| 9/18/2010 10:25:00 AM

Ciudad de México se mantiene alerta 25 años después de su peor terremoto

Situada en una de las zonas de mayor actividad sísmica del planeta, esta capital asume hoy el riesgo de sufrir otro terremoto tan terrible como el ocurrido hace 25 años.

México - Con la ayuda de simulacros periódicos, complejos sistemas de alarma y el trágico recuerdo de aquellos días.

Carteles que explican cómo actuar en caso de que la tierra empiece a moverse y rascacielos con amortiguadores sísmicos pueblan esta ciudad, que nunca volvió a ser la misma después de que el temblor del 19 de septiembre de 1985 se cobrase, según las cifras más conservadoras, unas 10.000 vidas.

En declaraciones a EFE, el secretario de Protección Civil del Distrito Federal, Elías Miguel Moreno Brizuela, explicó que eso se nota en que, 25 años después, "la sociedad y el Gobierno mexicanos están mucho mejor preparados en materia de protección civil".

La enorme ciudad, la segunda más poblada del mundo según los últimos cálculos de la ONU (2010), cuenta con un Sistema de Alerta Sísmica que le proporciona 50 segundos de ventaja desde que se detecta cualquier temblor fuerte en la zona de Guerrero, el epicentro del sismo de 8,1 grados de 1985.

Como inversión en ese breve respiro que la tecnología permite antes de que tiemble el suelo, la capital realizará el lunes, como todos los años, un macrosimulacro de un terremoto de la misma intensidad que el de 1985, en el que han sido registrados casi 7.000 edificios de toda la ciudad.

En el del pasado año participaron cinco millones y medio de capitalinos. Moreno aseguró que "más del 90 por ciento de las víctimas mortales pueden evitarse cuando se está bien preparado".

Añadió que, si se comparan los terremotos que este año afectaron a Haití (unos 300.000 muertos) y a Chile (cerca de medio millar), "la sociedad mexicana está mucho más cerca de Chile que de Haití".

En cambio, en los días que siguieron a aquel 19 de septiembre "se perdió la gobernabilidad democrática" del país, regido en ese momento por el presidente Miguel de la Madrid (1982-1988).

El caos urbano y político fue entonces gestionado por una marea de solidaridad ciudadana, en la que las historias de bebés que sobrevivían días entre las ruinas convivían con los rumores de que algunos funcionarios acaparaban los materiales de ayuda.

A pesar de la fuerza espontánea de la Ciudad de México, sí hubo muchos cimientos que no resistieron los 8,1 grados, y unos 650 edificios se vinieron abajo.

Para que no vuelva a suceder, la capital mexicana instauró en 2000 la figura del director responsable de obra en cada construcción, que se ocupa de garantizar que los edificios que se levantan cumplan con el reglamento de construcción de la ciudad, uno de los más estrictos del mundo.

Esta normativa es, en parte, responsable de la imparable expansión de la megalópolis, ya que no permite que en sus zonas más delicadas (el centro histórico, por ejemplo, se erige sobre la antigua laguna de Tenochtitlan) las construcciones superen los tres o cinco niveles de altura.

En estos barrios, sólo pueden levantarse estructuras capaces de resistir movimientos telúricos de hasta ocho grados. Algunos de los nuevos edificios "inteligentes", como la Torre Mayor, el rascacielos más alto de Latinoamérica, están preparados para temblores de nueve.

Fuera de ellos, unos círculos verdes salpican el asfalto de toda la ciudad. Son los llamados "centros de reunión", zonas en las que los ciudadanos han de permanecer en caso de ser evacuados por un temblor.

Esos puntos verdes no existían el 19 de septiembre de 1985, cuando la fuerza del que figura entre los más mortíferos sismos de la historia sorprendió a una ciudad que aún se estaba despertando (tuvo lugar a las 7.19 de la mañana).

El Centro Cultural Universitario de Tlatelolco, una de las zonas más afectadas por el terremoto, quiere mostrar lo que queda de aquella pesadilla en el recuerdo de los mexicanos con un ambicioso proyecto de recolección de fotografías, grabaciones de vídeo y audio, documentos y obras artísticas de aquellos días.

Como aperitivo, los capitalinos pueden visitar en el centro una muestra preliminar de ese archivo que aún se está construyendo, que incluye entrevistas con algunos de los supervivientes.

En la retina del resto del planeta siempre permanecerá aquel noticiero matutino de Televisa que dio la vuelta al mundo, en el que el plató comenzó a temblar mientras, afuera, los escombros sepultaban a la ciudad.

EFE

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