| 11/27/2013 12:00:00 AM

El éxito de la educación diferenciada

Lejos de ser un pensamiento en desuso, educar niños y niñas por separado representa un acierto a nivel cognitivo y emocional.


Se ha comprobado que existen necesidades diferentes en cada género y cuando se tratan de manera separada se potencian las capacidades y se fortalece el desarrollo humano.


Solamente a nivel cognitivo, las diferencias son notables. Según Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, la mujer es mejor que el hombre en movimientos fijos y precisos de manos y dedos, en cálculo y computación matemáticas, en la percepción sensorial (salvo en visión, equiparable en ambos), en fluidez verbal y en comunicación emocional, o expresión corporal. El hombre supera a la mujer en destreza y habilidad motoras, en orientación, en razonamiento matemático, entre otras aptitudes.


Desde el punto de vista emocional, entran en juego varios aspectos: confianza, bienestar y respeto. Compartir tiempo y experiencias con personas del mismo sexo genera mayor confianza porque se habla un mismo lenguaje. Intervenir en espacios académicos con pares, ayuda a que la interacción sea más fluida y eso genera una importante sensación de bienestar; no existe cabida para los prejuicios o el miedo al qué dirán. Reconocer que las necesidades del compañero son las mismas propias, invita a un trato respetuoso siempre.


En ese orden de ideas, la educación diferenciada trabaja en beneficio de todos esos elementos y gracias a su claro énfasis, logran increíbles resultados. Los niños y niñas que se educan bajo este sistema, son personas muy competitivas a nivel cognitivo y se reconocen como seres humanos íntegros y valiosos.

Entre mujeres


En el tema de educación diferenciada para mujeres, el colegio Liceo Benalcázar se ha convertido en ejemplo de muchas otras instituciones educativas. Fue el primer colegio femenino de la ciudad.


“En Cali no había institución que educara solo mujeres; ninguna se había tomado el trabajo de pensar en el potencial que la mujer podía dar a la sociedad. A partir de ahí, todo el equipo docente comenzó a desarrollar una experiencia sobre qué era educar mujeres para la sociedad de ese momento.” Así lo menciona Maria Isabel Montoya, Directora Académica del colegio femenino Liceo Benalcázar.


Así las cosas, este colegio se mantiene orientado al desarrollo humano y a potenciar el aprendizaje de sus estudiantes; a formar mujeres íntegras, conscientes de su valía personal y de su capacidad de autodeterminación. Además, propicia importantes espacios de socialización con niños y jóvenes de otras instituciones para que se generen espacios de diálogo e interacción en un ambiente de sumo respeto.


Este tipo de instituciones educativas, están reafirmando la alta calidad de la educación diferenciada y están mostrándole al mundo cuán decisiva es para el desempeño académico y humano del resto de la vida.

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