| 8/21/2014 11:00:00 AM

La sombra protectora

La seguridad de una empresa va más allá de un operativo básico de vigilancia: implica analizar, evaluar y tratar los riesgos.

La convivencia en el mundo está cambiando: las modalidades del delito son cada vez más ingeniosas, y hacen más exigentes y complicadas las responsabilidades de quienes tienen a su cargo la protección. Por eso, y en orden a minimizar costos y aumentar la eficiencia operativa, toda empresa debería optar por un esquema de seguridad que considere básicamente una política preventiva y proactiva en la administración de riesgos.

“El primer problema que encontramos es frente a la misma palabra ‘seguridad’, especialmente en nuestro idioma, el español. Al mencionarla, unos piensan en vigilancia, otros en rejas y candados, otros en seguros de vida, y los otros en seguridad industrial, lo cual nos obliga a agregar un adjetivo aclaratorio”, explica el teniente coronel de I.M. (r) Guillermo Lara Páez, gerente general de Admejores Seguridad Ltda. y de la revista Estrategas, especializada en el ramo.

Muchas personas, aún aquellas que trabajan en el área de la seguridad, no tienen muy en claro qué es ella y qué elementos se requieren para tenerla. Y parece ser que también confunden el significado de los términos, como vigilancia con la seguridad y con la protección, o creen que seguridad es vigilar, y que vigilar es proteger.

En todo caso y más allá de definiciones, para las empresas, la seguridad es vital por todos los factores y elementos que conlleva. “Hay que tener un manejo sistémico de ella, alinear su estrategia con la de negocio y habilitar recursos humanos y económicos para fortalecerla. En este campo no vale la pena ahorrar costos, ya que hay riesgos mal manejados que pueden afectar la continuidad y supervivencia del negocio. De ahí que gestionar los riesgos de una empresa va más allá de un operativo básico de vigilancia: implica analizar, evaluar y tratar los riesgos implícitos y muchas veces ocultos de los procesos críticos de cada organización”, señala Javier Ramírez Sarmiento, gerente general de Fortox S.A..

“Es preciso invertir en seguridad para que esta sea preventiva y no reactiva: las personas tienden a invertir tiempo y recursos en seguridad, cuando el daño ya está hecho”, afirma a su turno Camilo Guerrero Delgado, gerente general de Deas.

Según Sandra Carvajal, presidente de Securitas Colombia, es importante que la empresa se asegure de contar con una compañía de seguridad con conocimiento en el sector económico en el que se desempeña, con talento humano profesional y especializado, con personal de vigilancia bien entrenado e idóneo para su labor. “Y lo más importante –aclara–: una Empresa Socialmente Responsable a la que pueda delegar la protección y el cuidado de su compañía y su gente”.

El crecimiento del sector de la seguridad muestra que personas y empresarios confían en él. “La cultura en Colombia se está moviendo en este rumbo y es por eso que hoy vemos que la seguridad no solo representa un servicio adicional sino una necesidad, y bien sabemos que las necesidades en una economía representan negocios muy grandes”, señala Cristian Gabriel Moreno, general manager de Skypatrol Colombia. Su empresa es líder en el mercado de equipos GPS y creó una oficina propia en Colombia a mediados del mes de octubre de 2013.

De ahí que la responsabilidad comienza en casa. “Debe haber herramientas gerenciales que permitan diagnosticar y gestionar los riesgos a través de estrategias claras y con indicadores que permitan hacer un seguimiento adecuado. La tendencia muestra que las áreas de riesgo o de seguridad reportan al primer nivel de la organización, lo que facilita la implementación de todas las medidas necesarias”, advierte el gerente general de Seguridad Atlas Ltda., Luis Fernando García Tarquino.

La gran ventaja de contratar una empresa seria y legal es dormir con tranquilidad. “Nuestra empresa, por ejemplo, se especializa en dar una solución integral o presentar un esquema de llave en mano donde nuestros clientes no deben tener preocupación de la seguridad sino enfocarse en su misión y visión; además, al personal asignado se le entrena en la especialidad del cliente. Es decir, no enviamos un guardia especializado en el sector industrial a atender un cliente del sector bancario… esto no sería consecuente con lo que requieren los clientes”, dice Carlos A. Aguilera, CPP y gerente general de la firma Guardianes.

Los riesgos a los que están expuestas las organizaciones son diversos y dependen de los procesos internos que desarrollen. “Lo que debe hacerse –dice Salomón Muriel, gerente de Mercadeo de Cosinte– es realizar un diagnóstico que permita conocer cada uno de los procesos transversales de la empresa para evaluarlos y obtener las matrices de riesgos. Luego se requiere diseñar un planeamiento estratégico de riesgos para mitigarlos, que debe ser ejecutado y monitoreado por especialistas para que la gestión sea objetiva, medible, los resultados puedan ser cuantificables y los estándares se mantengan y se implemente una cultura de seguridad”.

Pero en un esquema de seguridad mandan los detalles. Un consejo es, por ejemplo, adquirir equipos de alta calidad que tengan un buen servicio de posventa y trabajar con empresas reconocidas en el mercado y con experiencia. “Nosotros representamos compañías norteamericanas líderes a nivel mundial en fabricación de equipos de seguridad –dice un vocero de Magna Seguridad–. Nuestra especialización son equipos de rayos X para inspección de maletas y carga, detectores de metales y detectores de explosivos y narcóticos”.

Cuando se trata de contratar la seguridad, existen tres fases que deben considerarse. La primera es la preventiva, que se inicia con la decisión de adoptar un sistema o un procedimiento de seguridad.

La segunda fase es la reactiva y arranca en el momento en que el riesgo se presenta: cuando los agentes extraños intentan vulnerar o logran vulneran el objetivo. Es el momento en que todos los elementos de seguridad deben desencadenar su acción de respuesta.

La última fase es la correctiva e incluye todas las medidas tendientes a arreglar los daños, si los hubo, a corregir los errores, reajustar o cambiar dispositivos, métodos, sistemas, etc. Comprende también la investigación de los hechos para establecer sus autores, corrección de fallas y reajuste y la acción disciplinaria o penal.
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