| 12/5/2014 6:00:00 AM

China se tomó el continente africano

Vea como la expansión mundial de los chinos avanza por África.

Cuando los chinos decidieron expandirse y abrir su economía a finales de la década de los setenta del siglo pasado, nadie imaginó el vertiginoso ritmo que tendría este proceso. Hoy es común leer el mensaje “Made in China” en un sinfín de productos (incluida aquella famosa imitación de los “sombreros vueltiaos de Tuchín”), encontrar diáspora China desempeñando papeles clave en distintos sectores de la economía, quienes crean negocios en los cinco continentes.

Es normal caminar por las calles de ciudades europeas, topándose con tiendas de comercio al por menor atendidas por chinos, con precios bajos, adecuados estándares de calidad y abiertas las 24 horas. También es posible adquirir paquetes turísticos, con todo incluido, para recorrer las principales ciudades de los Estados Unidos, en un tour organizado y ejecutado por nativos del país asiático, quienes en mandarín y en un “inglés orientalizado”, narran la historia y explican las características de lugares típicamente americanos.

Un caso que merece atención es el africano, continente que ha sido objetivo prioritario de los líderes chinos, desde que en la década de los noventa Jiang Zemin propició la búsqueda de oportunidades en otros mercados y sentó las bases para la creación del Foro para la Cooperación entre China y África (FOCAC), hecho que se materializó en 2000. Desde entonces, aproximadamente un millón de migrantes del país oriental han generado cambios culturales, en procesos de producción y en la forma de hacer negocios. Migrantes que, motivados por esa política de expansión, mano de obra joven y barata, nuevos escenarios políticos, en donde algunos de los países superaron o están en proceso de superar largas guerras civiles, y, abundantes recursos naturales, iniciaron un gran éxodo en búsqueda de nuevas fuentes de riqueza.

Estos hechos son relatados en el libro China´s Second Continent, escrito por Howard French, profesor de la Universidad de Columbia, quien se desempeñó cerca de 20 años, como corresponsal para varios medios de comunicación en países de África, China y Centroamérica.

French hace un viaje por algunos países de África Subsahariana como Liberia, Zambia, Ghana y Malí, recogiendo anécdotas de colonos de estos territorios, que como Hao Shengli en Mozambique, decidieron iniciar una nueva vida, adquiriendo tierras fértiles, importando sofisticada maquinaria y técnicas de riego y siembra, contratando mano de obra local y buscando caminos para exportar sus productos a otros países. En estas entrevistas se deja entrever que los procesos varían entre países, dejando claro que en algunos casos la entrada de los “colonos” genera grandes resistencias.

El autor destaca la equivocación de aquellos que reducen el interés de China en África a los recursos naturales, que a pesar de ser relevantes son sólo una parte del gran proyecto oriental. El continente negro además es importante porque es una plataforma para convertir a las empresas chinas en actores globales, en un territorio que a diferencia del resto del mundo, tiene bono demográfico (la población en edad de trabajar es mayor que la dependiente y por eso tiene un elevado potencial productivo), crece la clase media debido a mejores indicadores educativos y la mayor parte del crecimiento de la población mundial de este siglo será en esa región. En este entorno y con estas perspectivas, las nuevas generaciones de africanos están creciendo bajo la influencia de empresas y marcas chinas.

Varios hechos soportan el análisis de French. Uno es que, utilizando proyecciones del FMI, de los 20 países del mundo que tendrán un mayor promedio de crecimiento económico en los próximos cinco años, 11 son africanos. Otro, es que el intercambio comercial con África con corte a 2012 creció más de 20 veces con respecto al inicio del siglo.



En países como Etiopía un número importante de firmas chinas participan en sectores estratégicos, empresas como ZTE Telecom, Huawei, China Construction Corporation y Sinohydro. Esta última dedicada a la generación de energía hidroeléctrica, que según datos de Heritage Foundation, ha invertido con corte a junio de 2013, cerca de 6040 millones de dólares en 8 países africanos que incluyen Zambia, Togo, Ghana, Gabón y Camerún. En algunos países estas inversiones están concentradas en proyectos específicos de exploración de petróleo (Mauritania), cooperación financiera (Sudáfrica), transporte (Djibuti) y energía (Botswana).

Un ejemplo de este proceso se observa en el Congo, donde China firmó un acuerdo de cooperación que le garantiza por dos décadas suministro de cobalto y cobre, entregando a cambio nuevos proyectos de infraestructura viales y edificaciones. Así ha sido posible la construcción de la carretera de 600 kms entre Pointe-Noire y Brazzaville, las dos principales ciudades de ese país, la cual estará finalizada en el 2015 y tendrá gran influencia en el desarrollo económico congolés.

Se aclara que este sólo incluye las realizadas por grandes compañías chinas, sin contemplar pequeñas inversiones, ni el endeudamiento de países africano con el gigante asiático.

La clave de algunos de estos pactos es la no intervención de China en asuntos políticos de otros países, al menos, como cualquier otra potencia, mientras sus negocios no estén comprometidos. Esta política y le relación comercial le han asegurado apoyo político africano en asuntos como el respaldo a la idea de "una China", que desconoce la independencia de Taiwan, tema que ha sido motivo de controversia entre esos países asiáticos.

Por ahora se sabe que el proyecto africano es a largo plazo. China está pegando fuerte y pegó primero.

Se habla Mandarín

Si las proyecciones de analistas se materializan, en las próximas décadas veremos la consolidación de una nueva potencia, que generará un nuevo orden mundial, acompañado de empresarios y empresas asiáticas. En algunos países europeos, y para no ir más lejos, en Ecuador y Venezuela, ya empiezan a llegar grandes capitales y negocios chinos que gradualmente generan redes sociales y comerciales.

Por ahora estos procesos migratorios, en palabras de Howard French, “ofrecen los más sorprendentes paralelos con los patrones imperiales del pasado… La llegada de estos recién llegados a esta escala es sin duda el capítulo más reciente de una larga narrativa de construcción imperio a través de la emigración”.

Así como pasa en otros lugares del mundo, en unos años se podrán realizar toures al Cabo de la Vela o al Pueblito Paisa, narrados en mandarín y en “español orientalizado”.


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Inversiones de grandes compañías Chinas (2005-2013)

Países seleccionados


- Camerún. US$4.640 millones
Algunas empresas: Sinomach, Sinohydro

- Argelia. US$ 11.490 millones
Algunas empresas: China Railway Construction y CNPC (Corporación Nacional de Petróleo de China)

- Zambia. US$ 4.290 millones
Algunas empresas: Sinomach, Sinohydro, China Nonferrous

- Ecuador. US$ 8.640 millones
Algunas empresas: Sinohydro, China Railway Construction.

- Venezuela. US$ 14.700 millones
Algunas empresas: China Railway Engineering, Wison, State Grid.

Fuente: elaboración de Dinero con datos de Heritage Foundation

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