| 1/11/2014 4:00:00 PM

Francia va por disminución de energía nuclear

El accidente en Fukushima replanteó la política mundial frente a la producción de energía atómica. En Francia, el presidente Hollande intenta llevar adelante su plan de transición energética sin muchos resultados.

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BBC
El desastre de Fukushima llevó a muchos países a reconsiderar su política frente a la energía nuclear. Alemania tiene intención de abandonarla por completo y el presidente de Francia, Francois Hollande, también quiere reducir drásticamente su producción: un tercio en 20 años. Es mucho pedir en un país que ahora depende en un 75% de esa fuente de energía.

Si se pone en práctica plenamente, la idea podría forzar el cierre de hasta 20 de los 58 reactores del país, según afirma la profesora Laurence Tubiana, exasesora del gobierno que el presidente designó como la funcionaria encargada de facilitar un debate nacional, allanando el camino para lo que llaman le transition energetique.

Esto sería un gran paso. Tubiana lo describe como una "evolución lógica".

Francia se dio cuenta de que Japón había sobrevivido económicamente cuando todas sus centrales nucleares fueron cerradas gracias a la diversificación de sus fuentes de energía. En Japón, antes del desastre, la energía nuclear suministraba aproximadamente el 30% de la electricidad del país, pero Francia depende enormemente no sólo de la energía nuclear, sino de una sola generación de centrales nucleares.

Es vulnerable a un "riesgo genérico", según Tubiana, donde un problema con un reactor podría obligar a cerrar el resto. Esto provocaría el caos.

La profesora dice que los 20 reactores cerrados en la "transición" podrían ser sustituidos por energía renovable, con lo que se mantendría -dice- la independencia energética de Francia y ser a la vez "estable y segura".

Hasta ahora, sin embargo, el gobierno sólo ha designado una central eléctrica para el cierre -la vieja planta de Fessenheim en la frontera con Alemania- lo que lleva a algunos a cuestionar la promesa de Hollande.

Evidentemente hay reticencia en el gabinete. El ministro de Industria, Arnaud Montebourg, dijo que Fessenheim será la única central nuclear que cerrará.

La energía atómica no se irá

En una visita a China en diciembre aseguró a su audiencia que la energía nuclear era un "sector de futuro", y que seguirá contribuyendo "al menos con el 50%" de la producción de electricidad de Francia.

Otro miembro del Partido Socialista francés de Hollande, el diputado Christian Bataille, dijo que el plan para disminuir la producción de energía nuclear se fraguó como una forma de lograr el respaldo de sus socios de la coalición Verde en el Parlamento.

Él describe la energía nuclear como "la única fuente de energía nacional" del país.

"Ya no tenemos carbón, nunca tuvimos mucha gasolina y no tenemos nada de gas. La energía nuclear contribuye con nuestra independencia", dice Bataille.

"La gente la rechaza sólo si se está en presencia de alguna campaña alarmista".

El poder nuclear francés fue el último "gran proyecto" forjado en la década de 1970 y fue diseñado para hacer de Francia lo más independiente posible en materia energética.

Sus reactores han estado produciendo energía con muy baja producción de dióxido de carbono a uno de los precios más bajos en Europa durante décadas, ayudando, dicen sus partidarios, a que la industria francesa sea altamente competitiva.

En las calles de París hablé con varias personas, quienes me ofrecieron diferentes puntos de vista sobre la energía nuclear.

"La gente necesita energía, y la energía nuclear es necesaria para vivir", me dijo una mujer elegantemente vestida. Pero otros se habían inquietado por Fukushima y estaban preocupados por la seguridad y los residuos nucleares. "Es muy útil, pero es muy peligrosa", dijo un hombre de edad avanzada. Él preferiría energía renovable, pero reconoció que tomará tiempo para cambiar.

Mientras tanto, la economía de la energía nuclear también está cambiando.

Actualización costosa

La actualización de las medidas de seguridad forzadas por Fukushima costarán unos 10.000 millones de euros y se espera que los costos de mantenimiento van a aumentar marcadamente las ya viejas plantas nucleares. A finales de 2022, más de uno de cada tres reactores franceses habrá estado en funcionamiento durante 40 años o más.

La empresa eléctrica estatal EDF planea extender la vida de los reactores de 40 a 60 años, pero le costará dinero.

Es una de las razones por las cuales se ha acabado la edad de oro de la electricidad barata en Francia, de acuerdo con el profesor Patrice Geoffron de la Universidad París Dauphine.

"Todos los costos de la electricidad van a subir en el futuro", dice. " Si usted escucha lo que se dicen los reguladores de la energía, nos veremos obligados a aumentar el precio en un 30% para 2020".

El analista de energía independiente Mycle Schneider dice que en este entorno, las fuentes más costosas de energía renovables podrían ser más competitivas que la nuclear en menos de cinco años, algo que es "mañana por la mañana en política energética", dice.

Cecile Maisonneuve, exmiembro de la junta directiva de la empresa de energía atómica Areva, que ahora dirige la división de energía del IFRI -un centro de estudios- describe el plan del gobierno para la transición como "demasiado rápido y por el momento... no creíble".

Francia volvería al gas, o incluso al carbón, dice, con el consiguiente aumento de las emisiones de CO2. Afirma que Alemania ha visto un pequeño aumento en el uso del carbón durante su transición, aunque los expertos alemanes señalan que esto se debe a que el gas no puede competir con el carbón en el precio.

La profesora Tubiana dice que debido a que Francia se concentró en la energía nuclear, quedó rezagada en tecnologías rivales, como la eólica, la solar y la biomasa, y que ahora debe tomar medidas para ponerse al día rápidamente.

"Fuimos muy buenos hace 20 años con la solar", dice. "Ahora estamos en la nada. Concentramos todos nuestros esfuerzos en uno de los lados".

Si Francia no crea un mercado para la energía renovable nunca será competitiva en el sector, asevera. Bajo el plan de Hollande, la industria nuclear aún podría ser poderosa, incluso en 2050.

Si el 50% de la electricidad sigue siendo generada por energía nuclear, siguirá siendo una cifra grande, dice.

Incluso si el plan de transición del presidente Hollande se paraliza, igual no habrá una mayor expansión de la energía nuclear en Francia.

EDF tiene previsto construir dos nuevos reactores nucleares en Hinkley, en el oeste de Inglaterra, con la ayuda china. Pero en Flamanville, en Normandía, un nuevo reactor también diseñado por EPR ya está retrasado y muy por encima de lo presupuestado. La construcción de un segundo reactor de EPR en Francia también fue suspendida indefinidamente y no se prevén otras nuevas centrales nucleares.

BBC/D.com
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