| 11/4/2014 9:30:00 AM

Le ponen los ojos a la zona euro

El Banco Central Europeo (BCE) asume la supervisión de los bancos de la zona del euro como medida de prevención de nuevas crisis financieras y para evitar las influencias nacionales.

La entidad monetaria inicia la supervisión directa de 120 bancos significativos de la zona del euro, que representan el 82% de los activos del sector bancario. El BCE ha informado de que inicia la responsabilidad de la supervisión de los bancos de la zona del euro, tras un año de preparación que ha incluido el examen en profundidad de la resistencia de los balances en los mayores bancos.

En esta prueba de solvencia el BCE detectó que 13 bancos de la zona del euro tienen un déficit de capital de 9.500 millones de euros. El objetivo de esta unión bancaria es que si se produce una nueva crisis financiera no sea el contribuyente quien tenga que pagarla sino, el propio sector.

La supervisión de los bancos será ahora más estricta e independiente para evitar la influencia de los gobiernos e intereses de cada país. Además, el BCE intervendrá los antes posible cuando detecte problemas y riesgos en un banco y tendrá la capacidad de decidir la resolución de un banco insolvente.

Un banco es significativo si el valor total de sus activos supera 30.000 millones de euros o el 20 % del producto interior bruto (PIB) de su país, si es uno de los tres principales del mismo o si recibe ayuda directa del fondo permanente de rescate (MEDE).

Las autoridades nacionales supervisarán los 3.500 bancos restantes, que son más pequeños, en estrecha colaboración con el BCE. El Mecanismo Único de Supervisión (MUS), como se llama la nueva función de la entidad europea, es un nuevo sistema de supervisión bancaria que comprende el BCE y las autoridades nacionales competentes.

La presidenta del consejo de supervisión del BCE, la francesa Danièle Nouy, ha dicho que "tenemos una oportunidad única de desarrollar una cultura de supervisión que sea verdaderamente europea, construida sobre las mejores prácticas de supervisores de la zona del euro".

El economista jefe de Commerzbank, Jörg Krämer, considera que la unión bancaria ha dado un gran paso adelante pero existen "huecos peligrosos" en la regulación de la Unión Monetaria. "A diferencia de lo que muchos políticos afirman, no hay reglas de funcionamiento que puedan evitar políticas fiscales insanas de los países miembros y de esta manera más crisis de deuda", según Krämer.

El BCE, que podrá impedir la adquisición de participaciones en los bancos de la zona del euro, ha insistido hasta ahora en que las funciones de política monetaria y las nuevas de supervisión estén bien separadas. Para garantizar esa división los empleados de política monetaria del BCE trabajarán en la nueva sede y los de supervisión en la Eurotower, el edificio en el que ha estado hasta ahora el BCE.

Al BCE ya se han incorporado casi 900 profesionales de 1.000 puestos presupuestados para las cinco áreas de gestión de la supervisión única y los servicios comunes conexos. El presidente del Instituto de Investigación Económica alemán (Ifo), Hans-Werner Sinn, opina que "el BCE incurre en un grave conflicto de intereses si por un lado, quiere supervisar a los bancos y por otro, les compra activos prácticamente sin valor para asegurar la supervivencia de los bancos".

El BCE podrá imponer a los bancos sanciones pecuniarias de carácter administrativo por un importe máximo equivalente al doble de los beneficios obtenidos o de las pérdidas evitadas por efecto de la infracción, o hasta el 10 % de la facturación total del ejercicio precedente. Por otra parte, el BCE puede imponer el pago de una sanción periódica en caso de infracción de una decisión o norma de supervisión.

Asimismo el BCE operará en colaboración con la Autoridad Bancaria Europea (ABE), el Parlamento Europeo, el Eurogrupo, la Comisión Europea y la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS).


EFE/D.com
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