad andina. Hay que fomentar un consumo interno dentro de la comunidad y seguir empujando hacia nuestra integración, por medio de un diálogo sincero y transparente. Lo que hemos pretendido desde cuando entré a esta cartera es la tesis del sinceramiento.



¿La tesis del sinceramiento?



Sí. Por ejemplo, Bolivia produce oleaginosas, Perú las importa, pero no lo hace dentro del acuerdo de la Comunidad Andina. Ecuador, en este sentido, quizás ha venido siendo el más ortodoxo en sus prácticas. Colombia tiene su plan Vallejo, en el marco del cual trae productos sin arancel, los transforma en el país y luego los vende a la Comunidad Andina, y Venezuela también tiene un esquema similar. Hay mucha perforación hecha y discutida muy elegantemente, pero si elegantemente ignoramos los temas de fondo, no vamos a crear la Comunidad Andina que queremos. Hay que entrar y decir las cosas como son, como están ocurriendo, con mucho respeto y con mucha visión hacia la comunidad que queremos formar. Esa conversación tiene que darse ya.



¿Cuál es la agenda con Colombia?



Tenemos el reto de lograr un intercambio bueno y equitativo. Por ejemplo, hay un desequilibrio de Colombia y Ecuador, y de nosotros con Perú. La tasa del intercambio con Colombia está 4 a 1 a favor de Colombia y con Perú tenemos el caso contrario a favor nuestro. Esta cadena se va dando y todos tenemos que poner de nuestra parte para que sean intercambios equitativos, porque siempre va a existir la presión de decir "¿para qué nos abrimos?". La apertura con Colombia ha sido favorable, porque nos ha enseñado a salir a competir y a mejorar la competencia, lo cual ha mejorado la calidad de los productos que tenemos. En ciertas áreas, podemos ser muy competitivos. Creo que nos falta hacer más. Por el lado de Colombia, hemos venido trabajando es decirles que no nos pongan una serie de barreras en lo que sí podemos exportar, porque no es posible tratar de ganar siempre y en todo.



¿Como en el caso del arroz?



El caso del arroz ha generado un resentimiento muy fuerte en Ecuador, porque cuando ustedes afrontaron una escasez le compraron a Tailandia, en lugar de comprarle a su vecino de la Comunidad Andina. Esa decisión ha sido muy cuestionada y ha traído consigo una cola, que va siendo más larga de lo que cualquiera esperó. Otro tema que ha creado resistencias hacia la apertura con Colombia es el del alcohol y el aguardiente nacional, pues hasta ahora la postura colombiana es que el tema es regido por los departamentos colombianos, que a ellos las leyes les dan un monopolio y que contra eso no se puede hacer mayor cosa. Hemos venido trabajando con la ministra Martha Lucía Ramírez y, a finales de año, esperamos que se resuelva el tema, porque para que la integración funcione tiene que ser buena para ambas partes. Es como el cuento de Mafalda cuando ve a sus papás jugando ajedrez y les pregunta: "¿Los dos pueden ganar?". Y ellos le responden que no. Entonces, Mafalda dice: "Entonces, el que pierde ¿para qué juega?".



¿Cómo quiere pasar a la historia como ministro?



Yo quisiera dejar una base para que la sociedad ecuatoriana se enfoque en el tema de competitividad. Que todos nos vayamos enfocando, los empresarios, el sector público, el educativo, todos empujando para ser un país competitivo.



¿Usted puso el tema?



No quisiera decir que yo puse el tema, pero sí que arrancamos el proceso. El tema quizá nos lo puso la globalización y la dolarización.
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