| 3/30/2015 7:00:00 AM

El devenir económico de América Latina

Reconocidos expertos de la región señalan el fin de un ciclo de auge económico y advierten los retos y opciones de política que deberán considerar las autoridades económicas.

Es ampliamente conocido que las economías emergentes han desacelerado su crecimiento, desde 6.3%.en 2011 a 4.4% en 2014. Pero son menos comprendidas las razones que hacen que en igual período América Latina se haya resentido de forma más fuerte, pasando de un crecimiento de 4.5% a apenas 1.2%. Expertos como Carmen Reinhart, Guillermo Calvo, Liliana Rojas-Suarez, Guillermo Perry entre otros se reunieron entre el 14 y 17 de marzo en Uruguay para señalar los retos y riesgos que enfrenta la región.

Afirman que si bien los precios de las materias primas venían en descenso desde 2011, el ciclo de auge económico de la región, que empezó en 2004, terminó hasta el 2013. Para este grupo de expertos 2013 marca un giro por cuanto los anuncios de la Reserva Federal de empezar a retirar su política monetaria ultra-expansiva conllevaron a una lenta, pero sostenida reducción de flujos de capitales hacia la región.

Desde el máximo nivel de flujos alcanzado en 2012 (US$300.000 millones) se han venido registrando crecimientos negativos en los mismos. Para el 2015, el Instituto de Finanzas Internacionales con sede en Washington espera que los flujos sean un 18% menos que en 2012.

En su informe, los expertos indican que los menores precios de materias primas, son la razón más importante en la pronunciada caída en las tasas de crecimiento de la región. A su vez, resaltan que las materias primas han caído desde 2012 con más fuerza de la prevista y que sus desempeños están claramente asociados a un menor crecimiento de China y de otros países fuertemente importadores de materias primas.

Momento de fortalecer y no de debilitar el marco de política económica


Identificar los factores anteriores resulta determinante para establecer los principales retos y riesgos para el devenir económico de la región.

En primera medida, es importante reconocer que los choques internacionales, esta vez, tienen la apariencia de ser altamente persistentes. La incertidumbre sobre las próximas decisiones que podría tomar la Reserva Federal de Estados Unidos, así como los riesgos que enfrenta China de reflejar algo más grave que una desaceleración económica, por los marcados crecimientos del crédito en los últimos años, sugieren que las autoridades económicas deben prepararse para oleadas de volatilidad y para una probabilidad más alta de tener que lidiar con una más pronunciada caída en los flujos de capitales hacia la región.

En segundo lugar, el deterioro de otras economías emergentes importantes como Rusia y Turquía o en la propia región como Brasil o Venezuela, así como una creciente desconfianza por la continua amenaza de una salida de Grecia de la zona euro, presumen un progresivo riesgo de contagio financiero que puede trasladarse a países inicialmente aislados o no involucrados. Por lo que a juicio de los expertos aumenta la necesidad de mantener y fortalecer el marco de política que mejor preserve la credibilidad en las autoridades económicas y la confianza en los países por parte de las calificadoras de riesgo y los inversionistas extranjeros.

Específicamente, el ajuste del sector externo hace inevitable una mayor depreciación de la tasa de cambio y menor crecimiento. De manera similar, menores exportaciones traerán consigo menores flujos de capital del exterior. Infortunadamente en 2015 muchos países parten de ser vulnerables por los altos déficits de cuenta corriente que exhiben y presentar una posición fiscal más débil que en 2009..

La primera reacción en muchos países es emprender recortes de gasto y aumentar los impuestos, pero deben cuidarse de no eliminar inversiones que conlleven mejoras significativas en su productividad. También en el tema fiscal deben ser prudentes, no introducir impuestos que distorsionan la economía, generan incertidumbre regulatoria y lesionen al sector productivo e incentiven más informalidad. Será fundamental para alcanzar esos objetivos trabajar en equipo con los organismos multilaterales, contar con su soporte técnico y tener su respaldo financiero.

En cuanto a la política monetaria, mover las tasas de interés en el contexto externo descrito puede suponer efectos de muy corto plazo que pronto se desvanecen y no cambian el curso de la economía. De igual forma, la oferta de divisas no debe apuntar a influir en la tasa de cambio, más bien debe considerarse que en el contexto planteado las reservas internacionales serán muy importantes para proveer de liquidez en dólares a la economía en caso que el contexto externo así lo demande, pues experiencias exitosas de otros países dicen que se pueden usar las reservas internacionales para financiar exportaciones, cuando los mercados de capitales externos no se hallan disponibles.
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