| 4/8/2011 9:50:00 AM

El eterno regreso en la política peruana

A los peruanos las segundas partes parecen sentarles bien. Al menos eso se podría pensar si se tienen en cuenta algunos sonados casos de la vida política del país.

Sin ir muy lejos, la historia del actual presidente Alan García se enmarca en ese guión.

En las elecciones de este domingo el candidato y ex mandatario Alejandro Toledo busca repetir, con mejor final, su historia. Y si de la campaña de Keiko Fujimori, quien sueña con entrar en la escena grande, se hiciera una película bien podría llamarse "En el nombre del padre".

"Ya lo hizo"
De hecho a estos dos candidatos les gusta hablar del pasado. Uno de los lemas de campaña de "el Cholo", como se suele llamar a sí mismo Toledo, es "ya lo hizo bien, lo hará mejor".

Bajo su gobierno (2001-2006) la economía creció y millones de peruanos salieron de la pobreza, pero no todo fueron sonrisas.

Durante su mandato llegó a tener una aprobación de apenas 8%. Hasta el día de hoy muchos peruanos no le perdonan algunos escándalos, como el consumo desproporcionado, que Toledo niega, de whisky etiqueta azul ni la polémica por no reconocer a una hija que tuvo por fuera de su matrimonio.

"Llevó una vida muy desordenada", dice Cirilo, taxista, que el domingo le pone su voto a Pedro Pablo Kucynski. Pasó el tiempo, Toledo se alejó de los focos y volvió para liderar las encuestas con el apoyo del 30% del electorado.

La campaña avanzó y las adhesiones se fueron dispersando hacia otros candidatos. Hoy lucha por participar de la segunda vuelta el 5 de junio, pero a él le gusta repetir una frase: "Más vale cholo conocido, que uno por conocer".

Con el apellido 
Keiko Fujimori hace campaña con su apellido. No importa que sea el de su padre, Alberto, quien gobernó entre 1990 y 2000, y ahora alienta a su hija desde la cárcel, donde está preso tras ser condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos.

En realidad sí importa, porque un amplio sector de la población –entre el 18% y el 20% se estima– recuerda al fujimorismo como una etapa de programas sociales, mejoras económicas y la derrota a Sendero Luminoso.

Ahora, con un guión adaptado –mantener la senda del crecimiento, redistribuir para reducir la pobreza y el combate a la delincuencia– busca ocupar el llamado sillón de Pizarro.

El retorno
El que ya logró volver de la muerte política fue Alan García. Dirigió, entre 1985 y 1990, lo que para muchos fue una película de terror: la inflación, por ejemplo, alcanzó el 2.700%.

En 2006 se presentó a las elecciones con la promesa de haber cambiado y demostró a sus detractores que el electorado peruano siente cierta predilección por dar segundas oportunidades a sus políticos.

Sin ir más lejos, se la está dando a Ollanta Humala, líder en las encuestas, quien perdió cinco años atrás en la segunda vuelta, precisamente, frente a Alan García.

El mandatario, dicen algunos, ya sueña con la saga: un retorno al poder en 2016.

"En la historia de Perú son pocos los presidentes que no han sido reelectos", le dice a BBC Mundo el periodista y politólogo Mirko Lauer. "Hay un gusto por repetir", agrega. En la historia reciente del país ya lo hicieron Fernando Belaúnde Terry, Alan García y Alberto Fujimori.

Fernando Rospigliosi, sociólogo y ex ministro de Alejandro Toledo, reconoce que en Perú "hay una tradición de considerar que todo tiempo pasado fue mejor. A pesar de que, por lo general, todos los gobiernos terminan con baja popularidad". 

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