| 11/1/1993 12:00:00 AM

Bombas por negocio

Ni en la película Wall Street se les ocurrió la treta de poner bombas para bajar el mercado accionario. Aprovechó también un vendedor de vidrios blindados para hacer su agosto.

"Esto es terrible, se lamentaba un analista y corredor de bolsa. Solíamos hacer el chiste en la bolsa sobre cómo nos volveríamos millonarios jugando a la baja y explotando un par de bombas y luego limpiando cuando bajaran los precios, y ahora alguien lo ha hecho". El corredor hablaba así como reacción a informes de que la Policía Técnica judicial (PTJ) había identificado a las personas responsables por la explosión de seis bombas entre julio 29 y agosto 30, inclusive el primer carro bomba en un aparcadero del mayor centro comercial de Caracas.

Hasta el 10 de octubre, la PTJ había arrestado a doce personas acusadas de estar comprometidas en la ola de bombas que aterrorizaron a Venezuela por más de un mes, y los oficiales de la policía manifestaron que probablemente habría más detenidos. Los arrestos han causado revuelo internacional, ya que entre los detenidos hay personas relacionadas con políticos, con familias adineradas, con poderosos grupos financieros y con organismos de seguridad del Estado.

El jefe de la PTJ, Orlando Jordán Petit, dijo que algunas de las personas detenidas podrán ser dejadas en libertad posteriormente, si se concluye que no formaban parte de lo que parece ser una gran conspiración criminal para manipular los mercados financieros de Venezuela, pero se comprometió a continuar la investigación hasta que todos los involucrados sean identificados y detenidos. Aquí se acabaron los privilegios para todo el mundo , declaró. Aquí se acabó el bochinche .

El ministro de justicia, Fermín Mármol León, dijo que los conspiradores eran yuppies y ricos de cuna . Tanto el ministro de justicia como el jefe de la PTJ, Jordán Petit, son muy respetados en los círculos policiales y judiciales de Venezuela y son reconocidos por su honestidad y por negarse a ceder ante presiones políticas a lo largo de su vida profesional. Ambos oficiales han dicho que habrá más arrestos y, dado el rumbo que ha tomado la investigación, las implicaciones son asombrosas.

La lista de los detenidos parece un quién es quién de familias prominentes y grupos económicos:

- El supuesto líder de la banda, quien dirigió la fabricación, el transporte, la colocación y en la detonación de las bombas, es Ramiro Helmeyer, casado con Carolina Tinoco, hija de Alejandro Tinoco, pariente del fallecido Pedro Tinoco (Grupo Banco Latino). Es buscado por la policía estadounidense desde 1982 acusado de tráfico de armas. Helmeyer fue agente de la policía de seguridad (DISIP) del Ministerio del Interior y también estuvo acusado de narcotráfico. La DEA lo identificó como parte de una banda de narcotraficantes de la que formaban parte el gobernador de Caracas, Adolfo Ramírez Torres (ahora en la cárcel), Ronald Morett y Bernardo Mongiovi (de la familia siciliana de la mafia, Cuntrera Caruana).

- Un segundo miembro de la banda, Walter Alexander del Nogal Márquez, está emparentado políticamente con la familia Salvatierra (Grupo Banco Unión) y vive en el exclusivo sector de Lagunitas en Caracas. En 1990, Del Nogal fue identificado por la policía suiza como miembro y financista de una cadena de narcotraficantes que enviaba cocaína a Suiza e Italia, y que también operaba una cadena internacional de robo de automóviles, la cual se especializaba en Mercedes tipo sedán.

- Un tercer supuesto conspirador, Freddy Gamboa, es el hijo de Argenis Gamboa, antiguo presidente de la Corporación Urbanizadora Guyana y presidente de General Motors de Venezuela, de la que el Grupo Mendoza posee un 50%.

- Otros individuos arrestados son José Gregorio Hernández Villegas (35 años), ex agente de la DISIP, experto en explosivos, y José Enrique Moreno Hinojosa, empleado de Helmeyer, quien manejó el carro bomba hasta el centro comercial. Además, dos cabos de la Guardia Nacional y un sargento de la Marina han sido detenidos por proveer los explosivos. Aún se busca (en el momento de escribir esto) al sargento en retiro de la Marina Alberto Felice Cabrice, un gran experto en explosivos, acusado de fabricar las bombas con C 04 y dinamita. También está desaparecido Mario Rodolfo Patti (41 años), vendedor de arte, quien supuestamente tenía conocimiento de la conspiración, y trató de chantajear a Del Nogal. Esto le costó. la vida a Patti. Los oficiales de la PTJ dicen que Helmeyer, Del Nogal y Hernández Villegas persuadieron a Patti el 15 de septiembre para que los acompañara a un viaje al oriente de Venezuela en el avión privado de Helmeyer. Durante el vuelo, le dispararon a Patti en la frente y arrojaron su cadáver a las aguas infestadas de tiburones que rodean la Isla de Aves, cerca a la costa de Venezuela. Según se informa, Hernández Villegas ha señalado a Helmeyer como el asesino.

- Según Jordán Petit, Helmeyer ya admitió responsabilidad parcial por las bombas y ha ofrecido nuevas pistas que la policía está siguiendo. Fue Helmeyer quien dio a la PTJ información que la condujo a Thor Halvorssen (50 años), ex presidente de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (CANTV) en 1978 79, durante la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez. Durante el segundo período de Pérez, Halvorssen fue nombrado comisionado presidencial para la droga, cargo que lo aproximó a Annabel Grimm, quien era agente jefe de la DEA en Venezuela. Sin embargo, Grimm se metió en problemas al manejar entregas controladas de droga, y Halvorssen es ahora persona no grata para el nuevo equipo de la DEA que reemplazó a Grimm y a varios agentes.

- Jordán Petit afirmó que los individuos mencionados están firmemente detenidos en relación con la conspiración de las bombas. Los siguientes individuos han sido detenidos preventivamente , agregó, y serán dejados en libertad si la investigación confirma que no estaban involucrados.

- José Mancera, identificado como asesor financiero de Alvaro Campins, presidente de una empresa llamada Asfatrol. Según se dice, Campins, quien fue detenido por una noche y luego dejado en libertad, es pariente del ex presidente Luis Herrera Campins, de Copei. Hace unos dos años, Corpoven, subsidiaria de PDVSA, suspendió las ventas de los productos de Asfatrol cuando se comprobó que la empresa estaba comprometida en una operación ilegal, la cual se aprovechaba de las diferencias entre los precios internos del petróleo y los internacionales.

- El corredor de bolsa Ibrahim José Velutini Sosa, director de una firma de corredores de bolsa llamada Servin y miembro de dos de las familias más prominentes de Caracas. Fuentes financieras afirman que Velutini Sosa está relacionado además con el Grupo Mendoza. Me parece muy difícil creer que él pueda estar involucrado en esto , dijo Alex Dalmady, presidente de Investanálisis, el más importante boletín sobre mercados capitales de Venezuela. Esta gente habría necesitado de un corredor para ejecutar las órdenes de compra y venta y quizás utilizaron los servicios de Serfin. Estoy seguro de que será dejado en libertad .

- Oliver Alas Torres y Andrés Manuel Rodríguez Ghersy de Servicios CCCT, Danilo Díaz Granado y el importador de vehículos julio Rena, a quien la PTJ ha vinculado directamente con el carro bomba.

Según Jordán Petit, los autores de las bombas buscaban desestabilizar y manipular los mercados financieros de Venezuela en beneficio personal. Aunque la posibilidad de que hubiera habido una conspiración política para desestabilizar al país y forzar un golpe no ha sido completamente descartada, el jefe de la PTJ declaró que hasta ahora la investigación indica que los motivos fueron puramente económicos. Sin embargo, algunos observadores que perciben los posibles contornos de una conspiración mayor piensan que el objetivo primordial fue desestabilizar el mercado secundario de la deuda de Venezuela en Nueva York. Si bien es cierto que los precios de la bolsa en Venezuela bajaron rápidamente durante julio y agosto, según manifestó un analista financiero no hay suficiente volumen en los mercados de acciones en Venezuela como para que, por razones financieras, valiera la pena colocar una bomba. Las acciones y bonos internos son un mercado muy pequeño, y durante el tiempo que estuvo desestabilizado el mercado de la bolsa, lo que no duró más de unas pocas semanas, no se hubiera podido ganar ni siquiera un millón de dólares. Entonces si esa fue una conspiración y fue manejada inteligentemente, tenía que haber apuntado al mercado secundario de la deuda de Venezuela, el cual es bastante líquido y mueve decenas de millones de dólares al día .

La información parece confirmar esta teoría. Según J. P. Morgan Securities Inc., de Nueva York, durante julio y agosto los precios de oferta por la deuda venezolana descendieron considerablemente (ver gráfico). Mientras duró la baja, afirmó un banquero estadounidense, se compraron desde Venezuela grandes cantidades de bonos de la deuda: Los cuadros no muestran lo violentas que fueron las fluctuaciones de los precios en un solo día. Cuando explotó el carro bomba, los niveles en los precios de los bonos bajaron cuatro puntos en una hora y luego subieron cerca de tres puntos, de manera que quien tuviera información anticipada de lo que iba a ocurrir pudo haberse ganado US$ 50 millones en dos horas comprando en baja y vendiendo antes del cierre del mercado esa misma tarde. Averiguar quién compró qué a quién sería difícil, pero es posible hacerlo. Sin embargo, cuando se llegue al final de las pistas puede que no se halle una conspiración. Es posible que astutos inversionistas venezolanos hubieran actuado rápidamente ese día. Pero aun así, las coincidencias son bastante sugestivas .

Si la campaña de arrojar bombas apunta sólo al mercado interno de valores, comenta un analista de la bolsa que lamentaba el humor negro que se hizo realidad, fue una gente increíblemente estúpida. Después de la bomba en Fedecámaras el 31 de julio el mercado ya no se volvió a mover tanto . Sin embargo, la estrategia dio utilidades a otros inversionistas: Yo compré cuando cayó el mercado después de las bombas, así que probablemente obtuve algunas ganancias como resultado de su idiotez . ¿Y qué decir del futuro? Ahora que está claro que no fue una conspiración política, creo que la bolsa prosperará de nuevo. Pienso invertir .

Thor Halvorssen, identificado por fuentes policíacas como uno de los cerebros y financista de la conspiración, se describe a sí mismo como un asesor de valores bancarios. Halvorssen estuvo involucrado en una dura batalla de tres años por el control del Banco de Venezuela, en la cual un pequeño grupo de accionistas del Banco de Venezuela, todos ellos miembros del Country Club de la élite, se unieron con el Banco Provincial, el Grupo Polar y Finalven (Arturo Sosa) en oposición al grupo formado por el Banco Consolidado (José Alvarez Stelling), el Grupo Progreso Latinoamericano de Orlando Castro y el Grupo del Banco Unión.

Halvorssen trabajó para el Banco de Venezuela en la tarea de oponerse al intento de adquisición hecho por Castro y Alvarez Stelling. Más precisamente, trabajó estrechamente con el ex presidente del banco, Carlos Bernárdez Lossada (ahora en Harvard en año sabático); con el accionista del banco y ex miembro de la junta directiva, Juan Bernardo Uguete; y con el ex jefe de seguridad interna del banco, José Antonio Olavarría, un general en retiro cuyo último cargo activo fue el de comandante del ejército. Halvorssen dice que le pagaron más de US$ 2 millones en 1990 91 para que investigara si algunas de las sucursales del Banco de Venezuela estaban involucradas en el lavado de dólares. Henry López Sisco, el ex agente de la DISIP que está ahora en la cárcel y quien ordenó que se enviaran cartas bombas a varios magistrados de la Corte Suprema de Justicia, ayudó a Halvorssen a realizar la investigación.

Pero en realidad Halvorssen fue contratado principalmente para detener a Castro a toda costa. Uno de los miembros de la junta directiva que votó para contratar a Halvorssen después de que Castro lanzara su campaña de lucha por la adquisición en febrero de 1990, le dijo a este reportero que el trabajo de Halvorssen consistía en bloquear a Castro destapando lodo que desacreditara a Castro y debilitara su ataque . La junta directiva, agregó la fuente, está integrada por gente de sangre azul y de las élites adineradas, quienes opinaban que Castro nunca debería pertenecer a su exclusivo grupo. El trabajo de Halvorssen resultó en un cúmulo de pruebas documentadas que supuestamente mostraban que Castro estaba involucrado en lavado de dinero y otras irregularidades financieras. Se entregó este material a algunos miembros del Congreso, protegidos de persecución judicial por su inmunidad parlamentaria, y se inició una campaña pública en los medios noticiosos para desacreditar a Castro arruinando su reputación.
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