| 2/18/2012 8:00:00 AM

El reto de hacer negocios en la economía más cerrada del mundo

Mientras se aclara la transición de poder en Corea del Norte, después de la muerte de Kim Jong-il, las empresas extranjeras se preparan para cualquier oportunidad. Así se hacen negocios en la economía más cerrada del mundo.

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BBC

Tor Rauden Kallstigen era la cara fresca y cofundador de Noko Jeans, la primera marca occidental que llevaría la etiqueta "Hecho en Corea del Norte".

"En Corea del Norte no producen ningún tipo de materiales. Todos los botones, los hilos, o cualquier cosa, tienes que enviarla al país", dice Kallstigen.

Corea del Norte no es el primer lugar donde la mayoría de la gente sueña con montar una empresa. Los ciudadanos no tienen casi ningún vínculo con el mundo exterior. Internet y las líneas telefónicas internacionales están restringidas a la élite gobernante.

Además, hay que tener en cuenta las dificultades prácticas: la economía doméstica ha sido devorada por décadas de planificación centralizada, con carreteras en mal estado y una fuente de alimentación poco fiable y escasa.

Este es el escenario, después de encontrar claro está, la manera de eludir el cerco de sanciones de Naciones Unidas y la comunidad internacional por el desarrollo de armas nucleares. Y, a pesar de todo, Corea del Norte está logrando atraer inversión extranjera.

Las SEZs, burbujas de capitalismo

El país mantiene sus datos económicos, como tantas otras cosas, en secreto.

Sin embargo, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo estima que la inversión extranjera directa en 2010 fue de US$ 38.000 millones. La mayor parte viene de China.

Corea del Norte al parecer tiene grandes recursos naturales, carbón y antracita, madera, hierro, oro y cobre, que China necesita para crecer.

Así que las empresas manufactureras chinas han estado invirtiendo en las llamadas zonas económicas especiales (SEZs), constituidas como burbujas autónomas del capitalismo a lo largo de la frontera entre China y Corea del Norte.

La más antigua de ellas, en Rason, da una idea de lo que significa invertir en esta débil economía.

"Todas las SEZs necesitan suficiente energía, conexiones con el transporte y agua", dice Andray Abrahamian, director ejecutivo de Choson Exchange, una consultoría de voluntarios que entrena a norcoreanos en habilidades de negocios.

"Las primeras dos cosas han sido problemas para Rason en las últimas dos décadas. Imagínense, una zona económica especial que existió durante veinte años y nunca se molestaron en pavimentar la carretera hacia la frontera china, pero ahora se está solucionando y eso es realmente importante". Sin embargo, son las propias empresas chinas las que están haciendo este trabajo, no el gobierno de Corea del Norte, señala Abrahamiam.

El interés de China

"Por lo menos cuando los chinos dicen: Esto va a ser una zona de inversión, ponen líneas de electricidad y teléfono y alcantarillado", detalla el analista de mercados Paul French, autor del libro La Península Paranoica.

"Los norcoreanos sólo toman unos campos y dicen: Esto va a ser una zona de inversión, y espera que luzca como Chicago en unos pocos años", agrega.

China no publica detalles de su relación económica con Corea del Norte, pero el Banco de Corea estima que el comercio entre las dos naciones comunistas va en aumento. En 2010 la cifra fue de US$ 3.500 millones.

Corea del Sur, por su parte, ha puesto en marcha el Complejo Industrial Gaesong con su vecino del norte que ahora emplea a 50.000 personas.

El complejo contribuyó en gran medida a los US$ 1.700 millones de intercambios comerciales entre las dos Coreas el año pasado.

Otros países también están interesados. Empresas alemanas, rusas, indias y tailandesas ya están negociando con Corea del Norte. Así mismo hay informes del interés australiano por la minería y de la participación británica en las finanzas.

Sin embargo, pocos hablan abiertamente acerca de su negocio. Hay sensibilidades políticas acerca de hacer negocios con un país sancionado y cuestionado por su régimen.

Ambiente negativo pero rentable

Incluso dejando a un lado la política, moverse en Corea del Norte es bastante difícil. Una reciente encuesta realizada por el Instituto Peterson de Economía Internacional con 300 empresas chinas en Corea del Norte, encontró que la valoración sobre el ambiente de negocios era generalmente negativa, a pesar de que casi el 90% de los encuestados obtuvo ganancias.

Entre las quejas destacan: la prohibición de teléfonos móviles internacionales, la corrupción, el riesgo de cambios arbitrarios en las reglas y la arbitrariedad en las resolución de conflictos.

Esto explica en parte por qué las empresas chinas prefieren el comercio a la inversión, concluye el estudio. Sin embargo, hay indicios de que el gobierno de Corea del Norte es consciente del problema y que quiere hacer las cosas más fáciles.

"En el último par de años hemos visto reformas legales que aclaran la definición legal de una compañía, y los pasos para que una empresa extranjera haga negocios", dice Abrahamian.

El tono del gobierno también ha cambiado en el último par de años. "Hay muchos más mensajes sobre bienestar, calidad de vida y desarrollo económico, y menos mensajes de los militares", subraya.

John Delury, especialista en Corea del Norte de la Universidad de Yonsei de Corea del Sur, lo percibe cada vez más.

"Hay cosas que Corea del Norte está haciendo para ser más pragmática, sin duda para abrirse a la inversión extranjera. El aumento gradual de su relación económica con China, la reapertura de las zonas económicas especiales, dándoles más autonomía, son flechas que apuntan hacia algún tipo de transición", señala.

Sin embargo, la pregunta clave es cómo se implementan las políticas.

Mano de obra barata, culta y disciplinada

Tor estaba en sus veinte años cuando él y sus colegas establecieron su producción de jeans en Pyongyang. "En Corea del Norte puede ser muy, muy duro", dice.

"A veces estás totalmente en la oscuridad y no sabes lo que está pasando. Estás desconectado de las personas que tienen el poder real. Sólo tienes que ser persistente y esperar", detalla.

La apertura de una tienda de Noko Jeans en Suecia en 2010 provocó una polémica en los medios de comunicación suecos. A su vez el fabricante en Corea del Norte, canceló su contrato con la compañía de Kallstigen.

Sin embargo, Corea del Norte sigue teniendo algunos aspectos atractivos para las empresas: una mano de obra barata, muy culta y disciplinada y, los bajos salarios.

"El salario mínimo en la zona económica especial de Rason es de unos US$ 80 al mes", dice Andray Abrahamian. "En Gaesong, es aún menos, alrededor de US$ 65 al mes. En China, el costo de la mano de obra ha ido en aumento, así que esa es una de las ventajas", detalla el experto.

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