| 11/13/2013 12:00:00 AM

Los habilitadores

Sin software, hardware, internet, telecomunicaciones, servicios y outsourcing, la logística no podría ser la industria que ‘mueve el mundo’.

El crecimiento de las empresas siempre representa nuevos desafíos. Entre ellos, adaptar su cadena de valor a mayor volumen de transacciones, más y mejores procesos de administración, toma de decisiones optimizada y una logística que haga funcionar las cosas ‘como un reloj’. Y la tecnología es clave para  lograr estos y otros objetivos.

Yohani Jiménez, investigador de Logyca, señala que “las herramientas tecnológicas en cualquier proceso de la cadena ofrecen diferentes beneficios: disminuyen errores, eliminan actividades que no  agregan valor, nos permiten tener información exacta y oportuna, ofrecen mayor seguridad al consumidor,  rindan mayor seguimiento y control, reducen tiempos de operación y, por supuesto, disminuyen o eliminan costos innecesarios”.

En logística, el abanico de tecnologías que pueden optimizar todos los procesos es muy amplio, sin  contar con que la cadena logística no es una isla, sino que está integrada a los demás procesos y sistemas de cualquier organización.

Para Fabián Hidalgo, gerente de Tecnología de Suppla, una firma considerada en el top 5 de la logística en el país, destaca las más relevantes hoy: WMS (Warehouse Management System: Sistemas
de Gestión de Almacenes), TMS (Transport Management System: Sistemas de Gestión de Transporte),
dispositivos inalámbricos, aplicaciones web y un servicio: la integración con los demás sistemas de las empresas, para automatizar el intercambio de información.

“Contar con un sistema WMS de clase mundial nos permite ofrecer a nuestros clientes las mejores prácticas del negocio, las cuales incluyen precisión, oportunidad, calidad de la información y mejoramiento de la productividad”, agrega Hidalgo al hablar de la tecnología con que cuenta como
proveedor de outsourcing de logística, en especial de gestión documental.

Tendencias globales, aquí

Aunque hoy se podría decir que Colombia ya se ha subido a las tendencias globales en el sector logístico, solo los grandes jugadores lo han podido hacer. Hidalgo, de Suppla, señala que “actualmente se imponen en el mundo los dispositivos y aplicaciones móviles, RFID y equipos de radiofrecuencia, tecnologías GPS, servicios y tabletas de tipo industrial. La mayoría de estas tendencias ya está en el país, aunque algunas soluciones todavía son de acceso restringido por los costos o por falta de representación y soporte local”.

Camilo Gallego, director global de BPO de Carvajal Tecnología y Servicios, coincide: “Estamos afinados
con las distintas herramientas y tendencias mundiales. Lo que sí ocurre es que los costos aún son un poco más altos y no están al alcance de todas las empresas del sector”.

Una tendencia que ya se impuso en muchas industrias, la computación en la nube, aún es una asignatura pendiente. “La cadena logística no se ha subido del todo a la nube”, asegura Jiménez, de Logyca, mientras que Hidalgo, de Suppla, señala que varias empresas en el país ya migraron a ella buscando eficiencias. “Una de las grandes ventajas de la nube es la confiabilidad que da a las operaciones de nuestros clientes y la liberación de recursos de tecnología”, añade.

Los mapas

Organizar y clasificar las herramientas disponibles para la cadena logística no es tarea fácil, pues no es un proceso lineal e interactúa con los demás sistemas empresariales, tales como ERP, CRM y bases de datos. Para Jiménez, de Logyca, una primera forma de clasificarlas es según su impacto: “Existen tecnologías transformacionales, las cuales generan nuevas formas de hacer negocios y originan cambios en la industria; y las de alto, moderado y bajo impacto”.

También podrían agrupar según su madurez en el mercado: “Hay tecnologías en gestación, emergentes, adolescentes, en masificación y maduras. Estas últimas, son las que son comercializadas
por proveedores dominantes en el sector”. Otra manera de organizarlas es según su función en la cadena de valor.

Así, en un primer grupo se encuentran las tecnologías facilitadoras en empresas de servicios logísticos, tales como las de localización geográfica (GPS y GIS), las de identificación (código de barras, etiquetas de radiofrecuencia o RFID), y el software como servicio (SaaS), que permite acceder a las aplicaciones especializadas remotamente vía Internet.

En cuanto a tecnologías para procesos de almacenamiento, se pueden contar las ISO (Inventory Strategy Optimization: Optimización de Estrategia de Inventarios), que según Jiménez ayuda a los usuarios a mirar más allá del inventario e incluir facetas como abastecimiento o estrategias de reposición. Aquí también entra en juego WLMS (Warehousing Labor Management System: Sistema de Gestión de Labores de Almacenamiento), que mejora la productividad y organización de los trabajadores.

Un tercer grupo incluye las tecnologías para procesos de transporte, entre las que se encuentran herramientas de optimización y programación para automatizar tiempos de carga y mejorar el uso total de los muelles, y los sistemas de gestión de transporte que permiten planear los movimientos de carga mediante diferentes modelos de clasificación y envío.

Las tecnologías de valor agregado conforman el último grupo. Allí caben muchas opciones, como el software de gestión de relaciones con los proveedores (una especie de CRM, pero no dirigido a clientes), software de análisis de patrones de demanda, IBP (Integrated Business Planning: Planeación Integrada del Negocio), sistemas de planeación de cadenas sensibles a la huella de carbono y aplicaciones de análisis de la cadena de abastecimiento.

Gallego, de Carvajal Tecnología y Servicios, ve estas tecnologías agrupadas según el tipo de logística: de almacenamiento, de abastecimiento, de transporte, de gestión de inventarios y de gestión de demanda. “En la logística de almacenamiento la tecnología clave es WMS, un software que ofrece la administración básica de los centros de distribución, manejo de inventarios con entradas y salidas, con alimentación de código de barras y RFID, entre otras funciones”, explica, y señala que entre las opciones destacadas de WMS se encuentran las que incluyen los grandes ERP, como los de SAP y Oracle, y soluciones especializadas como Manhattan WMS.

En cuanto a la logística de abastecimiento, se encuentran soluciones de catálogos electrónicos que optimizan el trámite operativo de las compras, herramientas de subastas electrónicas que mejoran la capacidad de negociación con proveedores. En este campo, el proveedor más visible es Ariba, que
ofrece soluciones verticales para compras y ventas. “Con todas estas herramientas se mejora la eficiencia de la compra, se incrementan los ahorros, se quitan barreras geográficas para encontrar proveedores y se consigue mayor transparencia en el proceso de almacenamiento”, dice Gallego.

Algunas herramientas que complementan esta logística son las de track and trace o tracking, que  establecen esquemas de colaboración entre proveedores y compradores para que compartan beneficios –por ejemplo, un cliente puede tener acceso a los sistemas del proveedor para reabastecer
sin necesidad de intervención de este–.

En la logística de transporte, más que adquirir tecnologías, está claro que la tendencia es tercerizar, es decir, delegar estos procesos a empresas especializadas. Así, herramientas como DMS (Distribution Management System: Sistema de Gestión de Distribución), TMS (Transport Management System:  Sistema de Gestión de Transporte), consolidación de cargas, asignación de rutas de despacho,  programación de despachos a puntos de venta o centros de distribución, y sistemas de localización como GPS y GIS, son obligadas en los grandes operadores de la logística de transporte.

En la logística de gestión de inventarios, los ERP incluyen módulos que son suficientes para las necesidades básicas o de empresas que no tienen requerimientos sofisticados. En los demás casos, existen aplicaciones de estadística avanzada y matemática pura que ayudan a definir las políticas y prácticas de inventarios. Y finalmente se encuentra la logística de gestión de demanda, que se enfoca en la conexión que existe entre ventas y operación. Debe empezar con una muy buena definición de las políticas hacia los clientes, la demanda, categorías de productos, puntos de venta, su
interacción con los otros cuatro tipos de logística y sus herramientas.

Todas estas tecnologías brindan altas posibilidades de éxito –más productividad, eficiencia, transparencia–, pero aún son costosas. Por ello, Gallego insiste en que el BPO (Business Process Outsourcing: Tercerización de Procesos de Negocio) es la mejor alternativa, y la más económica, para la mayoría de las organizaciones, mientras que los operadores logísticos o las firmas especializadas en BPO tienen ‘la obligación’ de implementar y dominar estas tecnologías.
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