| 7/10/2009 12:00:00 AM

Es tiempo de cambiar

Poder afrontar los desafíos sociales y ambientales del futuro solo es posible con un cambio radical en la mentalidad empresarial. Toda una revolución por la sostenibilidad.

En cierta ocasión, el exitoso empresario Ray Anderson le comentó a la revista Fortune que algún día las personas como él deberían ir a prisión. Años más tarde, en el polémico documental The Corporation (2003), Anderson explicó realmente lo que quiso decir: "bien, si robar es un delito, algún día robarle el futuro a nuestros hijos también lo será". Desde su graduación como ingeniero industrial de Georgia Tech en 1956, Ray Anderson se destacó por su espíritu emprendedor. En 1973 fundó Interface, la que es hoy la principal compañía productora de tapetes en Estados Unidos. Pero en 1994 un libro cambió su vida. Desde su publicación, La ecología del comercio, del autor Paul Hawken, es considerada una Biblia en el campo de la sostenibilidad. Según Hawken, las empresas son las principales responsables por el deterioro de la biosfera en el mundo. Pero, así mismo, Hawken argumenta que "las empresas son la únicas instituciones con la influencia y el poder de persuasión necesarios para sacar a la humanidad de este desastre". Cuando hacía parte de una industria intensiva en materias primas provenientes del petróleo, luego de leer este libro, Anderson se sintió como un "ladrón". Decidió retar a toda su compañía a convertirse en un ejemplo para el mundo. Pues bien, en tan solo 12 años, Interface logró reducir un 82% sus emisiones de gases, al tiempo que dobló sus ventas y rentabilidad. Actualmente, este empresario es destacado entre los principales líderes verdes a escala global.

La historia de Anderson muestra cómo, aun a un ejecutivo con décadas de experiencia, un clic en su cerebro le puede llevar a ver la vida y los negocios de una forma distinta. Es un caso perfecto de estudio para el profesor de la Sloan School of Management de MIT, Peter Senge, reconocido como el principal exponente en el campo del aprendizaje organizacional, en parte gracias a su libro La quinta disciplina, de 1990. Pero, ¿qué tienen en común un gurú tradicional del management y los temas de sostenibilidad? El mayor desafío profesional para la nueva etapa en la vida del profesor Senge. En el camino descubrió que su principal argumento en cuanto a que en las compañías, "cuando la gente amplía su capacidad de crear el futuro que realmente desea, cultivando renovadas formas de aprender y pensar, la organización como un todo logra una visión más amplia de su destino". Senge ha sido testigo de cómo, cuando una nueva mentalidad se pone en marcha, cambios impredecibles la preceden. Fue así como concluyó que esto es precisamente lo que se requiere para enfrentar los desafíos globales de la sostenibilidad. Su último libro, The Necessary Revolution: how individuals and organizations are working together to create a sustainable word, es una invitación para emprender este camino.

Al presentar una extensa revisión de los distintos compromisos sociales y medioambientales en el mundo, Senge deja ver que es tiempo de acabar con los pañitos de agua tibia para solucionarlos. El término sostenibilidad sugiere aprender a vivir en el presente, sin acabar con el futuro de las nuevas generaciones. Y, para lograrlo, es tiempo de empezar a pensar distinto. Por ejemplo, Senge es crítico frente a la postura tradicional de que a punta "de crecimiento vamos a solucionar los problemas de pobreza". Años de desarrollo muestran lo frustrante de esta receta. Por otra parte, Senge es enfático en la amenaza del calentamiento global. En lo que se conoce como el desafío 80%-20%, estudios sugieren que para poder estabilizar el contenido de dióxido de carbono en la atmósfera se requiere reducir entre un 60% y un 80% las emisiones de gases en las próximas dos décadas. Esto requiere muchos más Ray Anderson comprometidos con dejar de robarle al futuro, y para Senge es la necesidad de una revolución tan grande como lo fue en el pasado la revolución industrial.

Esperanzas

De alguna forma, la visión de Senge, en medio de una fuerte tormenta, es la confianza en un futuro de lo que nace pequeño. En el caso de Suecia, probablemente el país más avanzado en la lucha contra el calentamiento global (tan solo el 30% de su energía depende de combustibles fósiles, cuando en 1970 era el 77%; mientras que hoy Estados Unidos lo hace en un 85%), nadie pensaría que toda esta revolución nació de un solo hombre. No un político, ni un activista, sino un empresario. El sueco Per Cardest es ejemplo vivo de que no se requiere un Ph.D. para tener una visión global de sistemas de las que tanto habla el profesor Senge. Proveniente de una familia tradicional en el negocio de los carros, Cardest tomó el riesgo de importar desde Brasil los primeros 3.000 vehículos que operaban con energías limpias. Lo que arrancó como un pequeño sueño, con el esfuerzo de montar las primeras estaciones, luego fue seguido a la fuerza por gigantes como Volvo y después por todo el país. Lo que se conoce como The Green Zone, una estación de servicio 100% amigable con el medio ambiente, ha sido un ejemplo internacional. Según Cardest, "lo único que se requiere para montar una revolución es crear un pequeño prototipo que funcione y el resto lo seguirá".

Tres son las características con las que Senge distingue a los nuevos emprendimientos por la sostenibilidad: tener la capacidad de ver el todo como un sistema, crear esquemas de colaboración entre distintas partes, y poder visualizar un futuro. En distintas partes del mundo existen semillas de esta nueva de forma de pensar. Coca Cola, en un hecho sin precedentes, firmó una alianza con la World Wide Fund for Nature, WWF, con el fin de buscar caminos para preservar el agua. En este caso, fue más grande la necesidad de conservar la fuente vital para estas dos organizaciones, que la desconfianza tradicional entre una multinacional y una ONG. Luego de una serie de escándalos con Greenpeace, la multinacional química DuPont inició un camino para reinventar una compañía con más de dos siglos de historia. Toda una transformación del mundo de los polímeros a la biotecnología y las tecnologías verdes con resultados no imaginados en el pasado. Alcoa, el líder mundial en producción de aluminio, por fuerza mayor emprendió un proyecto para mejorar la circulación del agua en su proceso, en el que tienen proyectado mejorar su nivel actual, de 52% a 75% en 2015.

Peter Senge nos hace pensar cómo transformaciones, como la revolución industrial, surgieron de forma natural. "En este caso no hubo ningún ministro, ni gobierno a cargo", argumenta el autor. Las semillas de esta nueva revolución, que requerimos con urgencia, hacen parte de gigantes como Nike, GE, Unilever, Toyota, BP, o Google, pero también de pequeños proyectos que pueden tomar un rumbo inesperado. Peter Senge se hizo la pregunta correcta cuando dijo ¿aprender para qué? ¿Cuál es el futuro que realmente deseamos como personas o como empresas? Este no puede ser distinto a no robarle un metro de tierra del mundo que tenemos a nuestros hijos.

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