| 5/17/2012 6:00:00 AM

Cómo perder US$2.000 millones en dos meses

Después de saber que el FBI abrió investigación a JPMorgan Chase por las millonarias pérdidas ocasionadas por uno de sus más reconocidos traders, el CEO del banco, Jamie Dimon, aceptó que fueron ‘estúpidos’ al tomar las decisiones de inversión. Los protagonistas y los hechos que enmarcan esta historia.

El protagonista de esta historia encaja perfectamente con la de algunos personajes del mundo financiero, que por tomar posiciones altamente riesgosas, llevan a sus compañías a perder millonarias sumas de dinero. Se trata de Bruno Iksil, también conocido en Wall Street bajo dos seudónimos inolvidables: “The London Whale” y “Voldemort” (en referencia al villano de Harry Potter); dos apodos atados a los grandes riesgos y apalancamiento financiero que asumía al entrar en el mercado de derivados financieros.

La historia se repite una y otra vez, sobre todo desde que nacieron en el mercado financiero los sofisticados derivados financieros. Tan sofisticados, que al parecer las autoridades regulatorias mundiales, no han podido dar con la receta para identificar, medir, controlar y mitigar los riesgos a los que se exponen las entidades financieras al tomar posición en estos.

"Sabemos que fuimos descuidados. Sabemos que fuimos estúpidos. Sabemos que hubo una mala decisión. Solo son banqueros estúpidos, haciendo cosas estúpidas. No hay razón para que alguien vaya a la cárcel". Estas fueron las declaraciones de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, director ejecutivo de la entidad, tratando de enmarcar la historia, justo después de que el FBI anunció que está investigando las causas de las pérdidas de la entidad financiera.

Esta es la primera vez en la historia de Wall Street que un banquero está promoviendo la presencia de la ‘estupidez’ en su propia organización. La Bolsa de Nueva York, y en general, en todo el sistema financiero mundial, siempre ha reinado la alta consideración por su alta inteligencia.

Así fue la historia


Dimon, también conocido como el ‘hombre 10 de Wall Street’, la última semana, ha tenido que dar la cara por las pérdidas ocasionadas por las posiciones de casi 250.000 millones de euros en un índice europeo que replicaba seguros de impago de crédito (Credit Default Swaps, CDS) de 121 empresas privadas de Estados Unidos. Se calcula que JPMorgan empezó a apostar en estos activos desde marzo de este año.

El nombre de estos instrumentos tal vez resulta familiar, la razón fundamental es que fueron los culpables de la debacle financiera mundial en 2008. La diferencia fue que los CDS de esa época eran seguros de crédito sobre las hipotecas de los ciudadanos norteamericanos.

Es así como el 12 de abril, la agencia Bloomberg y The Wall Street Journal advierten de la excesiva exposición que tenía la “Ballena de Londres”. Al siguiente día, las declaraciones de Iksil y Dimon fueron desafiantes con el mercado: “el portafolio de JPMorgan a nivel global es bastante conservador”, fueron las palabras de Dimon; y "yo puedo andar sobre las aguas", fueron las que después tuvo que pasar entero el trader londinense.

Dos meses después de estar apostando por unos mejores indicadores de la economía de Estados Unidos, los datos confusos de desempleo y las bajas expectativas por una pronta recuperación emitidas por la Reserva Federal, hicieron que el precio de estos activos se desplomaran en la bolsa y el saldo en rojo del banco más grande de Estados Unidos alcanzara los US$2 millones. Los que aprovecharon la fiesta, según The Wall Street Journal, fueron los hedge funds europeos Blue Mountain y Blue Crest, quienes se calcula que han ganado cerca de US$29 millones.

Vuelve y juega

La historia de este personaje tiene las mismas características de las que en su momento protagonizaron Jérôme Kerviel en Société Générale; Nick Leeson en, Barings; Dick Fuld, “El gorila”, en Lehman Brothers; Yasuo Hamanaka, “Mr. 5%”, en Sumitomo Corp; Hetty Green, “El brujo de Wall Street”, de Goldman Sachs; y la de otra larga lista de operadores que han llevado a poderosos bancos a perder millones de dólares y que han tenido que enfrentar hasta la quiebra.

Bruno Iksil vive de viernes a domingo en París con su familia. El lunes se conviertía en “La Ballena de Londres” o “Lord Voldemort”. Tenía la fama de poder mover el mercado de derivados desde la oficina principal de inversiones de JPMorgan en Londres; y es que con posiciones de más de 250.000 millones de euros, eso es muy posible.

Hasta ahora la compañía no se ha pronunciado sobre la salida de Iksil de la oficina de inversión, así como tampoco proyecta que los fatales resultados de esta operación opaquen las utilidades esperadas para este año. Sin embargo, lo que queda en evidencia con este nuevo episodio de grandes pérdidas, es la necesidad de una regulación más estricta para las entidades que se exponen a este tipo de instrumentos financieros. Este antecedente puede ser el primer paso para acelerar la puesta en marcha famosa “norma Volcker”, que busca limitar las actividades especulativas en el mercado de derivados financieros.
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