| 10/10/2013 10:40:00 AM

Un problema sanitario en Latinoamérica

Sólo el 10 por ciento de las aguas residuales de las ciudades en Latinoamérica son convenientemente tratadas, un problema sanitario que requiere una inversión de 33.000 millones de dólares anuales para ser resuelto.

"Es relativamente alto el porcentaje (80 por ciento) de las casas que tienen drenaje, pero muchas veces estos terminan en un lago o río, sin tratamiento, o simplemente detrás de la casa, sólo se quiere sacar del inmueble", relató a Efe en Budapest Blanca Jiménez Cisneros, directora de la División de Ciencias del Agua de la UNESCO.

La experta mexicana, que participa en la Cumbre del Agua que se celebra hasta el viernes en la capital húngara, recordó que esta situación es especialmente grave si se tiene en cuenta que el 80 por ciento de la población de la región vive en las ciudades.

"El principal reto que tenemos ahora es el problema del saneamiento", afirmó Jiménez Cisneros.

Según la alta funcionaria internacional, este problema no existe por la falta de tecnología, sino de recursos.

Jiménez Cisneros calculó que habría que invertir unos 33.000 millones de dólares al año en toda la región para crear y mantener una red de alcantarillado y tratamiento de las aguas sucias.

El elevado número de personas en el mundo que no cuentan con los mínimos sistemas de evacuación y tratamiento de aguas residuales ha sido destacado durante esta cumbre como un de los problemas más serios en lo que respecta al suministro de agua.

El propio secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, aseguró anteayer en este foro que "es una vergüenza que hasta el día de hoy haya casi mil millones de personas en el mundo que no cuenten con un sistema sanitario adecuado".

En este sentido, Jiménez Cisneros añadió que sólo el "cambio de una letrina mal gestionada por un baño (retrete) reduce en hasta un 60 por ciento el número de casos de diarrea".

Según estima la ONU, esta enfermedad es la segunda causa de muerte en el planeta en niños de menos de 5 años.

UNICEF, por su parte, calcula que el 90 por ciento de las muertes causadas por la diarrea se deben a la ingestión de agua no potable y la falta de saneamiento adecuado.

Los 1.500 participantes de la Cumbre del Agua discutirán hasta el viernes sobre cómo garantizar el acceso universal al agua potable, ya que se calcula que en 2030 el 40 por ciento de la humanidad sufrirá escasez del líquido elemento.

Se espera que el viernes el foro apruebe una serie de recomendaciones bajo el nombre de Declaración de Budapest.

EFE / D.com
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