| 7/20/2015 5:00:00 AM

La marcada desaceleración de América Latina significa varias cosas para EE.UU.

Mientras el mundo observa con nerviosismo la interrupción de las conversaciones sobre la deuda griega, hay otro rincón del planeta que está en apuros.

En la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, el crecimiento se está deteniendo, arrastrado por Argentina, Brasil y Venezuela. Los economistas prevén que la región (excluido México) se expandirá un casi inexistente 0,1% este año, pronóstico que implicaría un peor desempeño que los Estados Unidos por segundo año consecutivo.

Esto es lo que implica esta situación para los EE.UU.

1. Caída de las exportaciones. La desaceleración del crecimiento ya está deprimiendo las exportaciones estadounidenses a América del Sur y Central: bajaron un 13% en los primeros cuatro meses de 2015 con respecto al mismo período del año pasado, según la Oficina del Censo de los EE.UU. Los fabricantes estadounidenses se enfrentan no sólo a una demanda más débil del sur sino también a un dólar fuerte que hace que las importaciones sean más caras para América Latina. Las monedas de las cinco mayores economías de la región se depreciaron un promedio de 19% frente al dólar estadounidense en el último año.

2. Menos turistas. Los años de auge de América Latina y el Caribe contribuyeron a incrementar los ingresos disponibles de sus habitantes y los destinos populares de los EE.UU. se vieron muy beneficiados por el aumento de la cantidad de turistas provenientes de esa región. Con el estancamiento de sus economías, esos puntos turísticos se están viendo perjudicados. En 2014, los turistas latinoamericanos que pernoctaron en Miami –y sus gastos- se redujeron por primera vez desde 2003, según el Greater Miami Convention Visitors Bureau. La baja se vio impulsada por una reducción en el número de visitantes y hombres de negocios de Argentina, Brasil y Venezuela.

3. ¿Una relación reparada? Sin embargo, las noticias no son todas malas. La presidenta de Brasil Dilma Rouseff llegó a los EE.UU. el fin de semana pasado en su primera visita oficial desde que canceló un viaje en 2013 en medio de acusaciones de que la Agencia de Seguridad Nacional espiaba sus comunicaciones.

Desde un punto de vista histórico, las relaciones entre los EE.UU. y América latina suelen estar mejor cuando a las economías latinoamericanas no les está yendo tan bien”, dijo Harold Trinkunas, director de la Iniciativa Latinoamericana de la Brookings Institution. “De pronto, Brasil está más amigo de los EE.UU. ¿Es una coincidencia? No lo sé. La economía tiene más problemas, necesitan un poco más de ayuda”.

El par venezolano de Rousseff, Nicolás Maduro, también le bajó el tono a su discurso antiimperialista en tanto funcionarios de su gobierno han empezado a reunirse con los del Departamento de Estado de los EE.UU.

Aparte de reparar las relaciones, Rousseff y los miembros de su equipo económico están promocionando oportunidades para invertir en proyectos de logística e infraestructura por valor de decenas de miles de millones de dólares y analizando posibles acuerdos para aumentar las transacciones comerciales.

Las inversiones extranjeras directas en Brasil (la cantidad de dinero que los extranjeros colocan en inversiones duraderas en el país) se redujeron en 2014 por tercer año consecutivo. Se prevé que volverán a caer, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

(Bloomberg)
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