| 5/24/2011 10:40:00 AM

Europa define su curso ante la nube de ceniza volcánica

Las cenizas arrojadas por el volcán islandés Grimsvötn obligaron al presidente de EE.UU., Barack Obama, y al equipo de fútbol Barcelona a adelantar sus viajes a la capital de Gran Bretaña, además de provocar la cancelación de cientos de vuelos comerciales.

Pero la nube de cenizas volcánicas también ha reactivado el debate sobre cuando y cómo deben implementarse las restricciones al tráfico aéreo, casi exactamente un año después de la erupción del "volcán del nombre impronunciable".

El año pasado, cuando la erupción del volcán Eyjafjallakojul dejó varados a más de 10 millones de pasajeros en aeropuertos de toda Europa, varias aerolíneas crticaron la decisión de las autoridades de cancelar miles de vuelos, calificándola de exagerada. Y pese a que un informe reciente un equipo de científicos señaló que las medidas adoptadas en ese entonces estaban plenamente justificadas, las reacciones a la erupción del volcán Grimsvötn -el más activo de Islandia- parecen demostrar que todavía no hay consenso sobre cuál es la respuesta adecuada.
Avances en la detección
El organismo de control del tránsito aéreo europeo, Eurocontrol, anunció este martes la cancelación de más de 200 vuelos desde y hacia el norte de Irlanda, el Reino Unido y partes de Escandinavia.

Pero aerolíneas como Ryanair rechazaron la medida, señalando que no hay riesgo alguno, anunciando que "junto a otros aerolíneas vamos a presentar una queja en relación a estas medidas innecesarias".

La dificultad en parte reside en los muchos intereses en juego: los de las autoridades, que tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad; los las empresas, que enfrentan la posibilidad de miles de millones de dólares en pérdidas; y los de los pasajeros, que tampoco quieren quedarse varados.

Y eso abre la puerta para una amplia gama de interpretaciones a la hora de decidir qué decisión tomar, cómo y cuando.

Empresas como Ryanair recuerdan que, a raíz del caos en el transporte aéreo causado por la erupción del Eyjafjallakojul el año pasado, muchas aerolíneas invirtieron en nuevas tecnologías para mejorar la detección de las cenizas.

EasyJet, por ejemplo, invirtió recientemente en la llamada tecnología AVOID (Airbone Volcanic Object Identifier and Detector, o detector de partículas de origen volcánico en el aire).

Y el propio secretario de transporte británico, Philip Hammond, le dijo a la BBC que, desde el año pasado, "hay mucho mayor entendimiento" de los riesgos asociados con las cenizas volcánicas y más capacidad para evaluar la espesura de partes específicas de la nube o las posibilidades de volar por debajo o por encima de ésta.

Las autoridades también han flexibilizado las regulaciones.

"El umbral para la mayoría de los aviones es veinte veces más de lo que era el año pasado . Hemos aumentado desde 200 microgramos por metro cúbico hasta 4.000 microgramos por metro cúbico el umbral al que pueden volar los aviones", explicó Hammond.

Sin embargo, la federación internacional de pilotos advirtió que, pese a los avances en la tecnología, las nubes de cenizas aún presentan peligros para los aviones comerciales. "Nuestro punto de vista continúa siendo que cuando hay un factor imprevisible como éste, más vale prevenir que lamentar", señaló Gideon Ewers, portavoz de la organización. Y Thurai Rahulan, experto en aeronáuticas de la universidad de Salford en Inglaterra, le dijo a la agencia AP que aunque ha mejorado la tecnología para medir y monitorear cenizas volcánicas, la habilidad de los aviones para lidiar con ésta continúa igual.

El tipo de cenizas
En la ecuación de cómo y cuando tomar la decisión también están las opiniones de los expertos en volcanes. En este caso, se ha dicho que el material contenido en esta nube consiste en partículas de mayor dimensión que caerán desde la atmósfera más rápidamente, causando menos entorpecimiento del transporte aéreo.

Clive Oppenheimer, experto de la Universidad de Cambridge, dijo a la BBC que, en el caso del volcán Grimsvötn, la generación de partículas finas como las del volcán Eyjafjallajokul era muy poco probable. "La composición del magma implica que será una ceniza con partículas de más volumen, lo que significa que probablemente se precipitará mucho más rápido que el año pasado", señaló Oppenheimer. Y también están los meteorólogos, según los cuales es poco probable que la nube de cenizas afecte a la mayor parte del continente europeo.

Pese a esto, el ministro de transporte francés, Thierry Mariani, señaló que aún es prematuro decir si el transporte aéreo va a ser significativamente afectado por la nube.

Mariani explicó que en los próximos días se examinará las cenizas para determinar hasta qué punto podrían afectar a los aviones, y que después de esto los países deberán tomar una decisión conjunta sobre si cerrar o no parte del espacio aéreo europeo.

En otras palabras, pese a la experiencia y los avances tras la nube volcánica del año pasado, aún es difícil saber cuál es la decisión correcta.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?