| 6/19/2015 5:00:00 AM

Europa se resiste a Grecia: ¿contagio político o económico?

La realidad es que la deuda griega es impagable, por lo mismo el país subsiste por la respiración artificial que supone su rescate. Sin embargo, políticamente es inviable concederle a Grecia sus pretensiones pues se pueden poner en peligro las reformas del resto de la periferia europea.

El movimiento político durante este año en Grecia lo dice casi todo. La posición política de la izquierda ganó las elecciones generales acudiendo al desgaste de la crisis, a las fuertes críticas sobre la política de austeridad y en contra de los recortes sociales.

Aunque en muchas dimensiones, la profundidad de la crisis en Grecia es un caso extremo, las condiciones políticas en España no dejan de generar recelo tanto de inversionistas locales como extranjeros. Sobre todo porque después de las elecciones realizadas en la madre patria a finales de mayo a nivel regional, se confirma cierta fragmentación del mapa político y el ascenso del partido Podemos.

Un ejemplo registrado por el diario Expansión señala que a los siguientes días del resultado, la bolsa de valores en España perdió en valor cerca de 11.700 millones de euros. En especial, la caída afectó a sectores más regulados y que tienen una mayor dependencia por la orientación de las políticas, como las constructoras, los bancos y las empresas de servicios públicos.

Otro caso, relacionado con el primero, son los efectos sobre los fondos de inversión inmobiliarios del país ibérico. En especial, por temor a los nuevos impuestos que podrían eventualmente cobrarse a las viviendas vacías, muchas de las cuales la banca ofrece a fondos e inversionistas que ven los precios de entrada como atractivos pero que saben que pueden tener un tiempo sin inquilinos.

Es por lo mismo que a juicio de voces expertas, en la negociación de Grecia se están jugando muchas más cosas que la salvación o el incumplimiento de Grecia. Las repercusiones políticas de las negociaciones pueden resultar más grandes que las mismas repercusiones económicas.

No en vano las últimas declaraciones han sido especialmente contradictorias. Primero había alto optimismo de las autoridades griegas en alcanzar un acuerdo, para después señalar su malestar, descontento y altisonante reacción contra el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea. Sus señalamientos decían que no había acuerdo por razones de conveniencia política.

Los partidos políticos de izquierda en Europa y varios grupos sociales están expectantes sobre el resultado de las negociaciones, en la medida que pueden determinar si se hicieron grandes concesiones a la izquierda que gobierna Grecia.

Las negociaciones han resultado ser un pulso económico con profundas implicaciones políticas.

Grecia no midió que su necesidad por renegociar las condiciones económicas del rescate, podría resultar en un punto de honor político de los gobiernos en el resto de Europa. Ceder significa políticamente fortalecer las posiciones más extremas anti-austeridad e ir en contra del prevaleciente orden económico.

Reconocidos inversionistas y banqueros como Warren Buffet, Larry Flink, Jamie Dimon, por señalar algunos, consideran que el contagio político al hacerle concesiones a Grecia puede resultar peor que el contagio económico de su impago. En un presunto impago habría algún repunte del riesgo y un entorno de deterioro en la confianza de los inversionistas a nivel global, generando desvalorizaciones de los activos más riesgosos, pero ello podría ser un mal menor frente a un fortalecimiento de los partidos de izquierda que en defensa del ciudadano propenden con cierta simpatía en favor de la actitud desafiante de Grecia.

Allí deambulan las dudas sobre qué significa el auge de Podemos de España. Al fin de cuentas España es casi 5 veces el tamaño de la economía griega y con ello están en juego muchos más grandes y sensiblemente más dolorosos potenciales costos económicos que un impago en Grecia.
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