| 8/12/2015 5:00:00 AM

América Latina aún tiene camino por recorrer en su conquista por el espacio exterior

La industria aeroespacial de América Latina se enfrenta a la escasez de fuentes de financiación, la excesiva regulación que imponen los Gobiernos en su desarrollo y la fuga de talentos a otros países. El índice de crecimiento anual de ese sector a nivel regional todavía está lejos de alcanzar los niveles de Asia, Estados Unidos y Europa (10% en promedio).

“El potencial está ahí pero hay que desarrollarlo”, afirmó  en una entrevista concedida a Dinero el jefe de operaciones de la empresa especializada en comunicación satelital Inmarsat, Ruy Pinto, quien considera que países como México, Brasil y Argentina han avanzado notablemente en este campo.

Pinto manifestó que es necesario sacar adelante esta industria, ya que de no hacerlo se pone en riesgo “el avance de una sociedad”, al no generar nuevos puestos de trabajo, frenar la generación de riqueza en los países y por lo tanto afectar su estabilidad económica.

Es preciso señalar que la industria aeroespacial, cuya historia se remonta a la década de 1950 con el lanzamiento de los primeros satélites rusos, se dedica al desarrollo de naves especializadas que se ponen en órbita con el propósito de cumplir misiones de exploración, investigación científica o prestar un servicio determinado a la sociedad. 



El vocero de Inmarsat indicó que los usos que se le pueden dar a esos desarrollos tecnológicos son incalculables. En el caso de las comunicaciones, los satélites han servido para conectar a las personas con internet de alta velocidad en zonas remotas del mundo, así como en aviones y barcos comerciales.

La tecnología espacial se relaciona cada vez más en la vida cotidiana de las personas, “estas herramientas se utilizan en varios países del mundo para analizar en tiempo real el impacto del cambio climático y la deforestación, e incluso para mejorar procesos electorales o monitorear zonas conflictivas”, aseguró Pinto.

En el caso de América Latina se puede decir que se encuentra en “una etapa embrionaria”, aunque ya “se están abriendo grandes oportunidades en este campo para grandes empresas y startups”, complementó el experto César Cortés, quien trabaja para Ruta N.

Colombia, a pesar de los desafíos que debe afrontar, incursionó hace unos años en la industria aeroespacial gracias al talento de una generación de empresarios que ha podido experimentar con el lanzamiento de globos aeroespaciales y otros artefactos a la estratosfera. Lea también: 
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Uno de los factores que ha favorecido a las economías emergentes es la reducción de los costos de la tecnología espacial. En la actualidad, el precio de poner en órbita un nanosatélite es de unos US$80.000, mientras que hace unos años esa cifra era de “millones de dólares”, apuntó Cortés.

Incluso, ya hay compañías internacionales especializadas en facilitar el lanzamiento de los artefactos, una operación que antes demandaba millonarios recursos y la utilización de plataformas especiales para su ejecución.

Cortés no descartó que en los próximos años América Latina logre conquistar el espacio con el lanzamiento de naves espaciales, sin embargo, aclaró que será necesario incentivar la inversión en esta área y complementar los conocimientos de los diferentes actores del sector para llevar a cabo proyectos más ambiciosos.

El mercado espacial en cifras

Los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), según un estudio conocido por este medio, invierten hasta US$150.000 millones anuales en el sector aeroespacial, lo que representa un 0,57% del total del Producto Interno Bruto de esas naciones.

A nivel mundial, el que más invierte en esa industria es Estados Unidos, con el 72% de la participación, seguido por la Unión Europa (11,7%), Rusia (4,2%), Japón (4,4%), India (1,3) mientras que el 6,4% corresponde a otros países.

Los recursos que destinaron en investigación y desarrollo países como Estados Unidos (2,79% del PIB), Alemania (2,92%), Francia (2,26%), China (1,98%) en el 2012, contrasta con la baja inversión en Colombia (0,17%), un país que hasta ahora arranca la carrera hacia la  innovación, ciencia y tecnología.

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