| 4/13/2015 5:15:00 AM

Beijing disipa riesgos sobre la economía China

Hay quienes aseguran que la economía de China está a punto del colapso por cuenta del endeudamiento de sus gobiernos locales, los cuales duplicaron su deuda, hasta un 36%, entre 2008 y 2013. A hoy la cifra ronda los US$1.8 billones (unos 11 billones de yuanes).

Los críticos ven la compra de deuda de gobiernos locales por parte del Gobierno central de China como un acto que conlleva dilemas morales, que no castiga el sobreendeudamiento y la mala asignación de recursos que las provincias han realizado. No obstante, la jugada podría salir bien para los intereses económicos de China, donde el gobierno quiere evitar problemas financieros generados por la capacidad de pago de las provincias.

El tema resulta muy importante para las economías emergentes y en especial para los paìses exportadores de materias primas como Colombia.

Los vehículos de financiamiento de los gobiernos locales fueron el mecanismo que encontraron los entes territoriales chinos para financiar proyectos de infraestructura y así eludir la prohibición que llegó desde Beijing en 2008 sobre endeudamiento a través de la banca (principalmente pública) y obtener los recursos de capital necesarios para estimular de forma descontrolada el desarrollo de las provincias.

Existe temor entre los inversionistas por el debilitamiento de la calidad productiva y crediticia de los proyectos de infraestructura, el nivel de la deuda contraída para financiar esos proyectos y la capacidad de atender los gobiernos municipales sus obligaciones, dado que ha sido poco transparente el uso de los vehículos de financiación que son formas no tradicionales de obtener financiación.

No obstante, recientemente Beijing dio un paso importante, para mantener mayor tranquilidad frente a las preocupaciones en torno a la refinanciación de los gobiernos locales, a través de una emisión de bonos por un billón de yuanes para convertir una primera parte de la deuda con un alto interés en una de menores costos y extendiendo los plazos. Según algunas estimaciones, con ello las provincias se ahorran 1,5% del PIB del presupuesto de los gobiernos locales al permitirles pagar una parte de los préstamos existentes a tasas más bajas a Beijing.

Temores de la financiación

El canje de la deuda realizado, el cual involucra el 53,8% de las obligaciones con vencimiento en 2015, es un impulso correcto a la estabilización, en el corto plazo, de su tasa de crecimiento al tiempo que se pone al frente de una parte de la carga de su deuda.

Dicho canje de deuda permite al país reclasificar como pasivos fiscales una parte de las obligaciones adquiridas por los gobiernos locales. La salud financiera de China permite este tipo de intervención por cuanto para los estándares mundiales de hoy en día las obligaciones del gobierno central y los gobiernos locales suman alrededor suman apenas el 53% del PIB. Gracias a esto los temores por la capacidad de refinanciación de los gobiernos se ha ido disipando.

Entre los beneficios de esta jugada se destaca que se reduce el efecto de endeudamiento del sector público sobre los actores privados que buscan crédito, mejora la gestión financiera pública a nivel estatal desde los respectivos gobiernos municipales e incluso incrementa la cuantía de capital en el sistema bancario.

El último programa de reestructuración aumenta los esfuerzos de Beijing para mantener la economía en equilibrio. Asumir la carga de la deuda, debe contribuir a calmar las especulaciones, rumores y discusiones que se han dado en los últimos dos años sobre la salud de las finanzas en China y su posible efecto adverso para el crecimiento y la estabilidad económica.
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