| 4/20/2015 10:00:00 AM

Finanzas de los Jugadores de football americano, un mal ejemplo

Los ingresos generados durante los periodos laborales de un profesional pueden convertirse en un paso a la bancarrota, sin un manejo prudente de las finanzas. El ejemplo más claro proviene de los jugadores retirados de la liga profesional NFL.

Es común escuchar a las personas que han caído en bancarrota culpar de su situación al Gobierno, los jefes y hasta la mala suerte como responsables de su pésimo estado financiero. Sin embargo, existen casos donde las malas decisiones convierten lo que fue en una abundante fuente de ingresos en una desgracia.

Un ejemplo para citar, es el del desempeño financiero de los jugadores de fútbol americano, quienes de acuerdo con la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER), encargada de estudiar los ciclos económicos en los EE.UU, tienen alta tendencia a la bancarrota cuando terminan sus carreras.

De acuerdo con análisis financieros y coyunturales basados en este deporte, el modelo de ciclo de vida tradicional de los ahorros de estos deportistas se pone a una prueba extrema cuando los trabajadores ganan una gran cantidad de sus ingresos de por vida en una explosión corta que termina al azar.

Lo llamativo de este caso en particular, es que durante sus vidas profesionales los salarios de los jugadores de la Liga Nacional de Fútbol van desde US$$405.000 hasta cinco veces esa suma, según lo establecido por la Asociación de Jugadores de la Liga de Fútbol Nacional y los propietarios de los equipos.

Aunque la mayoría de personas supondría que una profesión con esos ingresos tendrían un futuro asegurado, un reporte de la NBER realizó una comparación por edades entre el promedio nacional y el promedio de estos jugadores del fútbol americano profesional y encontró una preocupante cifra.

Las cifras evidencian que las tasas de bancarrota (o quiebra) para personas entre 25 años y 34 años son similares a las de la NFL aunque sean personas cuyos ingresos sean muy inferiores. A su vez, una encuesta de 1997 entre la población joven, y que cubre rangos de edades similares, muestra que las tasas de quiebra son incluso inferiores a las de jugadores de la NFL.

Es importante tener en cuenta que aunque el promedio de vida profesional de un jugador de la National Football League suele ser de seis años, también hay jugadores con largas carreras excepcionales que llegan a alcanzar hasta quince temporadas. En ambos casos, tiempo suficiente para amasar un capital que le permita afrontar un futuro fuera de competencia.

El análisis se hizo con base en información de jugadores de la NFL de 1996 a 2003, y evidenció que la quiebra de muchos de ellos comenzó muy pronto después de la jubilación y continuo a un ritmo considerable a través de los 12 primeros años después del evento.

La conclusión del estudio apunta a que los individuos con un nivel de ingresos y de consumo relativamente normal tienen más control sobre sus recursos, por lo tanto, ahorran para prevenir cualquier situación no contemplada en sus finanzas.

Otro factor que influencia el acentuado fenómeno en este grupo específico de deportistas, son factores de riesgo a los que se enfrentan a lo largo de su carrera como lesiones y bajas en su rendimiento por temas personales y físicos que afectan definitivamente sus contratos concluye el estudio.
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