| 8/10/2016 11:44:00 AM

¿El poder para qué?

La interpretación errónea y el abuso de lo que realmente significa el poder, del cual somos o responsables o víctimas en mayor o menor medida, nos lleva a reflexionar sobre qué es, para qué se ejerce y cuál debe ser su verdadera finalidad en el ámbito político y empresarial.

En los últimos años hemos visto cómo grandes empresas, directivos de alto nivel, políticos y personalidades en el ámbito nacional e internacional que ostentan poder han sucumbido ante el dinero fácil, el engaño y la corrupción.

Un caso muy sonado en el ámbito internacional es el de Martin Shkreli, ex-CEO de Turing Pharmaceuticals, quien se hizo a los derechos del medicamento daraprim, utilizado para el tratamiento del SIDA, y luego incrementó su precio en 5456% (a US$750 por pastilla). Esa era supuestamente una jugada maestra para lograr crecimiento exponencial en su compañía, pero lo cierto es que está a punto de ir a la cárcel por abuso de poder.

En el ámbito nacional hay cientos de casos como el de los políticos Samuel e Iván Moreno Rojas y el de los empresarios Nule por solo citar algunos nombres de una enorme lista de corruptos. También abundan los escándalos en compañías de diferentes sectores involucradas en el cartel de los pañales, el cartel de los cuadernos, el cartel del azúcar, con lo cual, muy a nuestro pesar, Colombia es uno de los países en donde la gente utiliza el poder de una manera desastrosa.

Esta es razón suficiente para iniciar en este espacio de Dinero un nuevo especial de 10 entregas titulado “¿El poder para qué?”, basados en el libro del investigador y profesor español Miguel Ángel Gallo, “El poder en la empresa”, con el fin de analizar a fondo el tema del poder en el ámbito político y empresarial, comenzando desde nuestras propias compañías pues todos en mayor o menor medida responsables o víctimas del abuso de poder.

Empecemos por la definición ¿Qué significa el poder? :Es la capacidad de ejercer un dominio hegemónico sobre un individuo o un grupo de personas.

En el transcurso de la definición de esta palabra hay diferentes formas de concebir el poder. Varios pensadores han tenido concepciones negativas sobre el poder. Adler “El Poder es el príncipe de los instintos”; Yépes y Aranguren: “El hombre tiene tendencia, propensión, inclinación secreta o manifiesta a dominar a otros”; Torrelló: “En una personalidad egocéntrica, su única alegría es el poder y la única pena es la pérdida del dominio”; Alvira :“El poder es una de las tres inclinaciones fundamentales de la naturaleza humana acompañados por el reconocimiento y el placer”; Churchill: “El poder es el mayor de los afrodisiacos, por él hay quienes están dispuestos a todo para atornillarse en el dominio de una sociedad”.

Bosca: “Existe una visión desconfiada y hasta negativa del poder que llega a calificarlo de algo perverso y contrario a los espíritus libres, algo agraciado con privilegios ilegítimos…contrario a la igualdad de los ciudadanos”.

Estas visiones totalmente negativas están apoyadas en todos los hechos ciertos e irrefutables de la ignorancia y mala voluntad de los seres humanos que han utilizado el poder para su beneficio personal.

Sin embargo hay otra concepción manifiesta del poder que es la positiva. Uno de los principales autores es Zubiri: “El poder procede de algo que siempre es delegado por alguien que está reconocido para hacerlo. El reconocimiento social es una condición necesaria para tener poder, por lo tanto el poder es para el logro del bien común y se realiza en la vida social y ante la verdad, la justicia y la solidaridad. Sin obediencia no hay sociedad posible, en la sociedad hay quien manda y quien obedece: no hay vida sin poder”.

Para la iglesia católica el poder viene de Dios. En el documento Pontificio del Consejo Justicia y Paz dice lo siguiente: “El poder procede de Dios y es parte integrante del orden creado por él. Si el poder procede de Dios, es el supremo bien. El poder es bueno en cuanto sea instrumento temporal. El titular del poder es el mismo de Dios, pero no tiene linaje superior, ni investidura de condición divina”.

Hay dos concepciones del poder, la primera que éste es necesario para que la sociedad funcione pues sin poder no existe sociedad. La segunda la separación entre poder y autoridad: es como una moneda con dos caras. El poder es la fuerza socialmente reconocida y la autoridad es el saber ser reconocidos socialmente. La separación es muy importante para entender que entre más autoridad tiene una persona para ejercer un cargo, menos poder va a necesitar para la ejecución de las órdenes.

La autoridad es el entendimiento y el poder es la voluntad. Si un director general o un político tiene un buen nivel de autoridad, la gente tenderá a seguirlo con mayor facilidad. Muchas veces es necesario utilizar ambas caras de la moneda: el poder y la autoridad. Las personas con poder deben ser objetivas en su propio nivel de autoridad, la virtud de la prudencia contribuye a mejorar su grado de autoridad y es posible aprenderlo haciendo su voluntad más fuerte.

Diferentes estudios confirman que la mayoría de las personas que ostentan el poder lo hacen con el deseo genuino de ayudar al bien común los primeros años. Sin embargo, existe un efecto que se llama la sustitución de los intereses que se da en el uso prolongado del poder.

Este efecto es originado por la tendencia del ser humano a mantenerse en el poder y pasar del bien común al interés particular. Imaginemos lo que ocurre en las empresas familiares donde hay personas que ejercen el poder durante 30 años, si no tienen claro el propósito pueden caer en el interés particular. Así mismo les pasa a los políticos, quienes están en el ejercicio público también caen en el interés particular sino hay una renovación constante.

En las próximas entregas de este especial abordaremos aspectos relacionados con cómo comprender mejor el poder para ejercerlo mejor en las organizaciones. Vamos a hablar del poder como recurso escaso; estilos en el ejercicio del poder; preferencias personales; procesos de gobierno y dirección para mesurar el poder; el propósito de una organización como el principal elemento de moderación del poder en la empresa; cómo prepararnos para ejercer el poder y cómo aprender y enseñar a ejercer el poder.

Estos temas tienen el ánimo de hacernos mejores líderes de nuestras propias compañías, mejores directivos o simplemente mejores personas al alcanzar un mejor manejo de lo que realmente significa el poder y su verdadero papel en la sociedad.

La interpretación errónea y el abuso de lo que realmente significa el poder, del cual somos responsables o víctimas en mayor o menor medida, nos lleva a reflexionar sobre qué es, para qué se ejerce y cuál debe ser su verdadera finalidad en el ámbito político y empresarial.

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