| 9/30/2015 5:00:00 AM

La ética en los negocios, ¿una cualidad empresarial en vía de extinción?

Cada vez es más común leer en la prensa las historias de aquellas compañías que echaron a perder su reputación por culpa de la corrupción y el engaño. Tal es el caso de Volkswagen, un gigante del sector automotriz que cayó en la tentación y la pagó caro.

El fabricante de vehículos alemán, que reúne a 12 importantes marcas, equipó unos 11 millones de vehículos con un software que altera los resultados de las pruebas de contaminación de los motores diésel.

Las consecuencias de sus acciones se hicieron notar rápidamente en la Bolsa de Fráncfort (Alemania), en donde la descapitalización alcanzó los US$33.000 millones en los últimos días, según informó la agencia AFP.

No menos grave fue la renuncia de su presidente, Martin Winterkorn, y las multas de hasta US$18.000 millones en Estados Unidos por cuenta del escándalo que, por si fuera poco, podría afectar gravemente las finanzas de Wolfsburgo, ciudad sede de la compañía.

Las cuestionadas acciones de Volkswagen resultan incomprensibles si se tiene en cuenta toda la capacidad tecnológica que tiene esa empresa para cumplir con los estándares internacionales y seguir ganando dinero. 

También es paradójico que una empresa alemana protagonice un escándalo de tal magnitud, ya que los empresarios de ese país fueron destacados en el Índice de Competitividad Global de 2015-2016 por ser unos de los más éticos en Europa (ocuparon el puesto número 22 a nivel mundial con una puntuación de 5,1 sobre 7).

En el listado, encabezado por Singapur (6,3) y Finlandia (6,2), Alemania también se destacó por tener bajos índices en el desvío de fondos públicos, pagos irregulares y sobornos, favoritismo en las decisiones de los funcionarios del gobierno, entre otros segmentos.

La discusión sobre la ética en los negocios recupera su vigencia 

El experto internacional Javier Ongay escribió un artículo en el portal del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) en el que argumenta que “los valores éticos deben ser herramientas de uso diario” para las compañías y no un simple discurso.

“Aspirar a que la empresa trabaje sin descanso para el bien de la sociedad no es sino el reconocimiento retórico de la incapacidad para hacerlo, y alardear de ello es pura exageración”, sentencia el experto en el documento.

Sobre este tema también opinó la general counsel de 3M Colombia, Valeria Frigeri, quien considera que la falta de ética al interior de las empresas no solo tiene repercusiones económicas, sino que también se evidencia negativamente en el clima laboral, la relación con los clientes y por su puesto la reputación de la marca. 

La vocera de la firma tecnológica estadounidense sostuvo en una conversación con Dinero que las empresas que quieran ser más transparentes deben facilitarle a sus empleados las herramientas necesarias para denunciar hechos de corrupción.

Además deben definir los principios fundamentales de comportamiento que van a determinar las distintas políticas y procedimientos con los que van a actuar cada uno de los actores que la componen, agregó.

Este debate también cobra importancia en Colombia. Este país suramericano se sitúo en la penosa casilla 126 en el listado de ética y corrupción con un puntaje de 2,5, por debajo de países como Burundi, Moldavia, Trinidad y Tobago, Madagascar, México, Zimbabue y Guatemala.

De hecho, una reciente encuesta publicada por la Corporación Transparencia por Colombia, junto a la Universidad Externado, revela que tan sólo el 38% de las empresas del país “implementan prácticas de forma planeada y periódica” para mitigar el número de sobornos. 

El sondeo además advierte que el 91% de los empresarios percibe que en el entorno de sus negocios hay corrupción, un resultado que se mantiene igual que en la encuesta aplicada en el 2008.

Uno de los datos más preocupantes que arroja la Cuarta Encuesta Nacional sobre Prácticas Contra el Soborno en Empresas Colombianas, es que el 58% de los consultados considera que si no se pagan coimas, se pierden negocios. 

“Las modalidades más usadas de soborno son los cierres de negocios y/o contratos que reportan un 76%, los pagos para acelerar trámites 65% y las contribuciones políticas 50%”, concluye el informe.

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