| 4/1/1995 12:00:00 AM

Giro a la derecha

El cambio en la composición del Congreso norteamericano es algo más que una anomalía electoral. Es un viraje ideológico de largo plazo.

En la legislatura número 104 que inició los primeros 100 días del Contrato Republicano con Norteamérica, el presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, antiguo profesor de historia en Georgia, es un moderado. Su mayor problema es tratar con otros representantes republicanos, que son prácticamente todos los nuevos miembros elegidos en noviembre pasado, quienes son más papistas que el Papa.

Cuando el gobernador de California, Pete Wilson, ingresó al salón colmado de gobernadores en una reciente convención de éstos, inmediatamente todos callaron y concentraron su atención en su casi majestuosa entrada. Al haber triunfado en una difícil contienda gracias a su apoyo a la Propuesta 187, la cual prohibió servicios de asistencia pública de salud y educación a los hijos de inmigrantes ilegales, Wilson es un hacedor de reyes y hasta un rey en potencia. Entre tanto, en el estado de Nueva York, el gobernador demócrata Mario Cuomo, considerado en algún momento como un posible contendor presidencial por ser, al fin y al cabo, el gobernador de Nueva York, fue derrotado por un contendor republicano, que actualmente está tratando de reimplantar la pena de muerte en ese estado.

Un nuevo país conservador ha ido surgiendo lentamente después de las sísmicas elecciones de noviembre pasado, y la mayor parte de los latinoamericanos aún no comprenden cómo ello va a afectar las relaciones de la región con los Estados Unidos.

La victoria republicana puso fin a 62 años de control demócrata virtualmente interrumpido en los Estados Unidos, y convirtió al partido republicano en el único partido con predominio nacional. Entre tanto, los demócratas son actualmente un partido significativo solamente en las dos costas, con unos pocos puestos de avanzada en el medio oeste. Los demócratas han perdido el sur, y están corriendo el mismo riesgo en California.

Las elecciones de 1994 barrieron con los últimos vestigios de la Coalición del New Deal, forjada a principios de los años treinta por Franklin Delano Roosevelt, el aristocrático gobernador de Nueva York que fue tan popular con el pueblo norteamericano, que no se realizaron verdaderas elecciones nuevamente sino hasta después de su muerte en 1944. La Coalición del New Deal y su sucesora de los años sesenta, la Great Society de Lyndon B. Johnson, estaban integradas por blancos del Sur, negros del Norte, sindicatos, judíos e intelectuales. Roosevelt convirtió a los demócratas en el primer partido nacional en la política norteamericana, y al republicano en un partido regional durante la mayor parte de los últimos cincuenta años.

La siguiente comparación ilustra más claramente el fundamental cambio que se ha dado en la política norteamericana en los albores del siglo XXI: la última vez que los republicanos tuvieron mayoría tanto en la Cámara como en el Senado, obtuvieron sólo siete curúles en la

Cámara de Representantes. En las elecciones de 1991, los republicanos obtuvieron 63 curules en la Cámara.

No es probable que la nueva mayoría republicana sea temporal. Hay una presencia republicana nueva v permanente en la política estadounidense. El partido demócrata es ahora seccional, regional y corre el riesgo de convertirse en una minoría permanente.

Los demócratas, antes a favor del libre comercio, son ahora el partido del proteccionismo, anti GATT y anti TLC del aislamiento, de los sindicatos, los negros e incluso) de muchos hispanos de bajos recursos, a medida dile aumenta el sentimiento nacionalista norteamericano).

Las elecciones del año pasado fueron insólitas en muchos aspectos. Tradicionalmente, el partido del gobierno siempre ganaba el equivalente ,a las llamadas elecciones de mitaca (que se celebran cada dos años entre elecciones presidenciales).No obstante. en 1991 los demócratas sufrieren la peor derrota del siglo. Por tradición, las elecciones de mitaca nunca han sido elecciones nacionales Por el contrario. tendían a predominar los temas regionales y estatales. Sin embargo, las elecciones del plisado noviembre tuvieron como base las políticas a nivel nacional y. Ios votantes giraron masivamente hacia la derecha. Las elecciones también acabaron con el centro en la política norteamericana. Quedan muy pocas personas de centro en el Congreso. Los liberales (demócratas) se han pasado en masa a la izquierda v los conservadores (republicanos) a la derecha, lo que hace muy remota la posibilidad de cooperación bipartidista entre el Congreso y el presidente Clinton y entre los republicanos y los demócratas

Qué ocurrió)? ;Quién votó por Ios ¿republicanos y por qué? Cuales son las posibles implicaciones para las relaciones entre Estados Unidos y América Latina?

Se le ha ciado mucha importancia al hecho de que el bloque ma grande de votos norteamericanos pon- el partido republicano estaba constituido por hombres blancos de clase media. Muy poco se ha dicho sobre el hecho de que muchos ciudadanos asiáticos e hispanos de los Estados Unidos también votaron por los republicanos, principalmente porque se identifican con los valores republicanos/conservadores que apoyan una familia sólida el trabajo duro, la autodisciplina y la integridad personal.

Según Limes Q. Wilson, profesor de administración en la Universidad de California en Los Ángeles (UCIA). en todas las elecciones entre 1980 v 1990, el 1% de los votantes que, se definieron como liberales" depositaron su voto por los republicanos; lo mismo hizo el 42% de los moderados y el 65% de los conservadores. En noviembre pasado, no obstante, votaron por el partido republicano sólo el 18% de los liberales y el mismo 121'o de los moderados pero el 80% de los conservadores votó por los republicanos. "El panorama político norteamericano Se- polarizo mas ideológicamente en 1995", anfitrión Wilson.

En términos de niveles de ingresos y de profesión de secularidad o de fe religiosa. ;quiénes votaron por el partido republicano?

E Evidentemente 1a religión fue un actor en las elecciones de noviembre pasado, ;pero significa esto dile el país se esta convirtiendo en una sociedad mas religiosa? La Coalición Cristiana socialmente conservadora, quisiera pensar así, pero Wilson considera que la identificación de los votantes con la religión dile él ha estudiado es, de hecho ..un sustituto a una queja fundamental v más profunda sobre temas como el presupuesto, el crimen, el bienestar social, la ilegitimidad, 1a droga, 1a inmigración, etc.

En otras palabras, agrega. los norteamericanos sencillamente están hados de lo chic ellos perciben como la decadencia de los Estados Unidos debido a una excesiva tolerancia, al liberalismo social v al multiculturalismo.

Los 63 nuevos legisladores republicanos. dile han hecho de los líderes de su partido los maestros indiscutibles de la políticas norteamericana. Son el resultado de esa queja cultural. Entonces, los latinoamericanos que aplaudieron la victoria republicana en noviembre como un estímulo para Latinoamérica, porque los republicanos apoyaban más el libre comercio y el TLC dile los demócratas, harían bien en reflexionar de nuevo sobre las nuevas realidades de la política conservadora norteamericana.

Los nuevos representantes republicanos a1 Congreso son personas que carecen de experiencia lx)lítica, chic han llegado a Washington con una queja cultural sobre cómo deben trabajar el Congreso y el gobierno federal.

Se puede superar esta insularidad? Solo tres cosas han obligado a cambiar a un Congreso sin experiencia ni interés en política exterior: primero, una popular crisis en la política exterior, algo que cautiva la atención de la opinión pública. Segundo, el texto del tiempo, pero los plazos impedirán la cupulación de conocimientos sobre política exterior. El tercero, vínculos comerciales internacionales específicos, pero esto es sólo para miembros del honroso club estén en que específicamente tratando en el comercio, o que tienen un interés personal en el tema.

FI comercio no se menciona en el Contrato con América, porque el comercio no es una prioridad para la legislatura número 10+. En el campo de la política exterior, Ias prioridades de esta nueva legislatura son cortar el apoyo a Naciones Unidas y reducir los programas de avud.t externa. La Agencia para el Desarrollo Internacional (ADI» seenfrenta a una batalla política pan sobrevivir. En cuanto a las relaciones con Latinoamérica, los republicanos/conservadores están redefiniendo las prioridades.

Las prioridades para los nuevos comités bajo control republicano en la Cámara y en el Senado que tienen que ver con Latinoamérica son acabar con el régimen conturnista de Fidel Castro en don años defender los intereses de la propiedad privaría de Estados Unidos en toda la región, fortalecer las operaciones antinarcóticos de los Estado (Inicios para reducir el flujo ilegal de cocaína y heroína, y detener e: flujo de inmigrantes ilegales. El Comité de Relaciones Exteriores presidido por el senador Lesse Helms, el republicano cascarrabias de Carolina del Verte, ha presentado un proyecto de ley que aumentaría el aislamiento internacional de Fidel Castro, y el ?7 de febrero el comité dio a conocer el informe de 1a mayoría republicana, altamente crítico del desempeño del nuevo gobierno del presidente colombiano, Ernesto Samper, en la lucha contra la droga. /( t nueva autorización "fast track" para actuar sin los límites regulares del Congreso) en el caso de Chile, no es actualmente una prioridad del Congreso, en particular desde que la crisis mexicana ha revivido en éste los sentimientos antiTLC. En efecto, toda la idea de ampliar el TLC, parece ser asunto muerto en la actualidad. El TLC rara vez se nombra ahora en la administración Clinton y la nueva Sociedad para la Prosperidad,', chic se anunció en la Cumbre de las Américas de diciembre en Miami, parece haber sido olvidada. El representante del Comercio de los Estados Unidos todavía sigue con sus planes de iniciar conversaciones formales para ampliar la afiliación al TLC a Chile a finales de abril de 1995. por tarde, según el programa expuesto por el gobierno de Clinton. Sin embargo, descle la devaluación del peso mexicano, la crisis mexicana ha eclipsado todo lo demás en Washington, cubriendo con una nube al resto de Latinoamérica, cuyos problemas económicos, políticos y sociales parecen ir en aumento en toda la región.

En el otro extremo de la Avenida Pennsylvania en Washington, el presidente Clinton está aislado en la Casa Blanca. Es un presidente sin partido y .sin Congreso. Para comprender el alcance de la irrelevancia política de Clinton, sólo hay que observar los resultados de las encuestas sobre cómo les fue a los demócratas del gobierno durante las pasadas elecciones de noviembre. Según el profesor Wilson de UCLA, fueron los demócratas que estaban en el Congreso y apoyaron las iniciativas políticas de Clinton quienes sufrieron las mayores pérdidas de votos:

Clinton es un enorme riesgo político para los miembros demócratas de la Cámara y del Senado", afirmó Wilson. "Clinton no tiene influencia sobre su partido en el Congreso, y creo que él se da cuenta de esto hasta cierto punto, ya que ahora le está diciendo al Congreso: 'Esto es lo que yo prefiero.

Pero ustedes hagan lo que quieran'. Los demócratas en el Congreso no le harán caso a Clinton".

No es probable que el Congreso, controlado por los republicanos, y Clinton se pongan de acuerdo sobre algún tema en el área de política interna. La agenda interna de Clinton esta muerta y la crisis mexicana ha demostrado que no habra bipartidismo en la política exterior. Lo ocurrido en Washington entre el gobierno de Clinton y el Congreso, desde la devaluación del peso mexicano, también indica que los 63 nuevos representantes republicanos de la Camara no están preparados para obedecer las órdenes de sus jefes políticos.

La propuesta original del presidente Clinton sometida a aprobación del Congreso, de US$30.000 millones en garantías de préstamos para México, fue bloqueada principalmente por una rebeldía silenciosa pero virtualmente unánime de los nuevos representantes republicanos a la Cámara, y la continua oposición a la decisión unilateral de Clinton de salvar a México esta atizada principalmente por la energía de estos legisladores, y por un puñado de representantes a la Cámara de más antigüedad que comparten las mismas dudas sobre el plan de Clinton para salvar a México.

Entre tanto, la crisis mexicana va a Ia par con el inicio de la campaña presidencial de 1996, y es de esperarse que surja como un tema importante en la política norteamericana durante los próximos dos años. La inmigración ilegal será un tema nacional en las elecciones de 1996, corno también lo sena la crisis política y económica de México, la cual continúa. Y los candidatos se van perfilando así:



- El presidente Clinton buscará la reelección, pero puede enfrentarse a desafíos de las alas liberal y conservadora del partido demócrata. Eso es casi todo lo que puede decirse acerca de los demócratas por ahora, ya que el partido está sumamente dividido, y la acción de todas maneras está en las filas republicanas.

- El social conservador Pat Buchanan buscará de nuevo la presidencia, probablemente con un fuerte apoyo de la Coalición Cristiana. Otros candidatos seguros son el senador Bob Dole de Kansas y el senador Phil Gramm de Texas. El ex gobernador de Tennessee, Lamar Alexander, también está en el ruedo, pero todas las miradas se concentran en el gobernador de California, Pete Wilson. Si Wilson hace campaña por la presidencia en 1996, empezará con los 54 votos electorales de California, o un 16% de lo que necesita para obtener la candidatura. Pete Wilson es el gorila de 800 libras en las elecciones de 1996.



- California, Texas y Florida son los estados más importantes en la nueva política conservadora de Estados Unidos. Esto debido a que ningún republicano puede obtener la presidencia sin Texas y Florida, pero ningún demócrata puede obtener la presidencia sin California.

- La inmigración y la composición étnica, que están cambiando rápidamente en los Estados Unidos, estarán entre los temas más importantes y de mayor controversia en las elecciones de 1996. Los candidatos presidenciales tendrán que hacer algo para hacerle frente a la preocupación de los electores norteamericanos sobre la inmigración. La Propuesta 187 puede ser análoga a golpear a un burro con una vara de acero, pero es la ola del futuro en la política estadounidense.

- Las elecciones de 1996 continuarán el giro fundamental en el poder en la política estadounidense, que los latinoamericanos aún no han captado, y que inclusive muchos norteamericanos no han percibido. El final de la Coalición del New Deal el pasado 8 de noviembre también consolidó una tendencia histórica que amerita una breve descripción histórica:

Tradicionalmente, los Estados Unidos eran gobernados por el Corredor del Nordeste, que va desde Boston, a Nueva York, Filadelfia y Washington, D.C. El centro de estudios dominante era el Consejo de Relaciones Exteriores. El océano era el Atlántico. La política exterior era Europa. El dinero era Wall Street. Las universidades eran Harvard, Yale y Princeton. Para ganar las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos, el cargo de gobernador del estado de Nueva York, en Albany, era la plataforma de lanzamiento indispensable. Roosevelt, Nelson Rockefeller, Thomas Dewey y Al Smith, todos obedecieron a su ambición ganando primero su elección como gobernadores del estado de Nueva York, el cual tenía la más grande delegación en la Cámara de Representantes. Sin embargo, el cambio demográfico que ha experimentado el país en los últimos 25 años cambió completamente el panorama.

En el último censo, que por, ley se realiza cada diez años, California ganó 7 nuevas curules, aumentando a 52, y convirtiéndola en la delegación número uno en la Cámara de Representantes. Texas superó a Nueva York y es ahora la segunda. Nueva York es la tercera, pero en pocos años será superada por la Florida, y quedará de cuarta en la Cámara.

Durante la última década, el poder se ha trasladado del Corredor del Nordeste al suroeste de los Estados Unidos. Si se excluyen los dos últimos accidentes presidenciales resultantes de la crisis de Nixon -Gerald Ford y Jimmy Carter-, de los últimos cuatro presidentes, dos han sido de Texas dyndon Johnson y George Bush) y dos de California (Richard Nixon y Ronald Reagan). Tres eran republicanos y uno demócrata. Los latinoamericanos deben tomar nota, además, de que los líderes republicanos número dos y tres en la Cámara, Dick Armey y Tom Delay, son también de Texas.

La pertinencia de todo esto para Latinoamérica es que, durante muchas décadas, la política exterior de Estados Unidos se hacía en el Corredor del Nordeste y en la burocracia de Washington, que era una derivación del Corredor del Nordeste. Latinoamérica era un lugar lejano. Pero ahora los futuros líderes de Estados Unidos serán de Texas y de California. Las universidades serán Stanford y UCLA en California, y la Universidad de Texas en Austin. Estos líderes futuros creerán conocer visceralmente a México y al resto de Latinoamérica, tengan o no razón. Habrá un gran aumento en la sofisticación, la conciencia, el conocimiento y la comprensión de las complejidades económicas, políticas, sociales y culturales de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica. Florida jugará un papel importante en este futuro, pero Texas y California serán los estados dominantes en la política norteamericana, y es importante anotar que, mientras que la política y los negocios generalmente son la misma cosa en Texas, en California la política y los negocios no se combinan. La delegación de California al Congreso es mucho más ideológica que cualquier otra. Entre sus miembros se encuentran los más izquierdistas y los más derechistas. Pero la política en Texas, sea republicana o demócrata, está manejada más por intereses comerciales, como el petróleo, los bienes raíces, la banca, el comercio y el comercio internacional. Ahora más que nunca, para América Latina es fundamental quién tenga el poder en Washington.
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