| 7/10/2015 8:30:00 AM

"Estoy confundido": ¿se rindió o no Grecia ante sus acreedores?

El editor de Economía de la BBC, Robert Peston, analiza la inesperada propuesta griega -casi igual a la que rechazaron de sus acreedores- y dice que con o si acuerdo, todavía queda tiempo para que la crisis se solucione.

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BBC
Estoy confundido. Y no es la primera vez en los últimos cinco años que la crisis del euro de Grecia –o la crisis de la eurozona, a partir de Grecia- me confunde.

Mi confusión se deriva de las propuestas de impuestos, beneficios y reforma económica presentadas por el gobierno griego para asegurar, al último minuto de la última hora, un acuerdo con sus acreedores y así evitar salirse del euro.

Después de leer una copia del documento, titulado "Grecia: Acciones Previas - Compromisos de políticas y acciones que deben tomarse en consulta con el personal de la CE / BCE / FMI", este me pareció familiar.

Y esa familiaridad se debe a su gran similitud con las propuestas de rescate planteadas por los acreedores –los gobiernos de la eurozona, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- el mes pasado.

Casi todo lo que querían los acreedores está allí, con un par de giros y conceptos suavizados, pero nada nocivo para ellos.

Hay una promesa para que el excedente presupuestario crezca a un ritmo de 3,5% del PIB en 2018. También elevarán el IVA a 23% (el estándar), 13% (para la alimentación, energía, hotelería y agua) y 6% (para medicinas y libros). Este aumento busca incrementar los ingresos en un 1% del PIB. Eso sin contar las reformas integrales de pensiones y otros ajustes.

Así que por lo menos, déjenme estar desconcertado.

Hace sólo unos días el primer ministro griego Alexis Tsipras se ganó el respaldo abrumador del pueblo griego en un referéndum para rechazar contundentemente la propuesta de sus acreedores que era, más o menos, lo mismo.

Y hoy está firmando precisamente ese tan odiado rescate.

Esta es la gran política de la que Lewis Carroll estaría orgulloso.

¿Significa esto que la zona euro volverá ahora a la normalidad, de resultados económicos insuficientes, pero habiendo sorteado –una vez más- el Armageddon griego? ¿Está este rescate oleado y sacramentado?

Todavía no.

Tsipras tiene que lograr primero el visto bueno del parlamento griego.

Aunque probablemente obtenga el apoyo de los principales partidos de la oposición, deberá pagar el precio de fragmentar a sus propios partidarios.

Y claro, luego queda el pequeño detalle de si los ministros de la zona euro desembolsarán los 35.000 millones de euros solicitados por Grecia al Mecanismo Europeo de Estabilidad para cubrir los pagos de su deuda hasta el 30 de junio 2018.

Además, Atenas quiere lograr negociaciones apropiadas para reducir su completamente insostenible deuda en alrededor de un 30%, según el análisis de sustentabilidad más reciente hecho por el FMI (lo que se lograría a través de la puerta trasera de dilatar la reprogramación de los pagos hasta el final de los tiempo en vez de las amortizaciones directas, que tanto ofenden a alemanes y europeos del este).

Lo último, y más problemático, es lograr sacar a los bancos de Cuidados Intensivos. Dado el creciente derretimiento de la economía griega, mis fuentes me dicen que lo que hay ahora es un problema de solvencia de los bancos del país, sumado a su evidente falta de efectivo.

Y ahí está el punto. Si no se encuentra una solución que permita a los bancos reabrir en los próximos días, -porque con el ECB simplemente manteniendo su Asistencia de Liquidez de emergencia no se llegará ni cerca, pero el ECB perdió su interés en seguir inyectando dinero- la economía griega colapsará. Por lo tanto cualquier acuerdo de rescate alcanzado este fin de semana puede quedar obsoleto en cuestión de semanas.

Porque la economía griega está tan fundida que los ingresos fiscales pueden colapsar y Atenas necesitará más apoyo financiero de la eurozona.

Ni Grecia ni la eurozona se arreglaron. Y no están cerca de ello.
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