| 10/19/2011 12:00:00 PM

Estalla violencia en huelga de dos días que paraliza Grecia

La furia de los griegos ante las nuevas medidas de austeridad se tornó violenta el miércoles cuando cientos de jóvenes saquearon tiendas durante una huelga general de 48 horas.

Frente al Parlamento, los manifestantes arrojaron trozos de mármol y bombas incendiarias a la policía antimotines, que respondió con gases lacrimógenos y granadas de estruendo. Fuentes policiales indicaron que 14 agentes fueron hospitalizados con lesiones.

Al menos tres periodistas que cubrían los sucesos sufrieron heridas menores.

La violencia se extendió por el centro de Atenas cuando 100.000 personas marcharon por esa zona en la primera jornada de una huelga general de dos días que los sindicatos consideraron la mayor protesta en años.

La policía y los manifestantes sostuvieron enfrentamientos en las angostas calles del centro de Atenas, mientras espeso humo negro se elevaba de la basura y paradas de autobús en llamas.

La protesta trastornó el transporte público, paralizó vuelos y obligó a cerrar comercios y escuelas en vísperas de una votación en el Parlamento sobre aumentos de impuestos y recortes de gastos. Grecia debe realizar esas reformas para poder recibir el próximo paquete de ayuda internacional que le permitirá evitar la bancarrota.

Los acreedores internacionales han exigido las reformas antes de dar a Grecia su próxima partida de fondos, unos 8.000 millones de euros (11.000 millones de dólares). Atenas sostiene que se quedará sin dinero dentro de un mes sin esa ayuda, aportada por sus socios de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional.

La mayor parte de los 100.000 manifestantes que acudieron al centro de la ciudad lo hicieron en forma pacífica, pero la multitud concentrada frente al Parlamento se encaró con la policía, que los dispersó por medio de gases lacrimógenos.

Una bomba de gasolina prendió fuego a un puesto de guardias presidenciales en la Tumba del Soldado Desconocido frente al Parlamento, al tiempo que se produjeron choques en varias calles aledañas cerca de la legislatura y en la Plaza Syntagma, la principal de Atenas.

Cerca del lugar, grupos de manifestantes encapuchados arrancaron con martillos y palanquetas trozos de mármol de los edificios aledaños y destrozaron escaparates y carteles de bancos. También se produjeron enfrentamientos entre agitadores y manifestantes que intentaban impedir que algunos jóvenes destruyeran los cristales de las tiendas.

Los vendedores ambulantes ofrecían máscaras de natación a los revoltosos, que las usaban como remedio contra los gases lacrimógenos.

Miles de personas observaron los enfrentamientos, algunos de ellos en los tejados de los quioscos. La basura congestionaba las calles y algunos manifestantes se dedicaron a incendiarla.

En Salónica, la segunda ciudad más grande de Grecia, los inconformes desbarataron las fachadas de unas 10 tiendas que permanecían abiertas, así como cinco bancos y cajeros automáticos. La policía les arrojó gases lacrimógenos y granadas de estruendo.

Todos los sectores productivos —dentistas, médicos de hospitales y abogados hasta propietarios de tiendas, trabajadores fiscales, farmacéuticos, maestros y trabajadores portuarios— no se presentaron a trabajar antes de que el Parlamento someta el jueves a votación las nuevas medidas de austeridad, que incluyen nuevos impuestos y la suspensión de decenas de miles de servidores públicos.

En el Parlamento, el ministro de Economía Evangelos Venizelos dijo a los legisladores que los griegos no tienen otra opción que aceptar las dificultades. "Tenemos que explicarle a todas estas personas indignadas que ven cambiar sus vidas que lo que el país está experimentando no es la peor etapa de la crisis", señaló. "Es un esfuerzo angustioso y necesario para evitar el nivel más profundo, duro y final de la crisis. La diferencia entre una situación difícil y una catástrofe es inmensa", agregó.


AP
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