| 9/23/2016 12:01:00 AM

Dejamos a los científicos “en la parte de atrás de los periódicos”: Oppenheimer

El escritor argentino Andrés Oppenheimer manifestó que en las sociedades latinoamericanas veneramos a los futbolistas y los cantantes pero lamentablemente a los ingenieros, científicos y técnicos los ponemos “en las páginas de atrás de los periódicos”.

En una conversación con Dinero el autor del libro ‘Crear o morir’ dijo a manera de ejemplo que nuestros países deben dejar de producir “únicamente poetas”, ya que el modelo económico actual  requiere de otros perfiles profesionales.

En este sentido citó un reciente estudio de la universidad de Oxford que afirma que el 47% de los empleos corren el riesgo de desaparecer en los próximos 20 años por la revolución que se viene en la robótica e inteligencia artificial (dos áreas relacionadas con ciencia).

Para ilustrarlo, comentó que empresas de periodismo como la Associated Press (AP) ya están usando robots para hacer el trabajo de los periodistas, al redactar noticias deportivas y económicas.

“Tenemos que ser países que produzcamos poetas, músicos, cantantes y futbolistas, pero también ingenieros, científicos y técnicos”, subrayó el autor nacido en Buenos Aires.

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Oppenheimer fue más allá al afirmar que es necesario que las naciones latinoamericanas creen una verdadera cultura de la innovación, en la cual se “venere” a los científicos tanto como a las estrellas de fútbol. 

El experto manifestó que los jóvenes de la región están “encandilados” con los filósofos y poetas, pero no muestran el mismo interés en áreas coyunturales como las ciencias.

En este punto citó el caso de la “principal universidad de Argentina”, en donde “había 3 veces más estudiantes de psicología que de ingeniera”, según lo relata en su obra: ¡Basta de historias!

El argentino aseguró que esta situación es preocupante pues si no hay ingenieros o científicos, no habrá personas encargadas de desarrollar patentes tecnológicas y por lo tanto no podrán despegar los países.

A este punto también se suma la inversión que realicen los gobiernos en Investigación y Desarrollo (I+D), ya que aún los recursos destinados siguen siendo cortos frente al de los grandes referentes.

De hecho, aseguró que el promedio destinado a ese segmento en América Latina es del orden del 0,4% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en naciones que lograron superar la pobreza y alcanzar el desarrollo como Corea del Sur ese indicador supera el 4%.

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Ese gigante asiático además, según cifras del Banco Mundial, vendió US$130.460 millones en productos de alta tecnología en 2013, mientras que Colombia logró US$735 millones en el mismo período.

Andrés Oppenheimer crítica el hecho de que los presidentes “quieren invertir en aquello que sale en la foto”, es decir, obras públicas que se pueden exhibir como puentes, hospitales o escuelas.

Pero no se atreven a impulsar programas de largo alcance que impacten directamente al sector educativo porque los resultados pueden tardar hasta un lapso de 20 años.

En medio de este complejo escenario, Oppenheimer hizo un llamado a la academia, empresarios, medios de comunicación y ciudadanía en general para que “generen presión social” para que los Gobiernos despierten y desarrollen políticas sólidas de innovación.

Oppenheimer asegura que “la educación y la innovación son temas demasiado importantes como para ser dejados únicamente a los políticos”, por ello “los académicos y empresarios tienen que juntarse para hacer programas concretos”.

“Soy muy escéptico sobre los cambios que puedan hacer los Gobiernos, por más buenos que sean. Los políticos de derecha o izquierda piensan en planes electorales y estos temas (ciencia, tecnología e innovación) presentan resultados a largo plazo”, argumenta.

Y agrega que en muchos de nuestros países los empresarios tienen una fundación, sin embargo, varias de ellas no pasan de ser simples “monumentos a su ego o al de sus mujeres” porque no logran tener un impacto nacional.

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El escritor citó iniciativas destacadas como la organización ‘Todos por la Educación’, un movimiento empresarial que se fundó en Brasil con el propósito de realizar un plan de innovación para las próximas dos décadas con indicadores medibles en el tiempo.

Gracias a las campañas de sensibilización de este grupo, conformado por expertos en distintas áreas, la educación y la innovación pasaron de ser la prioridad número 13 a la dos por detrás de la seguridad en Brasil, concluyó Oppenheimer durante una reciente visita a la ciudad de Cartagena en el marco del Congreso Internacional Andicom.

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