| 8/10/2012 12:00:00 PM

Alemania ya la empieza a ver gris

A tres años de la crisis de deuda en la zona euro, la poderosa economía alemana se ha estancado y algunos temen que pueda caer en recesión en la segunda mitad de este año.

La semana pasada, la mayor economía de Europa fue golpeada por una serie de divulgaciones de datos cada vez más pesimistas que mostraron declives en órdenes de manufacturas, producción industrial, importaciones y exportaciones.

En una advertencia inusualmente dura el viernes, el Ministerio de Economía dijo que esas cifras y una fuerte caída en la confianza empresarial en los últimos meses apuntan a "riesgos significativos" para el panorama de Alemania.

El próximo martes, datos del Producto Interno Bruto (PIB) para el segundo trimestre mostrarían un modesto crecimiento de cerca de un 0,2 por ciento. Pero el peligro de recesión en la segunda mitad del año aumenta, según importantes economistas, en momentos en que el bloque monetario único europeo necesita desesperadamente del crecimiento de su potencia económica.

La desaceleración conlleva riesgos para la canciller alemana, Angela Merkel -quien buscará un tercer mandato en las elecciones del próximo año-, y podría influir en la opinión pública sobre su estrategia para combatir la crisis, especialmente si se acelera una incipiente alza del desempleo. "La economía alemana está perdiendo impulso -no hay duda de eso- y en el tercer trimestre la economía se va a contraer en comparación al segundo trimestre", dijo Joerg Kraemer, economista jefe de Commerzbank. "Las cosas irán cuesta abajo desde aquí. La economía alemana no está tan mal como el resto de la zona euro, pero no se puede desconectar, especialmente en la medida en que el crecimiento en China se ha desacelerado y sigue haciéndolo", agregó.

Alemania es conocida por su crecimiento impulsado por las exportaciones, pero la crisis europea ha golpeado a su mayor mercado. Cerca de un 40 por ciento de las exportaciones germanas son enviadas a sus socios en el bloque monetario y un 60 por ciento a los de la Unión Europea en general.

China, uno de los mercados de más rápido crecimiento de Alemania y que representa alrededor de un 7 por ciento de las exportaciones totales, también se está desacelerando.

Decepción interna
La esperanza al aproximarse el 2012 era que el consumo privado compensara el declive ampliamente esperado en exportaciones de Alemania. Se esperaba que bajas tasas de interés, un mercado laboral robusto -el desempleo en Alemania fue de un 6,8 por ciento en julio- y fuertes alzas de los salarios tanto en el sector público como en la industria manufacturera alimentaran la demanda interna.

Pero datos recientes han sido decepcionantes y las ventas minoristas han retrocedido.

El mes pasado, el presidente ejecutivo de la alemana Metro, el cuarto mayor minorista del mundo, dijo que las condiciones para los minoristas estaban empeorando, con preocupaciones sobre la crisis de deuda opacando otros factores que podrían alentar a los alemanes a gastar.

Peter Bofinger, uno de los cinco "hombres sabios" que asesoran al Gobierno alemán sobre la economía, dijo que recientes datos de producción industrial sugieren que el país está al borde de una recesión técnica. "No es el caso que Alemania pueda contrarrestar la situación económica internacional más débil con su propio dinamismo", dijo Bofinger a Reuters.

Un sondeo para la emisora pública ARD más temprano este mes mostró que un 63 por ciento de los alemanes cree que la economía está en buena forma. La principal razón para eso es el robusto mercado laboral. Cifras publicadas el viernes mostraron que el desempleo juvenil en Alemania fue de sólo un 7,9 por ciento en junio, que se compara al promedio europeo de un 22,6 por ciento. Aún así, están surgiendo señales de que una caída casi ininterrumpida del desempleo de seis años podría estar llegando a su fin.

El desempleo ajustado por estacionalidad ha aumentado, aunque modestamente, en los últimos cuatro meses. Y grandes compañías alemanas, desde Deutsche Bank hasta la firma de energía RWE y al distribuidor de acero Kloeckner están presionando con miles de recortes de empleos.

El mismo sondeo en el que casi dos de cada tres alemanes dijeron que estaban felices con el clima económico actual también mostró una fuerte alza, a un 56 por ciento, en el número de entrevistados que cree que la economía se deteriorará el próximo año.

Ese total está ahora en su mayor nivel desde comienzos del 2009, poco después de que la bancarrota de Lehman Brothers provocó la crisis financiera global que sumió a Alemania en su más profunda recesión en la era de la posguerra.

El sondeo de ARD mostró que un 84 por ciento de los alemanes cree que lo peor de la crisis de deuda está aún por venir.       


Reuters                                                        

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