| 11/6/2015 12:05:00 AM

Las mentes más brillantes del mundo compiten con el poder de los datos para lograr el éxito en la F1

Los equipos de ingeniería de la Fórmula 1, una de las modalidades más competitivas de la industria automovilística, han identificado en el análisis de datos o ‘big data’ una estrategia muy efectiva para lograr el éxito en las pistas.

La revolución tecnología de los últimos años no ha sido ajena a la F1, una categoría en la que se mide no solo la destreza de los pilotos sino también la capacidad de las mentes más brillantes del mundo.

Muestra de ello es que los antiguos garajes de los automóviles fueron reemplazados por modernos centros de control, en los que se recopila información en tiempo real para la toma de decisiones. Es así que las escuderías intentan pronosticar en qué posición va a quedar su vehículo antes de iniciar la carrera gracias a los datos obtenidos en el resto de la temporada.

De hecho, días previos a la competencia los equipos se concentran en analizar cada elemento técnico, físico o probabilístico (como por ejemplo el clima) para realizar simulaciones avanzadas como si se tratara de los científicos de la NASA.

El tiempo que se tarda en arrancar un monoplaza, el ángulo exacto con el que se toma una curva, la eficiencia del combustible o la corporalidad del piloto, son datos valiosos que determinan el éxito o el fracaso en esta difícil modalidad fundada en 1950.

Para recopilar ese flujo de datos, los equipos utilizan un sinnúmero de sensores que les permiten conocer aspectos relevantes en un tiempo récord de hasta 0,5 segundos o incluso menos. 

Estos dispositivos, que funcionan en las condiciones más adversas, representan un ahorro significativo para las compañías detrás del negocio de la F1, pues ya no tienen que probar los componentes una y otra vez para verificar su viabilidad. 

Y es que la F1 es una competencia casi milimétrica, en la que el 1% de ventaja se manifiesta en el resultado de las carreras. Por ello, las escuderías cada vez más le apuestan a la innovación y la más alta tecnología para lograr los mejores resultados en pista. 

En un informe de la Revista Forbes se estima que en el Gran Premio de Austin (Texas) del año pasado los vehículos en conjunto generaron 243 terabytes (TB) de información. 

Esta cifra contrasta con la capacidad de 10 cerebros humanos (15TB), la información almacenada en Twitter en una semana (42TB) o la librería del Congreso estadounidense (235 TB).

En esa misma competencia los fanáticos generaron 2,3 TB de información producto de las fotografías y los tuits que enviaron durante el circuito, un 1% más de lo que trasmitieron los equipos, agrega el informe de la revista especializada en economía.

Uno de los ejemplos más destacados en la aplicación del big data en la competencia fue el del equipo Red Bull Racing y Sebastian Vettel, su piloto estrella entre el 2009 y finales de 2014. 

En la temporada del 2012 el conductor alemán de 28 años necesitaba solo un par de puntos para lograr el campeonato, sin embargo, en las primeras vueltas colisionó y quedó rezagado en la última posición. El análisis de telemetría y las simulaciones virtuales en pista que realizó el equipo de ingenieros de Vettel, le permitió recuperar terreno y hacerse con el título en una carrera de película. 

Desde entonces la escudería ha profundizado en el análisis de datos y ha fortalecido su equipo de ingenieros, una decisión que los llevó a coronarse de nuevo en la edición de 2013 de la mano de Vettel, quien al año siguiente (noviembre) pasó a ser parte de las filas del poderoso Ferrari. 
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