| 4/9/2015 6:30:00 AM

La clase media emergente

Asia y Latinoamérica se han convertido en los focos de crecimiento de la clase media en el mundo. Dentro de 15 años se esperan 1.6 veces más personas en este grupo poblacional de las que había en 2009. Sin embargo, el gran salto vendrá en Asia, especialmente por China.

La Ocde define a la clase media como aquellos hogares donde los gastos por persona oscilan entre los US$10 y US$100 diarios. La organización espera que para 2030 este grupo poblacional esté conformado por al menos 4.900 millones de personas en todo el mundo. Para 2009 se contabilizaban unos 1.900 millones.

Se espera que dos tercios de la población mundial clase media viva en Asia en 2030, siendo China quien más aporte a este grupo. Para 2009, apenas el 28% se ubicaba en esta región. Así mismo, si la segunda economía más grande del mundo aplica las reformas estructurales necesarias y la actualización tecnológica que requiere para hacer sostenible su crecimiento económico tendrá en su sociedad más de 1.000 millones de chinos conformando la clase media. Hace siete años se calculaba en 157 millones.

América Latina no se queda atrás, si bien durante las últimas dos décadas del Siglo XX el crecimiento de su clase media tuvo un comportamiento lateral, desde 2001 a la fecha se ha duplicado. Tanto así que hoy en día uno de cada tres habitantes de la región es considerado clase media, es decir, hay unos 200 millones de personas con esta condición en el continente.

Esto hace evidente que las demandas sociales comenzarán a tener nuevos ítems provenientes de las necesidades de este grupo social, aparecerán en la agenda nuevos debates sobre el gasto público y la democracia.

El acelerado crecimiento registrado en Asia les abrirá las puertas y traerá numerosas oportunidades a empresas locales y extranjeras. Es tal el crecimiento, que China es hoy en día el mayor demandante de automóviles y teléfonos celulares, no obstante el aumento del mercado de lujo sigue siendo amplio a medida de que esta población continúa en ascenso.

El comportamiento de la clase media de Asia y Latinoamérica está estrechamente ligado. Brasil ha sido uno de los grandes beneficiados de la demanda de materias primas de Asia, gracias a ello logró reducir sus índices de pobreza, registrar crecimiento económico destacado, aumentar su clase media y consolidarse como la séptima economía más grande del mundo en 2014.

Sin embargo, el Brasil de hoy palidece, es distinto. Su presidenta Dilma Rousseff se enfrenta a un panorama en el que debe hacer más competitivo su sector exportador dado que su modelo basado en autoconsumo y ventas al exterior de materias primas parece haber entrado en agotamiento.

La importancia de la clase media para estas regiones radica en que a medida en que va creciendo se van reduciendo los índices de pobreza y puede considerarse como un pequeño paso para asegurar un mejor desempeño futuro.

Entre los beneficios que se le atribuyen al crecimiento de la clase media se destaca que promueve la cultura del ahorro y el trabajo, los regímenes democráticos, además, hace a una sociedad menos proclive a ser moderada ideológicamente, sirve para cohesionar las sociedad reduciendo las diferencias entre clases altas y bajas; y ayuda a introducir reformas que favorecen el capital humano y la gobernanza.
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