| 3/13/2013 2:38:00 PM

Jorge Bergoglio, primer Papa latinoamericano

El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, se convirtió este miércoles en el primer Papa latinoamericano y el primero en proceder de un país no europeo en más de 1.000 años.

El nuevo pontífice es el 266 Papa de la Iglesia Católica, es jesuita, y sucede a Benedicto XVI, quien renunció el pasado 28 de febrero. "Vengo de lejos, pues bien, aquí estoy. Gracias por su recepción, también a la Iglesia Católica y los obispos", fueron las primeras palabras del nuevo Sumo Pontífice en su aparición ante las miles de personas presentes en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Inmediatamente después rezó un Padrenuestro y un Ave María y pidió a la multitud que orara por él.

Pasión por la docencia
Jorge Mario Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, Argentina, hijo de un matrimonio de italianos formado por Mario Bergoglio, empleado ferroviario, y Regina, ama de casa.
Creció en la capital argentina, donde se diplomó como técnico químico, pero poco después eligió el sacerdocio y accedió al seminario del barrio porteño de Villa Devoto.

En 1958 comenzó el noviciado en la Compañía de Jesús y se trasladó a Santiago de Chile, donde llevó a cabo estudios humanísticos. Seis años después regresó a Buenos Aires para dedicarse a la docencia de Literatura y Psicología en el colegio de El Salvador.

Estudió Teología entre 1967 y 1970 en la Facultad de Teología del colegio San José, en San Miguel de Tucumán, en el norte de Argentina.

Su sacerdocio comenzó el 13 de diciembre de 1969, momento en el que se desplazó a España para cumplir su tercer "probandato" (periodo que sirve para preparar intelectualmente a los jóvenes sacerdotes) en la Universidad Alcalá de Henares de Madrid. La docencia desempeñó un papel muy importante en la vida del cardenal Bergoglio, ya que impartió lecciones en multitud de colegios, seminarios y facultades.

En 1972, después de su etapa española, Bergoglio regresó a Argentina para comenzar como maestro de novicios en Villa Barilari, en la provincia de Buenos Aires.

Entre 1980 y 1986, fue profesor en la Facultad de Teología de San Miguel y rector del colegio máximo de la Facultad de Filosofía y Teología, cargos que compartió con el de párroco de la iglesia Patriarca San José, también en Buenos Aires. El 20 de mayo de 1992 el papa Juan Pablo II le designó obispo auxiliar de la diócesis de la capital argentina.

Cinco años más tarde, en 1997, fue nombrado arzobispo coauditor de Buenos Aires y en 1998, tras la muerte del arzobispo y cardenal Antonio Quarracino, se convirtió en el arzobispo de Buenos Aires.

Bergoglio ha sido una figura destacada en la Conferencia Episcopal argentina, institución que presidió entre 2005 y 2011. Entre sus publicaciones más conocidas se encuentran "Meditaciones para religiosos" (1982), "Reflexiones sobre la vida apostólica" (1986) y "Reflexiones de esperanza" (1992).

El cardenal argentino, quien recibió la púrpura de manos de Juan Pablo II el 21 de febrero de 2001, es miembro de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del Consejo Pontificio por la Familia y de la Comisión Pontificia por América Latina.

Sencillo y de perfil bajo
Hasta su nombramiento de este miércoles, Bergoglio vivía solo en un pequeño apartamento, cerca de la catedral de Buenos Aires. El nuevo Papa es un hombre discreto, que ha mantenido perfil bajo. Usuario del transporte público, Bergoglio se confiesa en la catedral como los demás sacerdotes.

Sin embargo, su nombre no está exento de controversia. Algunas voces críticas le reprochan no haber hecho lo suficiente para oponerse al régimen militar que gobernó Argentina (1976-1983).

El diario argentino Página 12 fue más allá en abril de 2010 publicando una investigación periodística con cinco testimonios que lo señalaban como colaborador activo de la represión durante dicho período. En su juventud sufrió una infección respiratoria y le tuvieron que extirpar un pulmón. Es aficionado al fútbol, seguidor del equipo del San Lorenzo de Almagro, y también le gusta el tango.

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