Revista Dinero

La intensificación del comercio eleva la competitividad, una conclusión lógica que se desprende también de la preocupación por mejorar las relaciones comerciales turco-brasileñas.

| 9/21/2013 3:00:00 PM

El comercio se lo llevan los emergentes

Los países emergentes llevan a cabo cada vez más operaciones comerciales entre ellos. Brasil y Turquía, por ejemplo, esperan lograr así una independencia de las oscilaciones del mercado de capitales.

Unas cuantas frases de Washington bastaron para que la economía de Brasil y Turquía perdieran impulso. La Reserva Federal, el banco nacional estadounidense, finalizará dentro de poco su política monetaria laxa, anunció Ben Bernanke, el presidente de dicha institución. 

Si bien Bernanke relativizó más tarde lo dicho, eso ya no ayudó demasiado a Brasil o Turquía, así como a otros países emergentes. El índice de acciones MSCI (Emergent Market Index) registró una caída de un 16 por ciento, afectando especialmente a países que como Brasil y Turquía, tienen un déficit en sus balanzas comerciales. También la especulación basada en un dólar que mostraba signos de recuperación les asestó un duro golpe: el real brasileño perdió un 9% y la lira turca un 10% de su valor respectivamente.

Medidas contra la intranquilidad de los mercados

Países emergentes como Brasil y Turquía solo serán capaces de superar su dependencia de la volatilidad de los mercados si logran aumentar la competitividad, explica Daniel Felbermayr, director del centro de investigaciones Ifo de Economía Exterior, en Múnich. Un factor clave es, sobre todo, el comercio. “Si logran reducir sus déficits a través del comercio, esos países serán menos vulnerables a las oscilaciones del mercado global de capitales”, dijo Felbermayr en conversación con Deutsche Welle.

La intensificación del comercio eleva la competitividad, una conclusión lógica que se desprende también de la preocupación por mejorar las relaciones comerciales turco-brasileñas. En 2013, Brasil exportó bienes por un valor de 880 millones de dólares a Turquía, mientras el valor de las exportaciones turcas a Brasil no superó los U$550 millones. Ambos socios tienen planes ambiciosos para los próximos años: el volumen comercial conjunto deberá ser elevado a U$10.000 millones. Actualmente, Turquía exporta principalmente automóviles y partes automotrices, productos agrícolas y de la industria del plástico. Brasil, por su parte, envía sus productos clásicos: hierro, café, soja, trigo, lana y aceites, así como partes para maquinarias.

La distancia ya no es problema

Brasil quiere distanciarse de su rol como proveedor de materias primas, señala Ralf Langhammer, quien hasta 2012 fue vicepresidente del Instituto de Economía Mundial de Kiel. 

Además de las clásicas materias primas y productos agrícolas, Brasil intenta exportar un número cada vez mayor de productos industriales.

Si bien posee otro tipo de desarrollo económico, como lo demuestran la empresa constructora de aeronaves EMBRAER, la compañía energética PETROBRAS, y varios bancos presentes en el mercado internacional; Brasil comparte el destino de muchos países emergentes, aclara Langhammer: “Son exportadores tradicionales de materias primas, aunque les gustaría abandonar ese rol”.

Las ventajas de la agricultura

Cabe preguntar si modificar su rol histórico como exportador de productos agrícolas tiene sentido, plantea Daniel Felbermayr. Después de todo, las materias primas son la base de la economía brasileña. “Habría que analizar si abandonar ese rol representa una buena estrategia de desarrollo económico, ya que se estarían desaprovechando las ventajas geográficas del país”, dice.

Turquía por su parte, se enfrenta al problema de que es miembro de la Unión Aduanera Europea y debe aceptar los impuestos aduaneros de importación que determina la Unión Europea. Sus exportaciones, en cambio, no están afectadas necesariamente por los acuerdos de la UE. Es por eso que, según Daniel Felbermayr, Turquía debe intentar obtener las mismas condiciones que rigen para otros países de la UE. “Ese es un punto decisivo en el debate sobre Brasil, y lo mismo sucede con India, ya que la UE está en tratativas para acordar una zona de libre comercio.”

Sin miedo al dictado de Washington

En resumen, el comercio entre los países en desarrollo aumenta, pero en cada país debido a diferentes motivos. Los países emergentes podrían beneficiarse si, con ayuda del comercio exterior, logran consolidar aún más sus economías. De ese modo, los inversores no tendrían necesidad de alejarse espantados cada vez que Washington anuncia una nueva política monetaria.
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