| 3/30/2015 6:30:00 AM

Economías boyantes y ríos sedientos

Para 2030 el mundo podría tener un 40% menos de agua fresca de la que requerirá si el uso del recurso hídrico se mantiene a las tasas en las que hoy en día se ubica señala un reporte de las Naciones Unidas.

A medida que la economía global crece, el mundo se va volviendo más y más sediento. Si no se adoptan las medidas necesarias, es probable que en 15 años el planeta se vea enfrentado a una situación en la que el agua fresca resulte insuficiente.

Según el más reciente del Programa Mundial de Evaluación de Agua de las Naciones Unidas, los suministros de agua están disminuyendo. Se estima que alrededor del 20% de los acuíferos del mundo son explotados en exceso actualmente. (Lea también: Sector energético y agrícola, los grandes consumidores de agua)

La alteración de los ecosistemas a través de la urbanización sin cesar, prácticas agrícolas inapropiadas, la deforestación y la contaminación son algunos de los factores que socavan la capacidad del ambiente para proveer servicios de los ecosistemas, como el agua limpia.

Sostiene el informe que el fuerte crecimiento de los ingresos y el aumento del nivel de vida de la clase media en el mundo han dado lugar a un aumento en el uso del agua, que puede resultar insostenible, especialmente donde los suministros son vulnerables o escasos y donde su uso, la distribución, el precio, el consumo y la gestión están mal administrados o regulados.

Factores determinantes de la demanda de agua incluyen el aumento del consumo de carne, casas más grandes, más vehículos y camiones en las carreteras, así como más aparatos y dispositivos que consumen energía. Con el ritmo de crecimiento de la demanda de agua en todos los sectores de la producción, en 2030 se proyecta un déficit mundial del agua del 40%.

El Producto Interno Bruto (PIB) mundial creció a un promedio de 3,5% por año desde 1960 hasta 2012, y gran parte de este crecimiento económico ha tenido un costo social y ambiental significativo durante este mismo período. El crecimiento demográfico, la urbanización, la migración y la industrialización, junto con el aumento de la producción y el consumo, han generado la demanda de recursos de agua dulce cada vez mayor; e igualmente, estos procesos también han contribuido a la contaminación de los recursos hídricos,

El crecimiento demográfico es otro factor, pero la relación no es lineal: en las últimas décadas, la tasa de demanda de agua ha duplicado la tasa de crecimiento de la población, que está aumentando a unos 80 millones de personas por año. Se prevé llegar a 9.100 millones en 2050, con 2.400 millones de personas viviendo en el África subsahariana, la región con distribución más heterogénea en recursos hídricos.

La creciente urbanización está causando presiones específicas y con frecuencia muy localizadas en la disponibilidad de recursos de agua dulce, especialmente en las zonas propensas a las sequías. Más del 50% de las personas en el planeta ahora viven en las ciudades, con el 30% de todos los habitantes de la ciudad que residen en barrios marginales de las urbes se prevé que la población urbana aumente a 6,300 millones en 2050..

Para 2030, la población urbana de África y Asia se duplicará de acuerdo con cifras de las Naciones Unidas, cifras que agravarán aún más la crisis de agua que se podría vivir en el planeta.
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