| 7/14/2015 5:00:00 AM

Uber quiere ayudar a "modernizar" las normas del transporte en Colombia

El crecimiento de la compañía tecnológica Uber ha sido proporcional a las críticas que ha recibido su modelo de negocio por parte de los gremios de transportadores tradicionales y las autoridades de varios países quienes consideran que su estrategia es “desleal”.

Los representantes de esa firma, presente en 323 ciudades de 58 países del mundo, le explicaron a Dinero que su modelo “está transformando la movilidad de las ciudades” y “posibilita una oportunidad de emprendimiento para miles de socios conductores que buscan un ingreso con seguridad, flexibilidad y calidad de vida”.

Además, dicen que su negocio no debe considerarse como un servicio público de transporte, ya que simplemente se basa en conectar a conductores independientes con usuarios que requieren movilizarse y, en este proceso, se facilita una operación de oferta y demanda.

Sin embargo, esta posición se aleja de las consideraciones del Ministerio de Transporte de Colombia que invita “no solo a Uber sino a todos los dueños de plataformas tecnológicas” dedicadas a ese sector a “someterse al régimen legal del país”.

“Mientras la persona no esté ajustada a la ley está prestando un servicio que es ilegal, por lo tanto en el país todas las autoridades tienen que estar haciendo operativos permanentes de control”, sentenció esa entidad pública en un documento entregado a este medio.

Recientemente la Superintendencia de Puertos y Transporte impuso 23 sanciones a empresas y a conductores por prestar, según ellos, el servicio desde aplicativos móviles sin la debida autorización.

“El problema aquí no es la tecnología, sino el servicio ilegal que algunas empresas y personas prestan a través de ella”, precisó en un comunicado el superintendente, Javier Jaramillo. Lea también: Uber: "somos una empresa que facilita el transporte privado"

Los voceros de Uber dicen que, desde su llegada al país, han buscado “espacios de diálogo con las autoridades para colaborar en la modernización” de las reglas, ya que estas “fueron diseñadas en un momento de la historia en el cual no se podían prever las ventajas del internet móvil, la georreferenciación y los pagos electrónicos”

Esta normativa, según la compañía, debe darse bajo la premisa de que “Uber es una alternativa de movilidad diferente y complementaria a las opciones existentes”.

“Creemos que las leyes y las instituciones públicas deben estar al servicio del ciudadano, orientadas a mejorar la calidad de vida las ciudades y a fomentar alternativas de empoderamiento económico con la flexibilidad y la autonomía que exigen los tiempos y los hogares modernos”, agregan.

Uber afirma que los conductores que deciden utilizar su herramienta digital son autónomos, pues no trabajan formalmente para la compañía, sus vehículos no pertenecen a ella y son “enteramente libres de dejar de usar la ‘app’ cuando lo deseen”. Lea también: Un conductor de Uber gana 4 veces más que un taxista

Sobre este punto, el Ministerio advierte que los vehículos que se utilicen en operaciones de servicio de transporte público “deben estar autorizados para cada modalidad y sus conductores legalmente vinculados a las empresas habilitadas”.

Precisamente, uno de los puntos más fuertes de la discusión es la modalidad de los vehículos de servicio especial, aquellos que se dedican al transporte escolar, empresarial o turístico, y el verdadero uso que le estarían dando los propietarios, explica el Ministerio.

Y agrega que los conductores que habilitan sus carros para esa modalidad no pueden “ofrecer un servicio individual tipo taxi”, ya que esto va en contravía del Decreto 348 de 2015 en el que se reglamentan las operaciones de los carros de placa blanca.

“Cabe recordar que la contratación y operación de los vehículos vinculados al servicio público de transporte es responsabilidad directa de la empresa legalmente constituida y habilitada, por esta razón dicha responsabilidad no puede ser cedida a un tercero a través del uso de plataformas tecnológicas”,  argumenta ese despacho.

Según la autoridad encargada del transporte en Colombia, en los últimos años “se ha evidenciado una sobre oferta de vehículos de servicio especial frente a la demanda real “, lo cual ha provocado que  presten “un servicio ilegal e informal”.

Uno de los gremios que más se ha quejado por el modelo de negocio de compañías como Uber es el de los taxistas, el cual advierte que, mientras un cupo para poder trabajar en ‘los amarillos’ vale cerca de $90 millones, los vehículos de placas blancas pagan alrededor de $8 millones.

Esta situación ha generado un sinnúmero de reacciones como la de Miguel Ángel Torres, un taxista bogotano con más de 20 años de experiencia quien afirma que “la verdadera competencia estará en la calidad del servicio”, pues “será el cliente quien decida cuál sistema prefiere de acuerdo a su experiencia”. 

Los voceros de la ‘app’, por su parte, manifiestan que “Colombia tiene la oportunidad de abrirle las puertas a la innovación” y promover “una mejor movilidad en función de las personas y la descongestión de las vías”.

“Uber ha demostrado ser un gran aliado en la solución de los desafíos de la movilidad urbana, complementando zonas desatendidas por el transporte público tradicional (…) estamos abiertos a colaborar en el largo plazo por el futuro de la movilidad en las ciudades inteligentes”, finalizaron.
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