| 12/30/2011 9:10:00 AM

2011: el adiós de líderes veteranos

En el mundo árabe, en África subsahariana, en Europa y en Asia hubo líderes que en 2011, después de muchos años, dejaron por diferentes razones sus puestos de mando. Entre ellos se encuentran Berlusconi, Gadafi, Mubarak, Ben Ali, Laurent Gbagbo y Kim Jong-il.

Sus caminos hasta lo más alto y su posterior descenso fueron disímiles, pero todos -sin excepción- mostraron sus intenciones de permanecer por largo tiempo en el poder.

Repase con BBC Mundo las historias de seis mandatarios cuya carrera política se vio truncada este año.

Zine El Abidine Ben Ali

Una ola de protestas sin precedentes le puso fin, en enero de 2011, a los 23 años en que Zine El Abidine Ben Ali estuvo al frente de Túnez.

Las manifestaciones comenzaron en los últimos días de 2010 en el centro del país después de que un joven vendedor de frutas -Mohamed Bouazizi- se inmoló como señal de inconformismo.

El descontento se esparció rápidamente a través de las redes sociales. Ben Ali inicialmente calificó las protestas de "extremistas", pero el 13 de enero cambió de estrategia, expresó sus condolencias por las muertes de varios manifestantes y prometió poner en marcha reformas y no presentarse a las elecciones de 2014.

Pero su oferta de hacer concesiones no calmó las protestas y el 14 de enero, después de que una multitud chocó con las fuerzas de seguridad, Ben Ali escapó del país.

Seis meses después de dejar el poder, él y su esposa fueron encontrados culpables in absentia por una corte tunecina de malversación de fondos públicos y sentenciados a 35 años de prisión.

Ben Ali, que nació en 1936, se convirtió en primer ministro en 1987, poco antes de destituir al primer líder tunecino desde la independencia, el presidente Habib Bourguiba, en un golpe de Estado sin derramamiento de sangre.

Hosni Mubarak

En sus casi 30 años como presidente de Egipto, Hosni Mubarak, sobrevivió al menos a seis intentos de asesinato.

Parecía imbatible, pero en los primeros meses de 2011, una serie de protestas generalizadas -como las de Túnez- sepultaron todas sus esperanzas de perpetuarse en el poder.

El 1 de febrero, en un discurso por televisión y en medio de protestas masivas en Cairo y otras ciudades, Mubarak anunció que no tenía intenciones de presentarse a una reelección en septiembre.

No cesaron los intentos para que dejara su cargo y el 10 de febrero apareció de nuevo en televisión. Esta vez informó que entregaría los poderes a su vicepresidente, pero que continuaría como presidente.

Fue en vano: el vicepresidente Omar Suleiman dijo al día siguiente en un lacónico comunicado que Mubarak dejaba su cargo y que el Consejo Supremo Militar tomaría las riendas del país.

A finales de mayo, funcionarios judiciales anunciaron que Mubarak, al igual que sus dos hijos -Alaa y Gamal-, debían ir a juicio por las muertes de manifestantes antigubernamentales.

Fueron acusados del asesinato premeditado de algunos de los manifestantes que participaron en las protestas que comenzaron el 25 de enero.

Muamar Gadafi

Hasta que fue derrocado, Muamar Gadafi ostentaba el récord de ser el líder que más tiempo había estado en el poder tanto en el continente africano como en el mundo árabe.

Gadafi, que murió a los 69 años, se convirtió en gobernante de facto tras un golpe de Estado incruento, cuando tenía 27 años.

Desde entonces se caracterizó por su particular y excéntrico estilo, por no dejar espacio a la oposición y por sus decisiones controversiales, que dificultaron en más de una ocasión su relación con Occidente.

En 2011, como otros líderes de la región, se vio bajo presión de miles de manifestantes en las calles. Fueron sus propios connacionales, ayudados por un esfuerzo militar de Occidente, los que llevaron a Gadafi a dar un paso al costado.

Las fuerzas de seguridad combatieron con manifestantes antigubernamentales y hubo informes que aseguraban que aviones de las fuerzas aéreas libias estaban bombardeando áreas de la oposición.

Esto llevó al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a autorizar el uso de fuerza y países miembros de la OTAN inmediatamente comenzaron los bombardeos.

Gradualmente, con ayuda de la OTAN, las fuerzas de la oposición avanzaron por el país, tomaron en agosto la capital, Trípoli, y establecieron un gobierno de transición.

Tras varias semanas en las que permaneció escondido, Gadafi fue capturado el 20 de octubre en su ciudad natal de Sirte y murió poco después en medio de versiones encontradas sobre cómo exactamente fueron sus últimos momentos.

Laurent Gbagbo

Laurent Gbagbo es un académico que desde hace un tiempo es visto como otro líder africano que estuvo dispuesto a sumir a su país, Costa de Marfil, en el caos por no aceptar unos resultados electorales en su contra.

Después de 20 años en la oposición, Gbagbo llegó al poder en 2000, cuando los intentos del entonces líder militar Robert Guei para amañar las elecciones fueron suprimidos por protestas en las calles de la principal ciudad, Abiyán.

En abril de 2011, el propio Gbagbo fue obligado a dejar su puesto, cuando fue capturado y puesto bajo órdenes de simpatizantes de su rival, Alassane Ouattara, considerado internacionalmente el ganador de unas elecciones a finales de 2010.

Gbagbo, de 66 años, fue luego transferido a la Corte Penal Internacional, en La Haya, donde es acusado de crímenes contra la humanidad.

Las acusaciones se refieren a la violencia que llegó tras las elecciones de 2010.

En medio de las tensiones, la comisión electoral confirmó que el ganador de los comicios era Ouattara, pero el Consejo Constitucional dijo que el ganador era Gbagbo.

Estados Unidos, las Naciones Unidas y la Unión Europea señalaron a Ouattara como ganador y entonces ambos candidatos fueron investidos presidentes.

Lo que siguió fue un callejón sin salida: Gbagbo permaneció en el palacio presidencial y Ouattara y su equipo, en un hotel de Abiyán.

Alrededor de Costa de Marfil hubo combates entre las fuerzas rivales y a finales de marzo, las tropas de Ouattara ingresaron a Abiyán.

A medida que la batalla final se acercaba a la residencia presidencial, helicópteros de Naciones Unidas y Francia atacaron tiendas de munición en la ciudad y Gbagbo y su familia se refugiaron en un búnker hasta que fueron capturados.

Silvio Berlusconi

Las circunstancias que rodearon la dimisión del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, difieren claramente de los motivos por los que salieron varios gobernantes del norte de África. Pero un aspecto tienen en común: tanto Berlusconi como sus homólogos africanos llevaban mucho tiempo en el poder.

Después de 17 años como la figura dominante de la vida política italiana, el multimillonario Berlusconi dio un paso al costado a raíz de la crisis económica que afecta a Italia y que, incluso, puso a temblar al euro.

El sábado 12 de noviembre, en un hecho que se anticipaba desde hacía varios días, Berlusconi anunció su renuncia tras una reunión con el presidente, Giorgio Napolitano. Fue una noticia que se celebró en las calles.

Il Cavaliere había dicho a mediados de esa misma semana que daría un paso al costado si el Parlamento adoptaba las medidas de austeridad propuestas por la Unión Europea para solucionar la crisis financiera, y esto finalmente ocurrió ese sábado.

Berlusconi, que según Forbes tiene una fortuna neta estimada de US$9.000 millones, estuvo en el poder 10 de los últimos 17 años, tuvo tres victorias electorales (1994, 2001 y 2008) y dos derrotas (1996 y 2006).

Su lugar como primer ministro lo tomó el excomisario europeo Mario Monti, considerado el polo opuesto de su antecesor: mientras Berlusconi es pintoresco, polémico y ha caído en desgracia, Monti es un economista respetado y bien conectado con los altos rangos de la Unión Europea.

Kim Jong - Il

El líder de Corea del Norte, uno de los países más herméticos del mundo, fue el último "veterano" en caer en 2011.

Un emotivo mensaje, leído en televisión nacional por una mujer vestida completamente de negro confirmó que Kim murió el 17 de diciembre, según la versión oficial, mientras viajaba en tren.

La noticia desató una ola de llanto colectiva entre los ciudadanos norcoreanos, aunque algunos se preguntaron si fueron sentimientos auténticos.

Kim, de 69 años, estuvo al frente de Corea del Norte desde 1994, cuando asumió el poder tras la muerte de su padre, Kim Il-sung.

Eso lo convirtió en el único líder comunista del mundo que había heredado su poder.

Esa tendencia hereditaria continúa, pues mientras en su país natal seguían los homenajes por su muerte, se confirmaba que el liderazgo a partir de ahora recaerá en su tercer hijo, Kim Jong-un.

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