| 9/24/2015 6:02:00 PM

Las emprendedoras latinoamericanas se enfrentan a la cultura machista y a la falta de oportunidades

Las mujeres de América Latina y el Caribe tienen que luchar contra la falta de oportunidades en el campo de la financiación, la marcada cultura machista que afecta a las sociedades y su propia mentalidad para poder posicionar sus negocios en el mercado.

El difícil acceso a los créditos es una de las principales barreras para las emprendedoras. De hecho el 54% de ellas tiene que acudir a sus propios ahorros para iniciar un proyecto ya que solo el 15% logra iniciar sus empresas con el apoyo de un banco privado. 

Incluso las familias y amigos de las mujeres logran tener mayor incidencia en el desarrollo de las iniciativas que las mismas entidades financieras, pues el 16% de las latinoamericanas pudieron hacer realidad sus ideas gracias al apoyo que recibieron en sus hogares. 

Así lo evidencia un reciente informe publicado por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), en el que se afirma que una de las razones más importantes por las que las mujeres de la región deciden emprender es la independencia económica, seguida por la pasión a los negocios, emplear a otras personas y asumir retos personales.

La entidad adscrita al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sostiene que entre las principales barreras para las mujeres que quieren empezar un negocio se destaca el miedo a fallar, las responsabilidades que deben asumir en el hogar y la falta de motivación.

En cuanto a los factores que limitan la expansión de los proyectos que ya están en operaciones, el FOMIN sostiene que las latinoamericanas se enfrentan a las pocas habilidades comerciales y el conflicto que genera realizar distintos roles al mismo tiempo – empresaria- mamá-esposa -. 

Leonardo Martellotto, presidente de la organización Junior Achievement para las Américas, sostiene que la inequidad de género es un “flagelo” latente en las sociedades latinoamericanas, un fenómeno que afecta el surgimiento de nuevas empresas e ideas que podrían trasformar la realidad.

El responsable de esa entidad, encargada de fomentar la innovación y la educación financiera en distintos países, precisó que el desafío cultural es mayúsculo si se tiene en cuenta el gran porcentaje de mujeres que ha perdido la confianza en sus capacidades. Lea también: Los problemas pensionales de las mujeres en América Latina 

Martellotto afirmó que las latinoamericanas están expuestas a la violencia psicológica en sus propios hogares, pues sus esposos se encargan de decirles que no pueden salir adelante por sus propios medios y ni siquiera se les permite tomar decisiones económicas de menor escala.

El Banco Mundial reconoce la gravedad de esta problemática pero afirma que se han logrado importantes avances en materia de violencia doméstica y adopción de leyes para proteger a las mujeres en el ámbito laboral.

Jamaica por ejemplo eliminó una ley de 1942 que les impedía trabajar de noche a las mujeres, mientras que Uruguay aumentó la edad mínima para contraer matrimonio, a su vez que amplió la duración de la licencia de maternidad.

En el caso de Nicaragua se fortalecieron los derechos de propiedad en caso de divorcio y en Suriname se modificó una legislación referente al traspaso de la nacionalidad a esposos e hijos.

Países como “Bolivia, México, Perú, Puerto Rico, y Trinidad y Tobago han adoptado leyes que prohíben la discriminación por razones de género en el acceso al crédito”, agrega el en su informe “Mujer, Empresa y el Derecho”, dado a conocer el pasado mes de septiembre en Washington (Estados Unidos). Lea también: Infografía: Igualdad de género y empoderamiento de la mujer en América Latina 
 
Sin embargo, todo no es color de rosa, la investigación concluye que en 16 países de la región las mujeres tienen prohibido realizar los mismo trabajos que los hombres. Tal es el caso de Belice, en donde no pueden trabajar de noche en fábricas, o de Colombia, una nación que impide que realicen actividades consideradas como “peligrosas”.

La mujer es el camino

El Banco Mundial sostiene que “las mujeres han demostrado ser el mejor socio de la región en su camino hacia el crecimiento económico”. En los últimos 20 años se unieron más de 70 millones de ellas a la fuerza laboral, lo que generó una reducción de la pobreza extrema en un 30%. Lea también: Las mujeres en el poder contribuyen a un mejor desarrollo económico 

El emprendimiento se ha convertido en la fórmula para el desarrollo de los países en el siglo XXI, una era enmarcada por los desarrollos tecnológicos y el surgimiento de una robusta cultura de la innovación.

Las mujeres, a pesar de los inmensos desafíos, han incursionado en iniciativas productivas para mejorar sus finanzas y motivar una transformación en la sociedad. Sin embargo, una de los más agudos paradigmas es que gran parte de estos emprendimientos surgen por la necesidad explicita de supervivencia, y no por la voluntad de creación.

Es por ello, que gran parte de los proyectos no logran insertarse en el discurso de la revolución digital que guía la modernidad, sino que hacen parte de un grupo de negocios más próximos a la informalidad laboral, en la que están inmersas más de 130 millones de personas en América Latina y el Caribe.

El propósito, por lo tanto, es definir unas políticas de Estado que contribuyan al desarrollo de un ecosistema del emprendimiento femenino basado en el conocimiento, pues a fin de cuentas este es el futuro de la economía.

De acuerdo al análisis de FOMIN, la mayoría de emprendedoras latinoamericanas se especializan en el sector de los alimentos y bebidas, pero también en negocios de servicios y manufactura.

El 90% de ellas se aventuran en estas áreas porque ven una oportunidad de negocio atractiva o tienen cierto grado de experticia en alguna”, detalla la organización.

¿Cuáles son los países más favorables para el emprendimiento femenino en Latam?

Según un reporte publicado por la Unidad de Inteligencia Económica, apoyado por el BID, el país más favorable para el surgimiento del emprendimiento femenino en América Latina es Chile, con una puntuación de 64,8 sobre 100. 

El país austral se destacó por tener una robusta estabilidad y seguridad jurídica empresarial (77 puntos), un favorable clima de negocios (61,8 puntos) y en el acceso a la educación a las mujeres (79,2 puntos).  

Perú, por su parte, se ubicó segundo en la clasificación  con una puntuación de 62,4, mientras que Colombia se sitúo tercera con 61,8, superando así a naciones como México (60,2), Uruguay (60), Costa Rica (56,8), Argentina (54,6), entre otros. El Salvador (45,5),  Venezuela (45,5), Paraguay (44,3), Jamaica (42,2), por su parte, se ubicaron últimos en el listado internacional.

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