| 12/11/2008 12:00:00 AM

América Latina en pleno riesgo

La crisis internacional estancaría la creación de fuentes de trabajo en la región en los próximos meses. A.L corre el riesgo de perder lo ganado contra la pobreza.

En los últimos seis años, la combinación de crecimiento económico y mejora del mercado laboral sacó a casi 40 millones de personas de la pobreza. Además, los ingresos laborales de los trabajadores urbanos subieron y se incrementó el gasto social, lo que contribuyó a una disminución de la desigualdad entre los grupos más ricos y pobres. Pero la actual crisis financiera internacional y el alza en los precios de los alimentos ponen en peligro estos logros.

Desde 2002 las tasas de desocupación han bajado progresivamente en la gran mayoría de las áreas urbanas de los países de América Latina, aunque el desempleo sigue siendo elevado y hacia 2006 superaba en 2,4 puntos porcentuales el nivel de 1990.

Además, se espera que, como consecuencia de la crisis internacional, el empleo se estanque durante 2009 y que las remuneraciones reales se mantengan sin variaciones, o disminuyan levemente. El desempleo podría aumentar, lo que afectaría especialmente a los sectores más pobres de la población. La tendencia prevaleciente ya muestra mayor concentración del desempleo en los trabajadores de menores ingresos.

Así lo señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su informe Panorama social de América Latina 2008. Según el documento, las previsiones indican un deterioro del ingreso de los hogares que se concentraría en los trabajadores por cuenta propia y los asalariados informales, cuyos empleos son más sensibles al ciclo económico.

Desde una perspectiva de género, la brecha de la tasa de ocupación entre mujeres de bajos y altos quintiles (más elevada que para los hombres) refleja obstáculos que pueden agravarse en una situación de crisis. La crisis económica podría afectar actividades con alta participación laboral de las mujeres, como el comercio formal, servicios financieros, industria manufacturera, especialmente manufactura textil y maquila en general, turismo, restaurantes y empleo doméstico.

La menor disponibilidad de recursos fiscales puede afectar negativamente al gasto social y esto puede implicar una presión adicional para el cuidado del hogar.

Frente a estos efectos negativos de la crisis, la CEPAL recalca que -tal como lo plantea la nueva Meta del Milenio- lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente en los países de América Latina es clave para reducir la pobreza y la desigualdad del ingreso, ya que el mercado de trabajo representa el eslabón principal entre el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. En ese sentido, recomienda esforzarse en mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo.

Además, se debe reforzar la asistencia social a grupos vulnerables a la crisis, a través de canastas alimentarias, pensiones emergenciales, programas de empleo y otras iniciativas similares.

Para enfrentar los problemas de desempleo y disminución del ingreso, la CEPAL reafirma la necesidad de programas especiales de inversión pública en infraestructura, ampliar los seguros de desempleo y fortalecer el financiamiento, cobertura y institucionalidad de los programas de transferencias condicionadas.

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