| 9/18/2014 6:00:00 AM

Tendencias corporativas

Las perspectivas de crecimiento de este segmento son optimistas. En este mercado compiten grandes firmas constructoras con sus mejores argumentos. Bases sólidas.

En medio del evidente aumento en la demanda por edificaciones corporativas en Colombia, la competencia de los constructores por el segmento está que arde. No en vano, los argumentos del sector para generar ventajas competitivas viables logran tal evolución que alcanzan la altura de cualquier proyecto que se respete a nivel global.

“La eficiencia que caracteriza a los constructores colombianos los ha llevado a incorporar en sus proyectos las últimas tecnologías disponibles en el mercado mundial. En esa medida empiezan a aparecer edificios de oficinas con certificación LEED, calificación que otorga el Consejo Norteamericano de Construcción Verde (USGBC) y que en general mide qué tan amigable es una edificación y su proceso constructivo con el medio ambiente”, dice Felipe Encinales, gerente de Inverlink-Estructuras Inmobiliarias.

El tema medioambiental es definitivo para este segmento, y por eso los constructores buscan obtener de entrada los estándares que garanticen la sostenibilidad de sus proyectos desde la localización misma del edificio, pasando por la forma como este interactúa con su entorno y teniendo en cuenta elementos que antes eran ignorados pero que ahora les permiten a las organizaciones hacer más eficiente su operación y cuidar los recursos más preciados del planeta. Un verdadero gana-gana.

“Pensar en un edificio serio sin certificación en bioclimática es una utopía; cualquier empresa multinacional de mediano rango exige proyectos ambientalmente amables y las empresas colombianas están empezando a entender las ventajas que estas edificaciones tienen”, afirma Camilo Barberi, gerente comercial de Prabyc Ingenieros.

Los edificios corporativos se diferencian por incorporar diseños que permiten gran flexibilidad en su ocupación, manejar y adoptar las últimas tecnologías de comunicaciones y diseños bioclimáticos “que generan gran eficiencia en el consumo de energía destinada al manejo de climatización e iluminación artificial, logrando mayor confort en las áreas de trabajo. Igualmente, es de gran importancia la existencia de servicios complementarios como salas de reuniones, auditorios y equipos centralizados de control y seguridad”, afirma el arquitecto Konrad Brunner, de Amarilo.

Para este segmento son muy importantes también las áreas destinadas al bienestar, esparcimiento y descanso de los funcionarios, y los servicios adicionales como hoteles anexos para agregar valor al desarrollo de las actividades comerciales. Pero toda esa mezcla de factores solo es posible cuando el proyecto es concebido y desarrollado bajo el nuevo esquema de grandes áreas dispuestas en arriendo. “El mercado en Colombia está evolucionando bien, cada vez participan más fondos inmobiliarios y de capital privado que permiten la construcción de nuevos proyectos, con un modelo de negocio que permite arrendar a largo plazo”, explica Rafael Londoño, gerente general de QBO.

El nuevo modelo de negocio ha sido de hecho muy exitoso. Empresas como Conconcreto –a través de su marca Buró–, por ejemplo, acumulan ya 18.000 m2 en operación y 90.500 en construcción, con inversiones valoradas hoy en $84.000 millones.

“Hay una tendencia hacia los megaproyectos en diferentes zonas de Bogotá. También hay una gran tendencia a edificios medianos para suplir necesidades de empresas que no necesitan tanta área para espacios de trabajo, pero requieren sitios más centrales, con una ubicación amable en donde haya mayor comodidad para los ocupantes (cerca de vías principales, centros comerciales, etc.)”, afirma Juan Pablo Campos, socio director de Arquitectura e Interiores.

Los valores agregados ofrecidos por el sector a las empresas son diversos y van desde guardería para niños, gimnasio, spa, plazoleta de comidas, cajeros automáticos y hasta helipuerto. Porque los edificios corporativos de hoy deben estar enfocados a servir a sus usuarios y facilitarles la vida.

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Ciudad para tener en cuenta


En los últimos años Neiva ha registrado especial dinamismo constructor, con grandes proyectos en diferentes zonas de la ciudad y en especial en su parte oriental, donde confluyen mejores conexiones viales, población multiestrato y un aumento de viviendas que la convierten en el polo de desarrollo más visible de la ciudad.

Neiva es un punto empresarial clave en medio del auge que viven las ciudades intermedias, impulsado por factores que proyectan su desarrollo. “En 2013 aumentó la financiación de vivienda, se construyeron más de 1.600 viviendas nuevas y el área licenciada habitacional creció 85,9%. En la ciudad se vende un promedio de 200 viviendas mensuales, lo cual ratifica el buen momento por el que pasa la construcción”, afirma un vocero del Centro Comercial Santa Lucía Plaza, uno de los proyectos más ambiciosos en la región.

Las oportunidades para construir edificios corporativos en la ciudad comienzan a surgir de la mano de su desarrollo, que completa cinco años y que le ha permitido a Neiva estar entre las capitales que más crecen en el país. “Al igual que la construcción de proyectos comerciales, en los últimos meses ha crecido la edificación de locales y oficinas en Neiva”, concluye el vocero.
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