| 8/10/2011 11:25:00 AM

Cameron promete mayor contundencia para atajar la violencia callejera

El primer ministro británico, David Cameron, prometió más contundencia para atajar la ola de violencia que mantiene en vilo al Reino Unido y que, hasta la fecha, se ha cobrado cuatro vidas y ha motivado 1.094 detenciones.

El jefe del Ejecutivo volvió a reunirse esta mañana con su Gabinete de crisis para evaluar la magnitud de unos disturbios sin precedentes, cuya intensidad disminuyó considerablemente en Londres esta madrugada pero afectó con virulencia a otras ciudades inglesas.

La más perjudicada ha sido Manchester, que experimentó anoche "niveles de violencia y delincuencia sin precedentes" en sus calles que llevaron a 113 detenciones, según datos de la policía, que informó de que algunos de los causantes eran jóvenes de 15 años.

En el área de Manchester, donde se incluye el suburbio de Salford, se incendiaron vehículos y comercios, que fueron saqueados por grupos de alborotadores, la mayoría adolescentes encapuchados.

Entre los puntos que han sido blanco de acciones vandálicas destaca la ciudad de Liverpool, al norte de Inglaterra, donde hubo 50 detenciones, y la zona de West Midlands, con 163 detenidos, 109 de ellos en Birmingham.

En esa ciudad del centro de Inglaterra tres hombres asiáticos de entre 20 y 31 años, dos de ellos hermanos, fallecieron tras ser atropellados por un vehículo que arremetió contra un grupo que intentaba evitar saqueos en los comercios.

Un hombre de 32 años fue detenido y está siendo investigado por la policía bajo sospecha de asesinato.

La virulencia de esos actos contrastó con una calma relativa y generalizada en las calles de Londres durante la pasada noche, donde un despliegue de 16.000 agentes logró mantener bajo control a la capital.

Desde el sábado Scotland Yard ha detenido a 768 personas por actos violentos, desórdenes y saqueos.

Cameron achacó la mejora de la situación en Londres al mayor número de agentes en la calle y dijo que la policía, si lo necesita, podría recurrir a cañones de agua y balas de goma para dispersar los disturbios.

En Londres la noche del lunes fue la más violenta, especialmente en los barrios de Croydon (sur), donde ardieron edificios como una tienda de alfombras que funcionaba desde 1867, y Enfield (norte), donde se quemó un almacén de Sony.

En Croydon, un hombre de 26 años sufrió heridas de bala que le causaron la muerte ayer, convirtiéndose en la primera víctima mortal de esta ola de disturbios.

La violencia callejera está por lo general dirigida contra la policía y protagonizada por jóvenes de alrededor de 20 años y hasta menores, como demuestran las fotografías de sospechosos que divulgó hoy, por segundo día consecutivo, la Policía Metropolitana de Londres.

Ante la alarma generada entre la población, Cameron quiso tranquilizar a los británicos al asegurar hoy que el Ejecutivo no permitirá que "una cultura del miedo" prevalezca en el Reino Unido.

La actual ola de violencia callejera ha mostrado "lo peor" y "lo mejor" del Reino Unido, declaró Cameron en alusión a los "delincuentes" que la provocan y a quienes se han unido en contra de ella.

El jefe del Gobierno, obligado a acortar su descanso estival para encabezar la respuesta a la crisis, dijo que el país necesitaba una "respuesta" a esa "repugnante" ola de violencia y que desde el Gobierno se ha "respondido con firmeza".

La oleada de vandalismo callejero se inició el sábado en el humilde barrio de Tottenham, al norte de Londres, y adquirió proporciones inesperadas en días posteriores, como reconoció el propio Cameron, que dijo que las autoridades afrontan un "nuevo reto".

El detonante fue una pequeña marcha pacífica de protesta por la muerte de un joven a disparos de la policía, el día 4, que ha dado lugar a una sucesión de disturbios en todo el país.

Ese hombre, Mark Duggan, de 29 años, se encontraba en un taxi cuando fue alcanzado por balas de la policía en un suceso en el que finalmente se ha demostrado que nunca llegó a disparar un arma.

(EFE)

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