| 4/4/2015 6:00:00 AM

“España es un país de emigrantes”

La crisis económica española; y como consecuencia de ello, los altos niveles de desempleo, han hecho que más españoles decidan buscar oportunidades lejos de su país.

La realidad del mercado laboral en España es que 5,5 millones de personas entre 25 y 45 años están buscando trabajo, pero no lo han encontrado. Ante este panorama, el profesor de Economía del IE Business School y en la Universidad San Pablo CEU de España, Rafael Pampillón realizó un análisis en donde reflexiona acerca de las consecuencias que tiene esta situación.

Recientemente se dieron a conocer datos reveladores sobre un aumento en la emigración de españoles. Según la Estadística del Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero se mantiene la tendencia de reducción del número de personas que viven en España: el 1 de enero de este año, más de dos millones de españoles (2.183.043) residían fuera de España, esto significa un aumento del 6,1% respecto al año anterior (125.000 más).

“Se trata de personas que se registran como residentes en el Registro de Matrícula de la Oficina Consular del país correspondiente. A este número habría que sumar muchos otros españoles que también se van de España en busca de trabajo pero que no se inscriben en los consulados y que, por tanto, su cambio de residencia no ha sido comunicado al Instituto Nacional de Estadística (INE)”, aclara Pampillón.

De acuerdo con el profesor experto, esta emigración puede tener efectos positivos sobre la economía española. En primer lugar señala que está siendo una válvula de escape que permite disminuir las tensiones sociales y evita que la tasa de desempleo se sitúe en niveles astronómicos.

En segunda medida, considera que el país ahorra gastos sociales como pueden ser los subsidios y las prestaciones por desempleo y, por tanto, ayuda a reducir el gasto público. Así mismo, ve como positiva la emigración, ya que evita que se deterioren más las condiciones laborales y salariales.

En cuarto lugar, afirma que es probable que la experiencia de estos emigrantes trabajando en el extranjero contribuya a mejorar su formación y que dentro de unos años vuelvan con una mayor dotación de capital humano; y por último, otro efecto positivo que ve en la salida de españoles del país es que quienes logren ubicarse en el exterior laboralmente les envían remesas a sus familias, cada vez de mayor cuantía.

“A estos ciudadanos de nacionalidad española habría que sumar la continua salida de extranjeros que desde el año 2009 se han ido yendo de España a sus países de origen o a otros destinos más favorables para el empleo. Se trata de una reducción neta de 800.000 trabajadores extranjeros que, a lo largo de los cinco últimos años, han dejado de formar parte de la población activa del mercado laboral español. En definitiva, España es un país de emigrantes y no parece que vaya a dejar de serlo en un futuro próximo”, concluye Pampillón.

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