| 1/31/2012 11:39:00 AM

El problema de Grecia no va a desaparecer tan fácilmente

Esperen muchas noticias en los próximos días sobre un acuerdo para perdonar un buen pedazo de la enorme deuda del gobierno de Grecia.

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BBC
Pero no se distraigan con eso. Los problemas reales de Grecia son tan graves como nunca.

El sector crediticio privado -bancos e inversores varios- probablemente acordarán cancelar el 50% de lo que les debe. Y, si se añaden otras facilidades a Grecia, como un interés más bajo y un plazo más largo para pagar, las pérdidas totales para los prestamistas podrían alcanzar el 75%, dependiendo de cómo se hacen los cálculos.

Este "avance" no será más que un reconocimiento de la realidad ya que los mercados financieros han estado valorando la deuda de Grecia en sólo un 20%-25% de su valor teórico en los dos últimos meses.

La mayoría de los bancos que han prestado dinero a Grecia han reconocido oficialmente muchas de sus pérdidas.

Habrá gruñidos sobre el papel del Banco Central Europeo (BCE).

La entidad es dueña de una gran parte de la deuda griega, pero se ha negado a participar en la cancelación colectiva de la misma, algo que ha enojado a los prestamistas del sector privado, que, en consecuencia, tienen que soportar una porción mayor de pérdidas, necesarias para reducir la deuda de Grecia a un nivel que de al país alguna esperanza de ser capaz de devolver los préstamos.

El acuerdo final podría hacer que el BCE también se haga cargo de algunas pérdidas, pero con los gobiernos europeos haciéndose cargo de ellas en nombre de la entidad europea. También está la pequeña cuestión de los bancos griegos. Son propietarios de la deuda del gobierno de Grecia y probablemente tendrán que pedir dinero al gobierno para que les rescate, en forma de inyección de capital de bajo riesgo a fin de cubrir sus pérdidas.

Esto es lo mismo que decir que una gran parte de la deuda que está siendo cancelada por Grecia es simplemente dinero que está sacando de su propio bolsillo.

Sin alternativa
Por supuesto, también es posible que no se alcance un acuerdo. Pero, las consecuencias son tan catastróficas para todos los involucrados que es poco probable que ocurra. El gobierno de Grecia tiene una enorme deuda que tiene que pagar para el 20 de marzo. Sin acuerdo, el gobierno no recibe ningún rescate monetario de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional, y sin ese dinero no puede pagar la deuda. Y si falla a la hora de pagarla, la postura de los prestamistas empeora. La mayoría de las deudas de Grecia están gobernadas por su propia legislación, por lo que que, en el peor de los casos, el gobierno podría simplemente aprobar una nueva legislación cancelando la mayor parte de las deudas.

Y una abierta cesación de pago o default también sería malas noticias para el resto de la eurozona.
El mayor daño es que afectaría toda la credibilidad del proceso de rescate.

Si los políticos de la eurozona fracasan a la hora de manejar la situación griega, ¿qué esperanzas hay de que puedan manejar Italia que es un país más grande?

Los mercados empezarían de nuevo a hacer preguntas difíciles, con Portugal como el siguiente país al que se le puede acabar el dinero.

Un default también sería catastrófico para los propios griegos. Cerraría su única fuente de dinero: préstamos de la UE y el FMI al gobierno griego, y del BCE a los bancos nacionales. Sin esto, el gobierno sería incapaz de pagar por las funciones básicas del estado. La posición de Grecia con respecto a esto ha mejorado. En los últimos seis meses de 2011 el gobierno recaudó una cantidad ligeramente superior en impuestos que lo que gastó, exceptuando los pagos por deudas. Pero no se dejen engañar.

El gobierno no tendría dinero para rescatar a sus bancos.

Y un default del gobierno combinado con el colapso de las entidades financieras del país, empujaría la economía nacional a una recesión más profunda, lo que significaría que la recaudación de impuestos bajaría mientras que los gastos en los beneficios de desempleo aumentarían (esto si el gobierno contará con el dinero para pagar estos beneficios).

La historia real
Por eso, teniendo en cuenta que el fracaso no es una opción, todo apunta a que se logre un acuerdo europeo de último minuto. Pero, la cuestión es que da lo mismo.

Concentrarnos sobre la habilidad de Grecia de pagar sus deudas hace que se nos escape el punto clave.

En realidad, la pregunta es si Grecia cuenta con la voluntad política de permanecer en el euro.

Aquí están las estadísticas que de verdad importan:

• Desde que se unió al euro en 2001, el coste laboral unitario griego (una medida de la competitividad salarial) ha aumentado un 32% comparado con Alemania.

• El déficit corriente de Grecia -una medida más amplia de su déficit de comercio- estaba al 10% de su producción total a mediados del año pasado, de acuerdo con datos recogidos por Bloomberg.

• Los hogares y compañías griegas retiraron el 28% de los depósitos que tenían en los bancos griegos en los tres años hasta noviembre del año pasado y el índice de retirada de fondos se ha ido acelerando.

• La economía de Grecia se contrajo un 5,5% el año pasado, se ha contraído un 12% acumulativo desde 2008, y se espera que se contraiga otro 2,8% este año.

¿Qué nos dicen estas estadísticas?
La primera nos dice que los trabajadores griegos no pueden competir dentro del euro sin sufrir grandes recortes salariales (o grandes aumentos salariales en Alemania).

Los salarios griegos aumentaron demasiado rápido durante los buenos años antes de 2008.
Normalmente el dracma griego hubiera compensado esto perdiendo valor en los mercados de divisas... pero dentro del euro no había dracma. Por lo tanto los trabajadores griegos se hicieron incosteables.

La segunda estadística es un síntoma de pérdida de competitividad.

Nos dice que Grecia está gastando más a la hora de comprar del exterior de lo que gana vendiendo sus bienes al resto del mundo.

En efecto, la economía griega está gastando un 10% más de lo que gana. Incluso ahora, después de todos los recortes de los gastos implementados por el gobierno. Y realmente lo que necesita es reducir sus gastos a cero -o incluso más allá del cero hasta alcanzar un superplus positivo- si Grecia tiene que ganar el dinero que necesita para pagar sus deudas.

Mientras, la economía griega debe continuar financiando su 10% de exceso en gastos atrayendo una cantidad equivalente en inversiones financieras -principalmente en formas de préstamos- proveniente del resto del mundo.

Dinero que desaparece
Pero el resto del mundo ya no quiere prestar dinero a Grecia, razón por la que la UE y el FMI han tenido que salir al rescate del gobierno. Y razón por la que el BCE tuvo que rescatar a los bancos. Los prestamistas internacionales no sólo están preocupados de que el gobierno de Grecia no puede pagar sus deudas, también están preocupados de que abandone el euro.

Si eso ocurre, todos los griegos -no sólo el gobierno- declararían un default, o -si es posible legalmente- convertirían sus deudas en dracmas nuevos que probablemente perderían la mitad de su valor frente al euro. Y la salida del euro no es un temor que es compartido sólo por prestamistas internacionales. Nuestra tercera estadística deja claro que Grecia ha visto un enlentecimiento en las actividades de sus bancos debido a que las compañías y, cada vez más, el individuo de a pie, coge su dinero en metálico o lo traslada a una caja fuerte o a una cuenta bancaria en Alemania.

El problema no es sólo que el dinero ha dejado de fluir en Grecia. Ahora el dinero está saliendo del país. Y eso hace todavía más difícil para el sistema bancario griego cumplir con su función básica de apoyar la economía griega. Y esto nos lleva a nuestra última estadística.

Grecia se encuentra inmersa en una profunda depresión económica. Los bancos no están prestando y las compañías no están invirtiendo.

Mientras, los ciudadanos griegos -sin empleo o con miedo de perderlo- han reducido sus gastos. Y por supuesto, el gobierno griego ha sido ordenado a reducir drásticamente sus gastos.

Y a pesar de todo esto, Grecia está gastando más de lo que tiene.

Una de dos: continúa durante años el sufrimiento de los recortes de gastos por parte de todos los griegos -no sólo del gobierno-, o, de lo contrario Grecia adopta la decisión de abandonar el euro - la forma más rápida y segura de recuperar la competitividad y eliminar su actual déficit de la balanza por cuenta corriente- y también una extremadamente dolorosa. Y así llegamos a una estadística final.

Un sondeo realizado en noviembre indicó que más de las tres cuartas partes de los votantes griegos apoyan su asociación al euro.

Alguna de esas estadísticas va a tener que ceder.
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