| 9/19/2017 2:54:00 PM

Superservicios archiva investigación a central térmica Flores IV

La investigación se había iniciado tras las fallas registradas el 27 de febrero y el primero de marzo del año pasado, y, parcialmente, entre el dos y cuatro de marzo del mismo año.

Este martes se archivó la investigación en contra de la empresa Zona Franca Celsia S.A. ESP tras identificar que el incumplimiento en las obligaciones de Energía en Firme, registradas el año pasado, no obedecieron a fallas en el mantenimiento de la central térmica Flores IV sino a un caso fortuito o de fuerza mayor, según lo reveló hoy la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios.

De conformidad con las pruebas practicadas y valoradas en la presente investigación administrativa, este Despacho concluye que existen pruebas suficientes para entender que el incidente que se presentó en la CT2 de Flores IV reúne todos los requisitos para tenerse como un hecho constitutivo de caso fortuito o fuerza mayor, lo cual exime a ZFCelsia de su responsabilidad administrativa frente al incumplimiento de las Obligaciones de Energía Firme durante el Periodo Relevante”, cita la resolución de la Superservicios.

La investigación se había iniciado tras las fallas registradas el 27 de febrero y el primero de marzo del año pasado, y, parcialmente, entre el dos y cuatro de marzo del mismo año.

En un comunicado, la Superservicios señaló que se pudo comprobar, según la Resolución 20172400157395 de septiembre de 2017, en la investigación que adelantaba sobre la conducta de dicha compañía durante el desabastecimiento energético desatado como consecuencia del más reciente fenómeno de El Niño (presentado entre los años 2015 y 2016) que Celsia ejecutó todos los planes de inspecciones y mantenimientos preventivos y correctivos a su Planta Flores IV de conformidad con las recomendaciones del fabricante.

Además, el ente regulador destacó que la empresa de energía pudo realizó una supervisión constante de la operación de los equipos.

Entre tanto, la Delegatura de Energía y Gas Combustible concluyó que no existe mérito alguno para imponer sanción a ZFCelsia por los hechos investigados y, en consecuencia, ordenó archivar definitivamente la actuación administrativa.  

¿Recuerda el riesgo de apagón de 2016?

A mediados de febrero del año pasado, las alertas en el sector eléctrico se encendieron: se conoció el daño en la central hidroeléctrica de Guatapé, de Empresas Públicas de Medellín (EPM). Un corto circuito que generó un incendio en el túnel de acceso a la casa de máquinas y destruyó parcialmente los cables que evacúan la energía hasta la subestación dejó fuera de servicio a esta central, que tiene una capacidad de 560 megavatios y aporta aproximadamente 4% de la generación del país.

Sin embargo, su efecto colateral fue mayor: las aguas con las que genera Guatapé sirven para que las centrales de San Carlos –una de las mayores del país, con 1.240 megavatios de capacidad y que responde por 10% de la generación– Playas y Jaguas alimenten sus unidades. Bajo este escenario, si Guatapé no podía generar significaba que San Carlos, Jaguas y Playas tampoco lo podían hacer. No hubo un siniestro en una planta sino en todo un parque de generación.

Las consecuencias y advertencias no se hicieron esperar. Jorge Londoño de la Cuesta, gerente de EPM, al evaluar las dificultades del daño en Guatapé y el impacto en la generación, señaló a los medios que en abril podrían darse cortes de luz en las horas pico y eventuales problemas de potencia en el sistema.

En opinión de los expertos, con este hecho el sector “no aguantaría ni un estornudo”. Pero, apenas 15 días después de la crisis de Guatapé, la generación del país volvió a ser sacudida cuando en una de las unidades de Termoflores, que estaba en proceso de mantenimiento preventivo, –la unidad Flores IV–, se originó un daño en una de las turbinas de combustión.

“Esta situación afecta la generación de Zona Franca Celsia, ya que de los 610 megavatios de su capacidad total quedan indisponibles temporalmente 230 megavatios, que equivalen a 5,5 gigavatios/hora/día (GWh/día) de aportes al Sistema Interconectado Nacional”, dijo la empresa en un comunicado y agregó que el daño estaría solucionado entre 3 y 4 semanas.

Aunque había algunas preocupaciones por el estrés en algunas generadoras, alertas por la realización de mantenimientos preventivos en plantas de generación –especialmente térmicas–, el bajo ahorro que ha tenido el país en el consumo de energía y la caída en el nivel de los embalses, estos dos siniestros revivieron nuevamente las sombras del apagón y los peores recuerdos de 1992, cuando el país tuvo un racionamiento que le costó a la economía más de $12 billones.

Para recordar la historia completa, le recomendamos: Apagón inminente: Colombia al borde del corto circuito

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