| 2/7/2012 3:10:00 PM

Cuba cumple 50 años con el embargo de EE.UU.

El embargo de Estados Unidos contra Cuba cumple hoy medio siglo con un poder de presión aún más intenso según las autoridades cubanas y con una legión de críticos dentro y fuera de la isla.

Según el Gobierno cubano, el embargo es el principal obstáculo para el desarrollo de la isla, con un daño económico directo de 104.000 millones de dólares. Esa medida que el 7 de febrero de 1962 oficializó el entonces presidente estadounidense, John F. Kennedy, no solo persiste sino que ha intensificado sus "mecanismos de persecución y cerco", según declaraciones del Ministerio de Relaciones cubano divulgadas hoy en medios oficiales.

La Habana niega la "supuesta flexibilización" del embargo durante la administración del presidente Barack Obama y afirma que se ha recrudecido "sobre todo en su carácter extraterritorial a partir de una mayor persecución de las transacciones financieras de Cuba en cualquier lugar del mundo". Las medidas decretadas por Obama para suavizar las restricciones sobre las remesas y viajes a la isla se consideran en la isla como "pasos positivos" pero "no implican el relajamiento de las presiones del cerco", agregan las fuentes.

El embargo económico constituye uno de los principales conflictos en el contencioso que mantienen desde hace cinco décadas Cuba y EE.UU., separados por tan solo 90 millas en el Estrecho de Florida. Los cincuenta años de la medida se cumplen en Cuba en un momento marcado por las reformas que impulsa el presidente Raúl Castro para hacer funcionar la economía sin renunciar al socialismo y que han supuesto una pequeña apertura a la iniciativa privada.

Raúl Castro en varias ocasiones se ha mostrado proclive a dialogar con Estados Unidos pero en términos de igualdad y sin condicionamientos, al tiempo que ha criticado el "inmovilismo" y la "ausencia de voluntad política" de Washington. "Al mismo tiempo que actualizamos nuestro socialismo cambiando todo lo que debe ser cambiado, el Gobierno de los Estados Unidos sigue anclado en el pasado", dijo Castro el pasado diciembre ante la Asamblea Nacional.

Dentro y fuera de la isla, el bloqueo estadounidense acumula críticas y muchos observadores lo consideran una política fallida, que ha perjudicado principalmente a los cubanos y que al Gobierno de la isla le ha servido para mantener el estatus de "plaza sitiada" y para justificar sus propios errores.

"El principal efecto (del embargo) ha sido servir de coartada al sector más ultraconservador del Gobierno cubano para justificar la represión y el desastre de la economía nacional", dijo hoy a Efe Óscar Espinosa, economista disidente y expreso político del Grupo de los 75, quien apunta que el otro sector "beneficiado" por esta política es el exilio más duro de Miami.

Otros destacan que el embargo económico ha sido durante décadas una de las fuentes de "legitimación" de la revolución cubana porque le ha permitido presentarse ante el mundo y ante su propio pueblo como "víctima del imperio". En una reciente entrevista con Efe, Carlos Saladrigas, empresario cubano y una de las figuras destacadas del exilio moderado, indicó que entre la diáspora empieza a extenderse la opinión de que el embargo ha sido ineficaz incluso para los propios emigrados que sufren también las limitaciones de esa política.

Cuba sostiene que el daño directo que le causa el bloqueo estadounidense ronda los 104.000 millones de dólares de acuerdo a sus estimaciones más conservadoras, si bien superaría los 975.000 millones teniendo en cuenta la depreciación del dólar frente al valor oro en el mercado financiero internacional. La salud pública y la alimentación son los sectores más perjudicados por esa política, según La Habana.

Pese al embargo y tras las medidas de flexibilización de Obama, el flujo de personas y remesas entre ambos países va en aumento, un fenómeno que se ha dejado notar en la cotidianeidad de la isla en los últimos tiempos, donde algunos "micronegocios" surgidos al amparo de las reformas se han creado gracias al dinero que los cubanos reciben de sus familiares en el exterior.

También es cada vez más frecuente ver en ciudades como La Habana grupos de estadounidenses que pueden visitar la isla con las visas por motivos religiosos, culturales o artísticos que ahora se conceden desde Estados Unidos.

EFE

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