| 2/5/2015 7:00:00 AM

La nueva carta

Los servicios postales de pago se han convertido en la ‘niña consentida’ del sector, con crecimientos anuales y giros por $12,5 billones. Competencia abierta, el nuevo ingrediente.

En menos de 10 años el servicio de giros postales nacionales ha tenido un desarrollo sin precedentes y ha demostrado un potencial enorme en el país. No en vano, a través de las redes de los operadores autorizados circulan cada vez más transacciones, con cifras que no pueden ser menos contundentes. “Estamos hablando de un sector que crece por encima de 15% anual; que cubre hoy —con más de 120.000 puntos— 100% del territorio nacional, y que el año pasado alcanzó un total de 70 millones de transacciones”, afirma Juan Andrés Carreño, presidente de la Asociación de Servicios Postales (Asopostal).

En ese contexto, y cuando el negocio de giros postales evidencia mucha tela adicional para cortar, entró en vigencia la Ley 1369, que desde julio pasado puso fin al monopolio del Estado para prestar el servicio a nivel nacional, y abrió la puerta a una competencia abierta entre el operador oficial 4-72 (Servicios Postales Nacionales) y las empresas privadas, que antes podían actuar solo bajo la licencia de 4-72.

En consecuencia, a partir del segundo semestre de 2014 este servicio pasó a ser parte de un mercado competitivo, en el que los privados que acrediten las condiciones exigidas pueden obtener también del Ministerio TIC la habilitación por diez años para disputar directamente la apetecida clientela.

Y una de las primeras empresas habilitadas fue precisamente la red de 4-72. “Servicios Postales Nacionales S.A. ha tenido la labor de articular este servicio postal de pago a través de las empresas colaboradoras o aliadas desde 2007, y hoy contamos con 16 aliados que nos han permitido ofrecer cobertura a nivel nacional”, anota Adriana Barragán López, presidente de 4-72. Así mismo, cumplieron los requisitos y recibieron los primeros títulos habilitantes del MinTIC las organizaciones privadas Efecty, SuperGiros y MovilRed. Y no son ni serán las únicas, pero lo que no cambia es que aquellas firmas pequeñas o medianas que no lo hagan, deberán funcionar en adelante bajo la tutela de aquellas que tengan la licencia habilitante.

Sin duda, con la entrada directa del sector privado al mercado, el negocio dio –literalmente– un giro, que puso la competencia como para alquilar balcón. No en vano el segmento en Colombia creció el último año, según estimaciones de 4-72, por encima de 20%. Y entre los expertos hay consenso acerca del promisorio camino por recorrer para las compañías que se monten a tiempo y con buenos argumentos en este tren.

De hecho, en los últimos años el segmento ha logrado atraer a diversas compañías provenientes de otros sectores, pero que en desarrollo de sus actividades han visto afinidades y oportunidades de negocio claras para apostarle también a los giros. Y esa gran característica es la alta capilaridad de sus redes de distribución; es decir, que cuentan con muchos puntos de atención disponibles para satisfacer la demanda de sus clientes y llegan hasta el barrio o municipio más recóndito.

Por eso hoy el sector postal de pagos puede decirse que está compuesto por las empresas de origen postal, como RedServi, del grupo Servientrega, y el operador postal nacional 4-72 (antiguo Adpostal), entre otras. Pero también por compañías que vienen del mundo de los móviles, como MovilRed; del sector de las apuestas, como Mi Giro (Red Mía) y SuperGiros; del sector transportador, como Expreso Brasilia, Rápido Ochoa y Copetrán y, más recientemente, del sector de operadores de televisión por suscripción, como Hv Televisión.

“La infraestructura financiera, logística y tecnológica de las empresas de Apuestas Permanentes, muy similar a la de SuperGiros S.A., permitió por ejemplo la alianza con otras empresas del sector para prestar el servicio en sus puntos de venta, pasando de 68 oficinas a finales de 2006 a más de 10.000 puntos de servicio en diciembre de 2014”, explica Edgar Páez, presidente de SuperGiros.

El punto está en la red

La competencia, ahora abierta, se juega en el terreno de la cobertura y los servicios que pueden prestar las redes. “Las empresas de giros postales en Colombia tienen ingresos superiores a $800.000 millones anuales. Asopostal, que agrupa la gran mayoría de empresas del segmento, conforma al sumar la infraestructura de sus afiliados, la red de atención y servicios más grande del país, con la mayor cobertura regional y capilaridad, y presencia en más de 1.100 municipios”, enfatiza Juan Andrés Carreño, presidente del gremio de servicios postales.

Estamos hablando de más de 100.000 puntos a lo largo y ancho de Colombia, con redes como la de Mi Giro, que supera los 18.000 puntos de atención en 964 municipios; o la de Red Servi y sus 12.000 puntos en todo el país, gracias a su red de aliados; Super Giros, que con 10.000 llega a 32 departamentos del país; MovilRed, que sobrepasa los 7.000 para hacer giros (sin contar que tiene 80.000 para recargas), o las 1.300 oficinas con que cuenta cada una de las reconocidas empresas de transporte Copetrán o Rápido Ochoa.

“El sector de giros tiene un alto potencial de crecimiento debido a que se ha convertido en un hábito de consumo dentro de la canasta familiar del colombiano. Es un producto muy amigable, cercano y confiable para el usuario. Y la tecnología facilita su rapidez, pues conectado en línea y en tiempo real, la persona que lo cobra puede hacerlo en forma inmediata desde donde esté. Además, el sector cada vez exige más controles y seguridad transaccional para evitar movimientos ilícitos a través de este producto”, afirma María Clara Martínez, gerente general de Gtech Colombia, empresa líder mundial en la prestación de servicios tecnológicos para la operación de juegos de azar, entretenimiento y servicios comerciales.

Esta compañía, operadora de la red Vía Baloto, reportó en 2014 alrededor de 2 millones de transacciones en lo que tiene que ver con giros, y registra crecimientos en este negocio particular a ritmos de 45% anual. Pese a que maneja más de 2.000 convenios con entidades públicas y privadas, que le permiten prestar gran cantidad de servicios en sus 13.000 puntos de venta (en 500 municipios), los giros ya representan para esta red alrededor de 10% de los ingresos.

Las principales ventajas de los servicios postales de pago en Colombia están en su capilaridad, así como en lo extenso de sus horarios y en la inmediatez. “El sector ofrece al país una red que cubre 1.122 municipios, en los que los ciudadanos pueden acceder al servicio de giro postal nacional definido como ‘efectivo – efectivo’, en el cual ‘el expedidor entrega los fondos en el punto de acceso al servicio del operador designado y solicita el pago en efectivo del importe íntegro, sin retención alguna, al destinatario’. Esos recursos, en tan solo un instante y gracias al uso de plataformas tecnológicas eficientes, se movilizan de un lugar a otro en transacciones que tardan menos de tres minutos”, explica Barragán, de 4-72.

Por eso la tendencia y oportunidades de negocio apuntan hacia optimizar y potenciar el uso de estas infraestructuras tecnológicas prestando no solo servicios postales de pago, sino también muchos otros. “Gtech en Colombia, por ejemplo, adicional a los juegos como Baloto, Chance Pagatodo, Superastro y Loterías en Línea, ofrece dentro del segmento de servicios comerciales el pago de facturas, recargas de telefonía móvil, recargas de energía, recargas de televisión, corresponsalía bancaria (con CitiBank, Multibanca Colpatria y Banco de Occidente – Grupo Aval), retiros bancarios y de subsidios, giros nacionales y locales, pines de pago y pines de recaudo, entre otros”, agrega Martínez.

El futuro

“El título habilitante nos da estabilidad jurídica. Y la rigurosidad y controles permanentes que implica tenerlo, nos permiten mejorar y avanzar siempre en la dirección correcta”, afirma Hernando Rubio, presidente de MovilRed.

Para ser habilitadas por 10 años, el MinTIC exige a las empresas postales de giros superar un estricto proceso que evalúa todos los requisitos exigidos, y en especial el fortalecimiento de aquellos contra el lavado de activos y la financiación del terrorismo. También, dice un especialista, deben demostrar que en materia tecnológica sus redes cumplen los mismos parámetros del sector financiero.

De ahí la sofisticación de un negocio que, según cifras de Asopostal, ha invertido en los últimos dos años más de $30.000 millones en la implementación de nuevas tecnologías, soluciones de seguridad y conectividad y capacitación, y que viene cumpliendo con eficiencia una función social inobjetable al dar acceso a la población de estratos bajos a un servicio postal de pago que le permite a bajo costo y en segundos, enviar o recibir dinero sin necesidad de cuentas bancarias.

“El promedio de esas transacciones es de $110.000, lo cual, además, congestionaría las entidades financieras y afectaría su servicio innecesariamente. Así que hoy nuestras empresas de mensajería las veo como aliadas estratégicas de los bancos, y de hecho somos corresponsales bancarios de varios como una forma de crecer sus redes de manera eficiente, gracias a la capilaridad que ofrecemos. Nosotros, por ejemplo, aprovechamos nuestra red de 3.500 oficinas de Servientrega”, sentencia Jesús Guerrero, presidente de la Junta Directiva de RedServi.

A medida que el sector se fortalece y que aumentan la competencia y las oportunidades de negocio para las empresas prestadoras del servicio y sus redes, los retos para el sector de giros postales nacionales en Colombia se multiplican y diversifican. Y el más apremiante tiene que ver con su papel frente al Gobierno como agente de inclusión (financiera), ya que hoy resuelve en la práctica necesidades manifiestas e insatisfechas de un segmento poblacional de escasos recursos que habita en regiones apartadas y/o que no está bancarizado.

No en vano el Gobierno impulsó y aprobó recientemente la Ley de Inclusión Financiera (Ley 1735 de 2014), bajo la cual se crea la figura de las Sociedades Especializadas en Depósitos y Pagos Electrónicos –Sedpes–, vigiladas por la Superfinanciera, lo cual constituye un hito para un sector que solo espera su reglamentación y evaluar para convertirse en el nuevo canal de acceso a los servicios financieros transaccionales para un importante segmento de la población colombiana.

“La evolución del sector ha sido muy rápida en los últimos años. Pero solo ahora podemos decir que tenemos un verdadero piso jurídico con la habilitación que recibimos del Ministerio TIC por 10 años, prorrogables a otros 10, que nos implicó grandes esfuerzos y un proceso de más de tres años para dar la talla a lo que debe ser una empresa que ofrezca en adelante los servicios postales de pago en Colombia”, concluye Edgar Páez, presidente de SuperGiros. Lo que viene es ganancia.


***

Parece que fue ayer

La Administración Postal de Colombia es una tradición en el país. Es, de hecho, una de las empresas locales más antiguas, la cual, en 1906, estableció la primera operación del servicio de giro postal. Posteriormente, en 1917 aparecen los servicios postales y telegráficos, los cuales fueron exclusivos de Adpostal hasta el año 2009, fecha en la cual se firmó la Ley 1369 por la cual se permitió a operadores privados entrar directamente al mercado a través de la habilitación de giros postales.


Algunas preocupaciones…

El sector considera que el número de empresas fuera del marco regulatorio y de supervisión que ejerce el MinTIC y la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) sigue siendo considerable, así como el mercado que en consecuencia aún maneja el sector ilegal. También, algunos empresarios ven con preocupación el impuesto a las transacciones financieras (4X1.000), el cual consideran un costo implícito en la operación de los servicios postales de pago que hace cada vez más estrechos los márgenes de estas transacciones.
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