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Tras haber ganado de nuevo la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama tendrá que recuperar una alicaída economía.

| 11/10/2012 8:36:00 AM

EE.UU. busca evitar el precipicio fiscal

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dio su primer discurso desde que fue reelecto, sobre la economía y el llamado "precipicio fiscal", un tema que marcó la pauta de la campaña electoral.

El precipicio fiscal se refiere al aumento de impuestos y recortes al gasto del gobierno -que incluyen tanto a programas federales de asistencia social como al Departamento de Defensa- que automáticamente entrarán en efecto a partir de enero del año próximo, a no ser que la Casa Blanca llegue a un acuerdo con el Congreso sobre el presupuesto nacional.

El análisis de los economistas es que, si esas medidas entran en efecto, el creciente déficit fiscal de EE.UU. se reduciría en unos US$500.000 millones pero la economía se encogería, subiría el desempleo y el país entraría en una nueva recesión.

Lo único que evitaría la caída al precipicio sería un acuerdo sobre cómo reducir la deuda de la nación y balancear el presupuesto. El plan del presidente contempla subir los impuestos a los más ricos, una propuesta que es anatema para los legisladores republicanos que abogan por cortes a los programas de salud y asistencia alimentaria para los más pobres.

Caída al vacío

Durante la alocución, el presidente Obama estuvo acompañado por el vicepresidente Joe Biden y diversas personas que la Casa Blanca identificó como de la clase media del país. Obama no dio un discurso ni sostuvo una rueda de prensa, sus palabras fueron breves y dirigidas precisamente a la gente representada por el grupo que lo rodeaba.

"Estamos de vuelta al trabajo y hay mucho por hacer", declaró Obama. "Es un trabajo urgente por los plazos que enfrentamos a final de este año y que requerirán importantes decisiones en torno a cómo empezar a pagar nuestra deuda, decisiones que tendrán mucho impacto sobre la economía y la clase media".

"Tanto por coincidencia como por diseño, el precipicio fiscal es una aberración de una serie de códigos impositivos que se vencen al mismo tiempo y que le subirán los impuestos a todos los contribuyentes añadidos a cortes que afectarán a varios sectores", dijo a BBC Mundo Patrick Griffin, profesor del Centro de Estudios sobre la Presidencia y el Congreso de la Universidad Americana en Washington y antiguo funcionario del gobierno del expresidente Bill Clinton.

Son tasas que vienen desde la época del presidente Bush que requieren revisión así como la reducción de la retención en la fuente y otros impuestos que se vencen o deben prorrogarse todos los años.

A raíz del fracaso de las negociaciones sobre la reducción de la deuda en US$1 billón hay recortes que se aplicarán casi al mismo tiempo.

"Se incorporaron cortes a la defensa y cortes a programas sociales para entrar en efecto automáticamente si no alcanzaban el ahorro del billón de dólares", expresó el profesor Griffin. "Como todo sucede al tiempo se crea una sensación psicológica de estar cayendo al vacío por un precipicio".

"Nadie cree que la caída no tendrá serias consecuencias", advirtió el académico. Explicó que si no se abordan los cortes automáticos la red de seguridad social se verá comprometida así como la seguridad nacional por los cortes a la defensa.

Por otra parte, si los impuestos suben, la economía se desacelera y la gente no invertiría y tampoco consumiría. El incremento en la retención en la fuente afectaría a las clases medias y bajas.

Equilibrio y responsabilidad

Para evitar los efectos negativos, el presidente repitió su filosofía de darle prioridad a la creación de empleo y al crecimiento económico mediante la remuneración en créditos impositivos a la pequeña empresa, la reconstrucción de la infraestructura del país, el fomento de la educación, el desarrollo de nuevas tecnologías, la búsqueda de fuentes "limpias" de energía y un esfuerzo concertado para equilibrar el presupuesto.

Ésta última tarea es la que más polémica pero el presidente insistió en que se debe realizar "de una manera balanceada y responsable".

Eso, en las palabras del mandatario quiere decir una combinación de recortes para bajar el costo del cuidar de la salud, por ejemplo, combinados con un incremento en el recaudo que se haría pidiendo que los estadounidenses más ricos "paguen un poquito más en impuestos".

Lo que quiere Obama es subir los impuestos de aquellos que ganan más de US$250.000 al año que, señaló, es lo mismo que se aplicó durante los prósperos años 90, durante el gobierno del también demócrata Bill Clinton.

Esa, insistió, es la única manera de continuar invirtiendo en la capacitación de los trabajadores, la educación superior de los jóvenes y asegurar la generación de buenos empleos en sectores como energía limpia y tecnología.

Con anterioridad, el líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, John Boehner, ofreció palabras conciliatorias con miras a poder cooperar con le presidente pero repitió la postura de su partido de no subir impuestos.

"Si bajamos las tasas de interés y limpiamos el código impositivo, sabemos que tendremos mayor crecimiento", insistió el legislador.

Por su parte, Obama se mostró dispuesto a hacer concesiones, diciendo que ya había lanzado un plan detallado que combinaría las inversiones de que habló mientras se reduciría el déficit por más de US$4 billones durante la próxima década, pero recalcó que no estaba aferrado a ese plan sino que estaría abierto a nuevas ideas con el compromiso de resolver los desafíos fiscales.

La ventaja de la victoria
No obstante, fue enfático al expresar que el presupuesto no se podría balancear solamente con los ahorros que se harían recortando los programas del gobierno como quieren los republicanos en el Congreso.

"No voy a pedirle a los jóvenes, a los jubilados o a la clase media que paguen todo el déficit mientras que a personas como yo, que ganamos más de US$250.000, no se nos pide que paguemos un centavo más en impuestos. No lo haré".

En cambio, la reforma impositiva de Obama incluye extender los créditos fiscales para la clase media que, según sus cálculos devolvería la certidumbre económica a 98% de la población, lo que aceleraría el crecimiento y la generación de empleos.

Según los analistas, el presidente tiene la sartén por el mango en virtud de su amplia victoria electoral y Obama no se quedó corto al recordar que el tema central de las elecciones fue precisamente el debate sobre qué ruta seguir para resolver el estancamiento sobre el presupuesto.

"El martes en la noche, nos encontramos que la mayoría de los estadounidenses están de acuerdo con mi estrategia y esto incluye demócratas, independientes y muchos republicanos en todo el país, así como economistas y expertos", señaló. "Así es como se reduce el déficit, con un enfoque balanceado".

Sin embargo, Patrick Griffin de la Universidad Americana comentó que "hasta cierto punto es un enfrentamiento para ver quien parpadea primero, para ver quién impone su versión de lo que es balanceado".

El exfuncionario gubernamental no duda que se llegará a un acuerdo que incluirá cambios sistémicos a los programas de salud pública medicare y medicaid así como cambio a la otra parte de la ecuación, que son los impuestos. "El pueblo la ha reconocido así, inclusive los republicanos", manifestó Griffin.

Aunque habrá diferencias, animadas discusiones y negociaciones, lo que se busca evitar es un estancamiento como el que casi paraliza el país hace poco más de un año y creó la situación actual.
                                                               

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