| 9/25/2008 12:00:00 AM

Advierten de "recesión larga y dolorosa"

El presidente Bush advirtió a los legisladores renuentes a aprobar un plan de rescate financiero que el no actuar generaría la pérdida de ahorros y empleos, el cierre de empresas y una "recesión larga y dolorosa".

Habló justo después de haber invitado al demócrata Barack Obama y al republicano John McCain _uno de los cuales heredará el desbarajuste económico en cuatro meses_, así como a líderes del Congreso a una reunión extraordinaria en la Casa Blanca el jueves para llegar a una solución negociada.

"Si el Congreso no actúa de inmediato, los estadounidenses podrían caer en un pánico financiero y se desarrollaría un escenario angustioso", afirmó Bush en un mensaje por televisión a la hora de mayor audiencia desde la Sala Este de la Casa Blanca, con el que espera ayudar a salvar su paquete de rescate.

Bush respaldó explícitamente varios de los cambios que en los últimos días han sido exigidos desde diversos frentes. Sin embargo, advirtió que no aceptará regulaciones que él determine obstaculicen el crecimiento económico.

"Debe ser puesto en práctica lo más pronto posible", dijo el presidente.

La semana pasada el gobierno le solicitó al Congreso que apruebe el paquete financiero antes de suspender sus actividades, pero está enfrentando un profundo escepticismo, especialmente de conservadores del propio Partido Republicano del presidente que se están sublevando ante el alto costo y la intervención sin precedente en el sector privado.

Aunque existe una aceptación general de que se debe hacer algo para enfrentar los crecientes problemas económicos, el momento para implementar el paquete e incluso su tamaño siguen estando en duda y el gobierno se ha visto obligado a aceptar cambios casi a diario.

En busca de explicar su posición ante los conservadores, Bush acentuó que él se muestra renuente a poner dinero de los contribuyentes para ayudar a empresas que han tomado malas decisiones, y que el rescate no busca salvar compañías en lo individual.

El mandatario trató de responder a algunas de las principales quejas de los demócratas, prometiendo que los directores ejecutivos de las compañías en bancarrota no serían recompensados.

"Con la situación empeorando a diario, enfrenté una disyuntiva: intervenir con una acción drástica de gobierno o permanecer al margen y permitir que las acciones irresponsables de algunos socaven la seguridad financiera de todos", dijo Bush.

 

 

AP

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