| 7/1/2012 2:00:00 PM

“Hotel Mamá”: cada vez más jóvenes viven con sus padres

En el sur de Europa cada vez más jóvenes siguen viviendo con sus padres durante más tiempo. El récord lo marca Croacia, donde un 77 por ciento de hombres de menos de 34 años aún vive con mamá y papá.

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DW
Sasa es un joven croata de 28 años que nunca fue desempleado. Terminó su carrera de Administración de Empresas con buenas notas y trabaja en la industria automotriz. Pero su sueldo no le alcanza para pagar un alquiler, ya que gana menos de 700 euros por mes. “Todavía vivo con mi madre en mi ciudad natal, Split. No puedo permitirme vivir solo por motivos económicos”, cuenta el joven académico. “Claro que me gustaría tener más vida privada, pasar más tiempo con mi novia y organizar fiestas en mi casa. Sin embargo, no es tan terrible vivir bajo el mismo techo con los padres”, dice.

A esa conclusión parecen haber llegado muchos jóvenes europeos, explica el sociólogo Gerardo Meil, de la Universidad Autónoma de Madrid. “Las estructuras familiares han cambiado mucho”, dice el experto en sociología familiar. “Hoy, la autonomía de los hijos es mayor y ya no deben atenerse a reglas tan estrictas. Esa nueva libertad hace que los jóvenes soporten vivir más tiempo en la casa de sus padres”. Claro que no se trata de una situación ideal, subraya Meil. En primera línea, lo hacen porque escasea el dinero.

Las mujeres se van antes de la casa de los padres que los hombres


Al sociólogo Gerardo Meil se le ocurrió la idea de comparar datos específicos de países europeos para saber cuándo se van los jóvenes de casa. El resultado del estudio fue publicado por el Instituto Alemán de Estudios Poblacionales (BiB), de Wiesbaden. Especialmente los hombres menores de 34 años viven más a menudo con sus padres en Croacia (77,5 por ciento), Bulgaria (72 por ciento) y Grecia (62 por ciento). También en Rumania, Hungría y Polonia la mitad de los jóvenes de esa edad vive todavía con su familia original, al igual que en España, Italia y Portugal, países afectados por la crisis de la eurozona.

Por el contrario, los jóvenes de Dinamarca, Suecia y Noruega se van antes del hogar familiar. Y también lo hacen los alemanes, incluso más temprano que el resto de los europeos.

En Europa, las hijas se independizan de sus padres mucho antes que los hijos, ya sea porque se casan y forman su propia familia, o porque se van a vivir solas. Rodothea Seralidou, estudiante de abogacía en la Facultad de Derecho de Atenas, celebró sus 18 años fuera del hogar familiar. “Mis padres seguían viviendo en Düsseldorf, donde yo nací, y me transferían dinero todos los meses. Y yo también trabajaba dando clases de apoyo”, recuerda Rodothea, que hoy tiene 32 años y es periodista en medios de Alemania, Suiza y Grecia.

“Entre la crisis económica y la comodidad”

Claro que la culpable de que muchas personas jóvenes no abandonen el hogar de sus padres aún después de los 30 años es la crisis financiera. “A eso se suma también una cierta comodidad”, opina Rodothea Seralidou. “Muchos de mis amigos que trabajan piensan que es fantástico llegar a casa de mamá después de haber trabajado muchas horas y encontrar todo limpio, la comida hecha y la ropa planchada”. Sin embargo, según ella, lo mejor es una solución intermedia: “Los jóvenes deben independizarse y, en caso de necesidad, poder seguir contando con los padres”.

Y eso también vale para el estudiante alemán Christian Mertmann, que se fue de la casa de sus padres no bien terminó la escuela secundaria. Hoy vive en un departamento comunitario en la ciudad de Colonia y estudia allí Historia del Arte y Antropología Cultural. Antes de eso, estudió en Enschede (Holanda) y en Graz (Austria). La familia lo apoya económicamente pero él siempre trabajó un poco para ganar algo. “A mis padres les pareció bien que me haya ido tan pronto de mi casa”, dice Christian, de 25 años. “Siempre me educaron para que pudiera valerme por mí mismo. Y en casa ya ayudaba con las tareas del hogar cuando era escolar, por ejemplo, cortando el pasto o limpiando las ventanas”, cuenta. Por eso no le costó demasiado ocuparse de su propio hogar.

“No me hubiera mudado si mis padres hubieran vivido en una ciudad universitaria como Colonia, por ejemplo”, dice Christian. “La independencia es muy importante para la autoestima, pero no se es cien por ciento independiente por vivir solo, sino cuando uno paga todos sus gastos y deja de recibir ayuda económica de los padres.”
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